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EMERGENCIA POR LA PANDEMIA

SOS al FMI: 90 países ya tocaron la puerta del ¿enemigo?

Mie, 13/05/2020 - 12:44pm
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Por Urgente24

Ya son más de 90 países los que acudieron al Fondo Monetario Internacional en búsqueda de ayuda en medio de la crisis generada por la pandemia del coronavirus. Entre ellos, muchos países de la región para cuyos gobiernos el organismo ha llegado a ser considerado como el diablo mismo. Así y todo, ya ha aprobado fondos para 11 países de Latinoamérica, y su directora Kristalina Georgieva adelantó que recomendará la aprobación de la solicitud que hizo Chile y que anunció ayer Sebastián Piñera. Se trata de una línea de crédito flexible por 23.800 millones de dólares, innovadora, sin condiciones ex post, muy rápida y mucho más flexible que la que supo tomar la Argentina.

El comunicado del FMI tras la reunión del G20.
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"El problema es gigante, tenemos que movernos con rapidez. Es una emergencia como ninguna otra", dijo Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una rueda de prensa al término de la reunión de mediados de abril pasado del Comité Financiero y Monetario del Fondo, que se celebró de manera virtual por la pandemia.

A la fecha casi un centenar de países han acudido a la mencionada institución financiera. "Son tiempos excepcionales, y requieren soluciones excepcionales", apuntó Georgieva, quien con apenas seis meses al frente del organismo encara la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de 1930, según ella misma calificó.

De esta manera, la institución conocida por sus llamados a la austeridad se salió del libreto al instar a las autoridades a contener la crisis con ambiciosos programas de estímulos fiscales para proteger a los trabajadores y empresas.

"Gasten lo que sea necesario, pero guarden las facturas", advirtió Vítor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales de la institución.

En sus más de 75 años de historia, el FMI no había lanzado unas proyecciones como las presentadas entonces. Pero pese a que el golpe es generalizado, Georgieva ya advirtió que los países en desarrollo lo recibirán con mayor dureza.

Por eso, una de las medidas concretas y más contundentes adoptadas en el marco de la reunión es el respaldo del G20 a la suspensión temporal de los servicios de pago de deuda de los países pobres.

En las últimas horas se conoció que 11 países de América Latina y el Caribe, un tercio del total, han solicitado y recibido asistencia financiera por parte del FMI para hacer frente a la crisis provocada por la pandemia, según los últimos datos de la institución.

Y la cifra podría crecer en los próximos días, ya que la institución dirigida por Georgieva solo hace públicas las solicitudes aprobadas oficialmente.

Estos países han recurrido a 2 instrumentos diseñados para situaciones de emergencia, la Herramienta de Crédito Rápido (RCF, en inglés) y el Instrumento de Financiación Rápido (RFI, en inglés), ambos no exigen ir acompañados de un programa de supervisión económica y están destinados a compensar una "urgente necesidad en la balanza de pagos".

Por ahora, han recibido la luz verde por parte del organismo: Bolivia (RFI), con 327 millones de dólares; Costa Rica (RFI), 508 millones de dólares, Dominica (RCF), 14 millones; República Dominicana (RFI), 650 millones; Ecuador (RFI), 643 millones de dólares; El Salvador (RFI); 389 millones; Granada (RCF), 22 millones de dólares.

Asimismo, Haití (RCF), 112 millones de dólares; Panamá (RFI), 515 millones; Paraguay (RFI), 274 millones de dólares, y Santa Lucía (RCF), 29 millones de dólares.

El RCF cuenta con un periodo de gracia de 5 años y medio y un plazo de amortización de 10 años, sin intereses; mientras que el RFI tiene que ser pagado en un periodo de entre tres y cinco años, a un tipo de interés bajo.

En total, los desembolsos aprobados en la región ascienden a 3.483 millones de dólares.

En paralelo, Honduras, que ya contaba con un programa en marcha con el Fondo, pidió reforzar el apoyo ante los problemas derivados por el COVID-19 con 200 millones de dólares adicionales.

Por otro, lado Colombia solicitó recientemente una ampliación de su línea de crédito flexible hasta los 10.800 millones de dólares.

México, la segunda economía regional, cuenta con otra línea de crédito similar, por valor de 61.000 millones de dólares.

Ambos países pueden recurrir a estos fondos, que en principio son de carácter precautorio, para hacer frente a las tensiones financieras derivadas de la pandemia.

"Mientras la pandemia continúa propagándose por la región, los países enfrentan la peor recesión económica desde que se comenzaron a producir estadísticas de cuentas nacionales en los años cincuenta", explicó recientemente Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del Fondo en un blog.

Werner apuntó que "el complejo entorno externo, al que se suman las muy necesarias medidas de contención de la pandemia, ha provocado un desplome de la actividad económica en toda América Latina, cuyo crecimiento se enfila hacia una contracción de 5,2 por ciento en 2020".

El Fondo, a nivel global, ha aprobado hasta hoy más de 17.600 millones de dólares a más de medio centenar de países de todo el mundo para aliviar la carga económica de la pandemia.

Y en esa misma dirección se dirige Chile, cuyo presidente Sebastián Piñera manifestó ayer que dado que el país se acerca a "la etapa más dificíl" de la pandemia por un sistema de salud que está "extraordinariamente demandado", acudió al FMI para solicitar una línea de crédito flexible por 23.800 millones de dólares durante 2 años.

En tanto, según medios chilenos, Georgieva adelantó que recomendará la aprobación de la solicitud, que según las autoridades chilenas será tratada como financiamiento precautorio, cuando el directorio se reúna para tratar el tema en las próximas semanas, señaló el Fondo en un comunicado.

