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Infieles, cornudos y adúlteros

Vaya selección de chistes que tenemos hoy. Sepan disculpar quienes esperaban humor político. Ninguno se refiere a los Kirchner (¿o sí). El video 1 es medio escatológico. El otro exhibe las posibilidades de los videos electrónicos (???)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Aqui comenzamos la serie. Había un señor que era muy optimista, a todo le encontraba el lado bueno, un día un amigo le dice: -¿Te enteraste? Ayer, Juan llegó a su casa, encontró a su mujer con Felipe, sacó la pistola y los mató a los dos... Después se suicidó... -¡Qué bueno!- respondió el optimista.
 
-¿Cómo qué bueno? ¡Es una tragedia!- le dijo su amigo, indignado. -Es que si Juan hubiese llegado anteayer, el muerto sería yo...
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Un hombre murió y fue enviado al infierno. Allí encontró al diablo, quien le dijo que acababan de introducir algunas mejoras en el sistema de condenas y que ahora cada nuevo inquilino podía elegir entre tres tipos de tortura. El demonio le explicó que esas torturas corrían en ciclos de mil años cada una y que podía elegir en cuál ciclo empezar. El tipo fue conducido por el diablo a la primer sala de torturas donde un hombre estaba siendo azotado con cadenas. -Paso al siguiente- dijo el fulano. En la siguiente sala, un hombre estaba colgado de los brazos y lo estaban azotando con un látigo con puntas de hierro. El tipo sacudió la cabeza en señal de disgusto. Entonces, pasaron a la última sala, donde otro hombre estaba atado a la pared, totalmente desnudo. Una mujer, muy atractiva, le estaba prácticando sexo oral. El tipo le dijo al diablo: -Sí, sí, aquí es donde quiero empezar. El diablo le preguntó: -¿Estás seguro? Debo recordarte que esto va a durar mil años. -Sí, estoy seguro. Éste es el lugar. El demonio se encogió de hombros. Entonces, él caminó hasta donde estaba la escultural mujer, le tocó el hombro y le dijo: -Ya llegó tu reemplazo.
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Estaban dos hombres en el cielo y uno le pregunta al otro: -¿Y vos de qué moriste? -Congelado, ¿Y vos?
 
-De la risa. -¿Cómo que de la risa? -Sí, es que yo pensaba que mi esposa me estaba engañando con otro hombre. Un día le dije que me iba de viaje por dos días, pero regresé ese mismo día para sorprenderla si estaba con otro hombre. Pero cuando llegué, busqué por toda la casa y no encontré a ningún hombre. Era obvio que había cometido un error y empecé a reír y reír hasta que morí...
 
-¡Pelotudo, si hubieras buscado en el freezer nos hubiéramos salvado los dos!
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Un señor decide comprar una mascota, visita una veterinaria y ve a un loro colgando de un palo, cabeza abajo. Le llama la atención y dice en voz alta: -Vaya, ¿qué le habrá pasado a este loro? -Yo nací así: soy un loro sin patas- le respondió el loro. -¡Je, je! Me pareció que este perico me entendió y me respondió. ¡Qué loco! -Claro que te entendí. Soy un loro inteligente y culto- dijo el loro. -Entonces explicame ¿cómo es te colgás del palo si no tenés patas? -Bueno, me da un poco de vergüenza pero te lo voy a decir: uso mi pene como gancho y lo enrollo en el palo. El hombre lo mira, extrañado, y busca con sus ojos el pene. El loro le advierte: -No podés verlo porque lo cubro con mis plumas. -¡Increíble! ¿Realmente podes entender lo que dice la gente y contestar? -Sí, hablo español e inglés. Puedo conversar sobre política, religión, fútbol, química, filosofía... y soy muy bueno en ornitología. Deberías comprarme, soy un excelente compañero. El hombre mira la etiqueta del precio ($600) y dice: -Muy caro... El loro mueve un ala y le pide que se acerque. -Nadie me quiere porque no tengo patas. Ofrecele $60. El hombre le hace caso al loro, se lo venden y se lo lleva a su casa. Cada mañana, el loro usaba su pene como gancho y lo enrollaba al palo donde permanecía durante el día. El loro era gracioso, ameno, un excelente amigo... hasta le daba consejos. Un día, el hombre llegó de trabajar y el perico lo llamó, moviendo un ala para que se acercara: -No sé si contarte o no, pero es sobre tu mujer y el cartero. -¡No te puedo creer! Contame- le dijo el hombre. -Esta mañana llegó el cartero, tu mujer lo recibió con un beso en la boca. Ella estaba vestida sólo con ropa interior. -¿Y qué pasó? -El cartero entró en la casa y empezó a acariciarla. -¡Qué mal! ¿Y qué más? -Le quitó el corpiño y la tanguita. Se arrodilló y empezó a besarla por todas partes, empezando por las lolas, lentamente, e iba bajando y bajando por el ombligo y seguía y seguía... Entonces, el loro permaneció callado, absorto. -¿Y qué carajo pasó? -grita frenético el hombre. Apesadumbrado, dijo el loro: -No sé, se me paró y me caí del palo.
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Un matrimonio desea desde hacía tiempo tener un hijo, y después de varios años de intentarlo, ella quedó embarazada. Y tuvieron un bonito niño. Pasaron un año, dos años, tres años, y el niño no hablaba. A los cinco años, un día, el niño dijo: "Abuelito". Todos fueron felices pero dos días después, el abuelo se murió. El padre reflexionó: -No puede ser que mi hijo sea mufa. Seguro que fue una casualidad. Pasó otro año, dos años, tres años, cuatro años, cinco años y el niño volvió a hablar. Él dijo: "Abuelita". Y a los dos días, se murió la abuela. El padre ya no lo dudó y, entristecido, dijo: -Definitivamente mi hijo trae mala suerte. Un día dirá 'Papá' y me toca a mí... Pasa otro año, dos años, tres, cuatro, cinco años, y el niño lo dijo: "Papá". El padre se persignó: -Cagué. De inmediato, hizo el testamento, pagó todas las cuentas y se preparó. A los dos días le avisaron que se murió el vecino de enfrente.
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Antes del matrimonio: Él: -¡Sí! ¡Por fin! Qué duro fue esperar. Ella: -¿Querés dejarme? Él: -¡No! Ni siquiera lo pienses. Ella: -¿Me amás? Él: -Por supuesto, una y otra vez. Ella: -¿Alguna vez me fuiste infiel? Él: -¡Nooo! ¿Cómo te atrevés siquiera a preguntarme eso? Ella: -¿Me besarías? Él: -En cada oportunidad que tenga. Ella: -¿Te atreverías a golpearme? Él: -¿Estás loca? No soy ese tipo de persona Ella: -¿Puedo confiar en vos?

Él: -Sí Ella: -¡Mi amor!
Después del Matrimonio: (Lea de abajo hacia arriba).
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Dos obreros de la construcción conversan un lunes, durante el almuerzo: -¿Sabés quién fue Miguel de Cervantes? -La verdad que no... -¡Qué bruto sos! Deberías ir a la escuela nocturna. Al día siguiente, se repite la escena: -¿Sabés quién fue Albert Einstein? -Ni idea... -¡Qué bruto sos! Deberías ir a la escuela nocturna. Y el miércoles, otra vez: -¿Sabés quién fue Karl Marx? -No... -¡Qué bruto sos! Deberías ir a la escuela nocturna. Entonces el otro, ya harto, le dice: -¿Y vos sabés quién es Pedro Toro? -No, ¿quién es? -¡Qué bruto sos! Es el tipo que se acuesta con tu mujer, mientras vos vas a la nocturna.
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