El ministerio de Salud de la Nación oficializó este viernes (29/01), a través de dos resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, a qué pacientes con COVID-19 se podrá administrar el suero equino y el plasma de convalecientes.
Suero equino y plasma: Definieron a qué pacientes se aplicarán
A través de dos resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, el ministerio de Salud determinó -en consenso con científicos y especialistas- a qué pacientes con COVID-19 se le administrará el suero equino y el plasma de convalecientes.
“Logramos esto trabajando junto a las sociedades científicas para dar respuesta a la pandemia de COVID-19 con todos los recursos y herramientas que tenemos a nuestro alcance. Es lo que nos ha pedido el presidente desde un primer momento”, declaró el ministro Ginés González García.
Ambas resoluciones fueron firmadas por el secretario de Calidad en Salud, Arnaldo Medina, tras alcanzar un consenso técnico al respecto con diferentes sociedades científicas.
“Llegamos a un consenso con los especialistas de las sociedades científicas respecto de la forma o el mejor aprovechamiento que podemos hacer de estos grandes avances, evidenciando el enorme potencial de los científicos argentinos que posiciona a nuestro país en la élite de las naciones que fundan su desarrollo en la ciencia y la tecnología”, aseguró Medina.
> Suero equino: la recomendación oficial indica que el tratamiento podrá ser administrado “en pacientes con enfermedad severa con hasta 10 días desde el inicio de los síntomas, con diagnóstico confirmado de COVID-19”, y deberá “ser administrada en el ámbito hospitalario con monitoreo médico en dos dosis, con un intervalo de 48 horas por vía intravenosa”.
El acuerdo fue con la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), la Sociedad Argentina de Medicina (SAM), investigadores participantes del ensayo clínico que determinó la efectividad de uso e investigadores independientes.
En el ensayo clínico realizado en el país, se analizaron la seguridad y eficacia en una muestra de 242 pacientes adultos (18 a 79 años), en 19 hospitales y clínicas de AMBA, Neuquén y Tucumán. El promedio de edad fue de 54 años, con una participación mayor de hombres (65% varones y 35% mujeres).
"Se trata de un enorme logro de la ciencia argentina, que demuestra además la importancia de la articulación público-privada", escribió el mandatario en su cuenta de Twitter.
> Plasma de convalecientes: se debe administrar en pacientes mayores de 75 años con menos de 72 horas de iniciados los síntomas, que no presenten criterios de gravedad y que cuenten con diagnóstico confirmado de COVID-19. El tratamiento debe realizarse de acuerdo al criterio de los médicos tratantes en interconsulta con el Servicio de Medicina Transfusional.
En este caso, el consenso involucra a la Asociación Argentina de Hemoterapia, Inmunohematología y Terapia Celular (AAHITC), al Grupo Cooperativo Iberoamericano de Medicina Transfusional (GCIAMT), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), el Consorcio de Instituciones coordinado por el Hospital Italiano de Buenos Aires, la Fundación Infant y el Ministerio de Salud de la Nación.
A comienzos de enero, el periódico The New York Times destacó el estudio realizado en la Argentina sobre el tratamiento para el Covid-19 con plasma de pacientes recuperados.
El estudio en cuestión fue llevado a cabo por la Fundación Infant, que preside el infectólogo Fernando Polack, y los resultados fueron publicados en la revista científica New England Journal of Medicine por ser uno de los primeros que demuestra concluyentemente los beneficios del tratamiento.
Tras seis meses de investigación, los resultados arrojaron que el tratamiento con plasma convaleciente tuvo una eficacia del 61% en evitar que la enfermedad se agrave con una sola dosis en mayores de 65 años. El plasma convaleciente es el líquido amarillo pálido, repleto de anticuerpos, que queda luego de que la sangre es despojada de sus glóbulos rojos y blancos.
“Este estudio describe la primera estrategia en el mundo para detener la progresión del SARS- COV2 con una intervención económica, universal, no sujeta a patentes, probadamente segura y que puede administrarse en forma ambulatoria en unidades de atención sin necesidad de hospitalización”, explicó Polack meses atrás, al anunciar los resultados preliminares. Y destacó que el plasma es capaz de convertir al virus en "un mal catarro".










