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Tras ganarle la Champions al PSG de los jeques, el Bayern recibirá € 115 M

El Bayern Múnich cobrará más de 115 millones de euros por ganar UEFA Champions League tras la victoria de este domingo por 1 a 0 sobre el Paris Saint Germain en Lisboa, Portugal. A pesar del largo parate por la pandemia del coronavirus, el elenco bávaro selló un certamen perfecto, sin fisuras ya que triunfó en todos los partidos que jugó con 43 goles a favor y ocho en contra siendo el primer equipo en ganar los 10 encuentros en una Champions. Además, se convirtió en el primer campeón invicto desde el Manchester United inglés en la edición 2007/08. Por otro lado, el combinado parisino no pudo alzarse por primera vez en su historia con este título luego de haber clasificado a la final tras varios traspiés en las últimas temporadas. Esta instancia decisiva en este certamen europeo significó un momentáneo alivio para su dueño y presidente, el multimillonario jeque árabe qatarí, Nasser Al-Khelaifi, que varias veces visitó la argentina y se reunió en la Quinta de Olivos con el ex presidente de la nación Mauricio Macri en donde hablaban mucho de fútbol y poco de inversiones.

Este último fin de semana, el Bayern Munich de Alemania ratificó su poderío futbolístico y cobrará  más de 115 millones de euros por ganar la UEFA Champions League tras la victoria de este domingo por 1 a 0 sobre el Paris Saint Germain en Lisboa, Portugal.

La consecución del título de la Liga de Campeones supone para el club bávaro hacerse con la suma récord de 115,69 millones de euros, siempre y cuando la UEFA no decida hacer una reducción de los beneficios debido a la crisis ocasionada por el coronavirus, subraya la agencia alemana de noticias DPA.

Tan solo la victoria obtenida en la final de la máxima competición europea le reportará al equipo alemán 19 millones de euros. 

El equipo bávaro se quedó con el sexto título en su historia en el que ganó todos los partidos que jugó con 43 goles a favor y ocho en contra siendo el primer equipo en ganar 11 encuentros en una Champions. También, se convirtió en el primer campeón invicto desde el Manchester United inglés en la edición 2007/08.

Durante este certamen continental, el Bayern Munich, que se dio el gusto de vapulear al “Barsa” del argentino Lionel Messi en cuartos de final con un histórico 8 a 2, es calificado con el “tanque” por la exuberancia, la capacidad para destruir al adversario con un poder de gol notable y que no se limita a la estrella polaca Robert Lewandowski ya que sobresale Thomas Muller, que jugó de “media punta” y no de atacante de área, como lo hacía en el inicio de su carrera.

Sin embargo, el conjunto de la capital francesa, liderado por el astro brasileño Neymar, quizá el mejor jugador en la actualidad, llegó por primera vez a la gran final y no pudo hacerse de su primer título ante el poderoso Bayern que jugó su undécima definición y alcanzó seis veces la denominada “Orejona” (1974, 1975, 1976, 2001, 2013 y la actual 2020), una ante un equipo francés, al Saint Etienne en 1976.

El PSG fue el 41er equipo en llegar a una final de la máxima competencia europea y los últimos seis que “debutaron” en una final, perdieron, siendo el último que la ganó el Borussia Dortmund alemán ante Juventus en 1996/97.

Los franceses, dirigidos por el alemán Thomas Tuchel, perdieron un partido, en los octavos de final ante el Dortmund, y sumaron 25 goles a favor y cinco en contra.

Entre el PSG, nueva potencia del fútbol que vivió una experiencia inédita en sus 50 años de historia, y el Bayern, aristócrata concentrado hasta que consigue lo que quiere, hubo una guerra de mundos que dio a la luz la ‘Final 8’.

Desde el modelo económico hasta la imagen pública, pasando por el palmarés o la gestión de la pandemia del Covid-19, parisinos y muniqueses están en orillas opuestas en casi todos los temas.

El funcionamiento del Bayern, que se erige como ejemplo de club gestionado “a la antigua” sin gastar más de lo que gana, chocó contra el del PSG, quien se benefició de la enorme inversión de su propietario, el multimillonario jeque árabe qatarí, Nasser Al-Khelaifi (llegado en 2011) coqueteando con los límites del “fair play” financiero.    

Esta instancia decisiva en este certamen europeo significó un momentáneo alivio para Al-Khelaifi, que varias veces visitó la argentina y se reunió en la Quinta de Olivos con el ex presidente de la nación Mauricio Macri en donde hablaban mucho de fútbol y poco de inversiones.   

Por otro lado, Al-Khelaïfi, enfrentará un juicio en septiembre próximo ante la justicia de Suiza por presunta corrupción ligada a la venta de los derechos televisivos de los mundiales 2026 y 2030, según informaron diferentes medios europeos.

El juicio dará comienzo el 14 de septiembre en Suiza, tras haber sido desestimados los recursos presentados por el equipo de abogados de Al-Khelaïfi en febrero pasado. 

El máximo directivo del club francés también es el jefe del grupo de televisión BeIN Media.

La acusación recayó por ser parte de la investigación sobre la concesión de los derechos televisivos de los próximos Mundiales de fútbol y las Copas Confederaciones.

La oficina del Fiscal General de Suiza presentó una acusación acusando a Al-Khelaifi de incitar al ex secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, “a cometer una mala gestión penal agravada”.

No obstante, el ejecutivo de fútbol y televisión de Qatar ya no se enfrenta a una acusación de soborno. Tras una investigación de tres años, la FIFA llegó a un “acuerdo amistoso” con Al-Khelaifi el mes pasado, declararon los fiscales, para retirar su denuncia penal relacionada con la concesión de los derechos de la Copa Mundial 2026 y 2030 a la emisora ​​qatarí BeIN Sports.

Nasser Al-Khelaifi es el jefe de BeIN Sports con sede en Doha y también miembro del comité ejecutivo de la UEFA.

Según el Fiscal General de Suiza, Valcke utilizó, entre 2013 y 2015, su influencia como secretario general de la FIFA “para influir a favor de los socios de los medios de su preferencia en los procesos de asignación de derechos de los medios, para Italia y Grecia, de diferentes Mundiales de Fútbol y Copas Confederaciones de la FIFA, de 2018 a 2030”.

La investigación reveló también que Jerome Valcke obtuvo beneficios indebidos de los dos acusados. El ex número dos de la FIFA recibió así, según la justicia suiza, el reembolso de un depósito de aproximadamente 500,000 euros que había pagado a terceros por una villa en Cerdeña, tras la compra de la misma villa por Al-Khelaifi, a través de una empresa.

Valcke, también suspendido por la FIFA por 10 años por otros actos de corrupción, también recibió del tercer hombre tres pagos por un valor total de 1,25 millones de euros a su empresa Sportunited Sarl y es acusado por el Fiscal de haberse “enriquecido ilegalmente” y de no haber comunicado las “ventajas” recibidas en la FIFA, “comportándose así de manera contraria a sus deberes en el marco de su actividad de secretario” general “de la organización”.

Por otra parte, la sospecha de que Jerome Valcke aceptó un reloj de lujo que Nasser Al-Khelaifi le ofreció a cambio de ejercer su influencia como secretario general de la FIFA no fue demostrada. Como resultado, se emitió una orden de abandono de procedimientos en relación con este asunto en febrero de 2020.

Los tres están acusados de instigación a la gestión desleal, falsificación de documentos y corrupción pasiva.

En tanto, además de los beneficios por cada victoria, hay que sumar una cantidad de dos dígitos en millones de euros por el conocido como 'market pool', el sistema de reparto de ganancias por los derechos televisivos.