De acuerdo con medios locales, ese tipo de líneas de crédito solo está disponible para países con muy sólidos fundamentos macroeconómicos. La mencionada herramienta no conlleva condiciones ex post.

De acuerdo al comunicado del organismo internacional de crédito, "tiene por objetivo ayudar a alcanzar los objetivos del Banco Central ante eventuales situaciones de shocks externos severos, como los que podrían acompañar a un agravamiento significativo de los efectos globales de la crisis originada por el covid-19". Y añade que "la facilidad no está destinada a financiar gasto público".

En tanto, un comunicado emitido casi a la par por el Banco Central de Chile, se afirma que "es una facilidad de carácter precautorio, complementaria a las fuentes propias de liquidez externa provenientes por ejemplo de las reservas internacionales".

Por otra parte, el central precisa que esta herramienta, "no está sujeta a la condicionalidad de los tradicionales programas de ajuste del FMI para países que enfrentan una crisis de balanza de pagos".

La economía chilena se contrajo 3,5% en marzo en comparación al mismo mes del año pasado, coincidiendo con el primer caso de COVID-19, que provocó una fuerte caída de los servicios y el comercio.

Pero las restricciones para evitar la propagación del virus no hicieron sino agravar una situación económica ya complicada en el país andino.

Las masivas manifestaciones sociales contra el gobierno de derecha de Sebastián Piñera, que se iniciaron el 18 de octubre pasado, impactaron en el Producto Interior Bruto (PIB) chileno, que cerró 2019 con una expansión de 1,1%, la menor en una década.

Para 2020, las autoridades chilenas estimaron una contracción de hasta 2,5% del PIB anual producto del coronavirus, pero el propio FMI estimó que la caída llegaría al 4,5%.

El Fondo ha advertido que la recesión económica debido a la pandemia podría golpear a países como Chile con "nuevas protestas, particularmente si las acciones políticas para mitigar la crisis COVID-19 se perciben como insuficientes o favorecen injustamente a las grandes corporaciones en lugar de a las personas".

Chile, ¿colapsado?

Chile enfrentará en las próximas semanas la etapa "más difícil" por la pandemia de Covid-19 mientras el sistema de salud está extraordinariamente demandado, afirmó el martes el presidente Sebastián Piñera.

Pese a que las autoridades sanitarias han atribuido el mayor número de casos detectados recientemente al alza de exámenes, durante la jornada aumentaron su énfasis en llamar a respetar estrictamente las medidas de distanciamiento y cuarentenas impuestas.

Según cifras oficiales, sólo en mayo se han sumado más de 15.600 nuevos casos en la nación sudamericana, que totalizaba el martes 31.721 contagios y 335 muertos.

"Durante las próximas semanas sabemos que vamos a enfrentar los tiempos más difíciles y los mayores desafíos sanitarios en muchas décadas en nuestro país", dijo en un acto público. "Como todos ustedes, nosotros también estamos preocupados y ocupados. No vamos a caer en ningún tipo de falsa confianza ni absurdo triunfalismo", agregó.

El gobernante conservador destacó que actualmente hay 5,8 millones de personas bajo cuarentena total en 30 municipios a lo largo del país, de más de 18 millones de habitantes.

Algunos expertos han mostrado preocupación por el aumento en la ocupación de camas de cuidado intensivo, principalmente en la región metropolitana de Santiago. El gobierno ha dicho que podrá satisfacer la demanda. "Nuestro sistema de salud está extraordinariamente exigido, estresado y demandado", admitió Piñera en su discurso.

Las autoridades en recientes semanas han estado recibiendo importaciones de insumos médicos, así como también ventiladores mecánicos para atender la emergencia.

La respuesta del FMI a la crisis por la pandemia

El FMI creó en abril un nuevo servicio financiero, la Línea de Liquidez a Corto Plazo (LLCP), el primer nuevo instrumento de financiamiento del FMI que se crea en casi diez años. 

Según se escribió en su blog, "como parte de su estrategia más amplia para responder a la crisis, este nuevo servicio financiero proporciona una línea de crédito fiable y renovable, sin condicionalidad ex post, a países miembros con fundamentos y marcos de política económica muy sólidos, es decir, los mismos criterios de habilitación que otro servicio del FMI, la llamada Línea de Crédito Flexible (LCF)".
 
La LLCP se ha concebido para hacer frente a una necesidad de balanza de pagos especial—potencial, moderada y de corto plazo—que se refleja en presiones sobre la cuenta de capital a raíz de shocks externos.

Cuando un país firma una LLCP estará transmitiendo a los mercados una señal de que el FMI avala la gran solidez de su marco de política económica y sus instituciones. Esto, a su vez, puede reducir los costos de financiamiento para el país, y proporcionar un valioso respaldo en épocas de volatilidad. 

La LLCP también puede ayudar a reducir las necesidades de financiamiento futuras al contribuir a que los países contengan un problema de liquidez de alcance moderado antes de que se transforme en un problema mayor. 

Se estimó entonces, que "la demanda total de recursos de la LLCP por parte de varios países podría ascender a USD 50.000 millones, una proporción mucho más modesta del total de USD 1 billón de recursos del FMI que la que se requeriría si, en su lugar, el mismo grupo de países solicitara programas respaldados por la institución".

Cuando muchos países se enfrentan a fuertes necesidades de financiamiento, abordar el problema cuanto antes puede limitar las necesidades futuras y las repercusiones adversas en otros países.