ECONOMÍA

Congelamiento de precios: 2 meses no serán suficientes...

En medio de una alerta por posible desabastecimiento, los expertos sostienen que el congelamiento de precios por 2 meses, conocido ayer, no alcanzará para calmar las paritarias. Incluso, creen que causará el efecto contrario. Dicen que los acuerdos de precios fracasaron y que experiencias anteriores no fueron sustentables en el tiempo.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Los economistas consideraron que el congelamientos de precios anunciado ayer es una respuesta del Gobierno al malestar sindical ante la escasez de la suba del mínimo del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores y que el plazo de dos meses no alcanzará para frenar las reivindicaciones; por el contrario, provocará expectativas hacia un desdoblamiento del plazo de la discusión paritaria.  

# Eduardo Curia:

- Dice que en medio del silencio de todo el Gobierno, el secretario de Comercio Interior, (Guillermo) Moreno, sale a fijar pautas como hizo con el dólar a $6. Estamos en medio en los aprontes de la discusión salarial y tenemos un Indec que no es creíble.

- Cree que la política de senderos de precios de los bienes premium y seleccionados, a los que se iba fijando pautas por cada andarivel, autorizando ajustes periódicamente, “fracasó porque no inhibió la inflación alta”, y por eso Moreno “se ve obligado lisa y llanamente a ir a un congelamiento”.

- Consideró que es un esquema muy expuesto porque “en algún momento de marzo ya nos vamos a ir preguntando cuál va a ser la política hacia adelante, porque hay un juego de presunciones”, y, desde el punto de vista de los gremios, se percibirá una “asimetría entre un esquema de precios de duración bimensual con el de salarios de aplicación anual”.

“Si esta medida pretende descongestionar el tema de las paritarias porque la suba del mínimo de Ganancias fue parca, un sindicato podría también decir que como el horizonte de precios pareciera ser bimensual entonces le conviene pactar salarios por tramos cortos. Lo que hicieron los bancarios no sería tan injustificado, finalizó

- En cuanto a los operadores económicos, dijo en diálogo con el diario 'El Cronista', que no sabemos si tendiendo a finalizar el bimestre aparece un reajuste y reaparecen senderos de precios. Los retos que se abren cuando se pone una fecha es que aparecen los interrogantes sobre el día después y pueden disparar distintas actitudes, como ‘dejo de aprovisionar’, y a su vez Moreno puede decir antes ‘yo se que estos me van a jugar así y voy a estar muy vigilante y/o antes voy a extender el horizonte, y en el período tal el aumento es tal’. ¿Termina la película el 31 de marzo? No, la vida sigue”, enfatizó.

Juan José Llach:

- Sostiene que en un programa de estabilización serio sería imprescindible un acuerdo de precios, que implique una coordinación de expectativas. “Se debe lograr que los acuerdos salariales se hagan pensando en la inflación futura y no en la pasada, pero este es un simple congelamiento por dos meses, dijo al mencionado matutino porteño.

- Recordó los frenos a los precios de Gelbard en 1973 y el Plan Austral de 1985 y dijo que “anduvieron bien al principio y después fracasaron con inconsistencias con la política fiscal y monetaria, sobre todo esta última”. Consideró que la medida tomada ayer por Moreno no puede tener ningún éxito “si quieren seguir emitiendo al 35%”.

Martín Lagos:

- Enumeró los últimos congelamientos y dijo que el que aplicó Gelbard en 1973 duró 9 meses, del 25 de mayo cuando asumió hasta fin de ese año. Fue total y se tradujo en desabastecimientos. La emisión creció un 100% y había doble mercado cambiario, sostuvo.

Recordó que en 1977 Martínez de Hoz dictó un congelamiento de 120 días, “que sirvió un poco pero fue muy criticado y se salió muy lentamente. Después hubo otros en todo el gobierno militar y con inflaciones anuales de tres dígitos”.

El Plan Austral de 1985 fijó “el tipo de cambio pero no hubo un congelamiento formal de precios, sino acuerdos, y la tasa de inflación bajó. Pero al cabo de 10 meses era obvio que la situación fiscal no estaba controlada, y volvió la inflación. En 1988 se aplicó el Plan Primavera con distinto tipo de presión sobre las empresas, pero los sindicatos estaban alzados contra el Gobierno y conseguían subas de impuestos enormes por lo que no se sostenían”.

Fausto Spotorno:

- Coincidió en que la inflación no la producen ni los empresarios ni los sindicatos, sino las políticas macroeconómicas y monetarias, y alertó sobre el desabastecimiento.

 

El problema de la dispersión
 
Otro problema del congelamiento de precios es que no servirá para frenar la dispersión de precios que existe en el mercado. El valor de los alimentos y artículos de primera necesidad varía tanto según el barrio y el comercio que se elija que resulta imposible establecer si un artículo es barato o caro. Es más, en una misma cadena se pueden encontrar precios diferentes según el tamaño del supermercado o su localización.
 
Según explicaron desde las empresas al diario 'Clarín', los valores cambian en función de los costos que tiene cada sucursal y la posibilidad de negociar con los proveedores. Para conseguir los mejores precios habría que tomarse el trabajo de recorrer toda la Capital Federal.
 
Por ejemplo, el kilo de tomate puede variar un 60% según la cadena en al que se compre. En el Coto de Once cuesta $9,90, mientras que en el Disco ubicado en la intersección de las calles Las Heras y Austria, el precio se eleva a $15,90.
 
Otro tanto sucede con los lácteos, que no hay dos supermercados en los que cuesten iguales. La leche entera en sachet La Serenísima vale un 23% más en un autoservicio del barrio de Constitución (Solis al 1800), que en la sucursal antes mencionada de Disco en Recoleta. Algo similar ocurre con los quesos. El paquete de 210 gramos de reggianito rallado Sancor cuesta $23,65 en el Carrefour de Avellaneda, $28,99 en el Coto de Once, $29 en Disco Recoleta y $15,5 en el super Chino.
 
La carne es otro de los productos que mayor variación registra.
 
El pan merece un capítulo aparte. El kilo de francés oscila entre los $ 9,50 y $18,60 según el supermercado, es decir, que la dispersión el 95%.