CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Luego de algunas experiencias en vertientes de la izquierda nativa, Luis D'Elía irrumpió en la política en la campaña de Lidia Satragno (Pinky) para la intendencia de La Matanza. Por entonces, D'Elía participaba de la Alianza, pero quienes conocen ese amplio partido bonaerense afirman que D'Elía ya había acordado con Alberto Balestrini, quien ganó el comicio al frente del PJ, antes de que se abrieran las urnas.
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Trivia Urgente24: ¿Cómo terminará Luis D'Elía?
Luis D'Elía aceptó convertirse en el ícono paragubernamental de los Kirchner. Personaje insostenible por su apoyo a Irán cuando Cristina de Kirchner apela en forma permanente a visitar a las comunidades judías en sus periplos internacionales, D'Elía es el símbolo de la represión de cualquier disenso público al 'modelo progresista'.
De todos modos, D'Elía estuvo muy cercano a la Corriente Clasista y Combativa en la Central de Trabajadores Argentinos durante la crisis de 2001 y 2002.
D'Elía vive en Gregorio de Laferriere, La Matanza, en la villa El Tambo, y nunca tuvo una gran capacidad de movilización, aunque se hizo conocido por su verborragia, de buen impacto mediático.
Con los Kirchner, D'Elía mantuvo hasta ahora una relación con altas y bajas:
> fue defendido cuando ocupó una comisaría de la Policía Federal en el barrio La Boca (el juez federal que quiso procesarlo, Jorge Urso, ya no es más juez);
> ascendido a funcionario público en la 'Primavera bolivariana' de Néstor Kirchner y Julio De Vido;
> más tarde despedido cuando no pudo impedir el acto en Plaza de Mayo de Juan Carlos Blumberg, en 2006;
> ignorado cuando, para regresar a escena, se hizo fervoroso simpatizante de la Revolución chiíta en Irán, mientras los Kirchner condenaban la participación iraní en el atentado contra la sede de la Amia;
> regresó a escena poco antes del cierre de listas de candidatos, en el 3er. trimestre de 2007;
> más tarde visitó a Néstor Kirchner en las oficinas que le presta Eduardo Elsztain en Puerto Madero; y
> finalmente apareció en escena como 'la mano violenta' de los Kirchner. En 2008, D'Elía se cuidó de no repetir los 'errores' de 2006.
Y ya habría sido recompensado por ello, no solamente en la Delegación La Matanza del Pami, sino en la próxima ejecución del proyecto de 'argentinizar' la experiencia venezolana de los Mercal o mercados populares.
Pero D'Elía es todo un problema para los Kirchner porque, a menudo, parece perder el control de sus emociones. No es el único inestable emocional de la política argentina, pero en su caso provoca grandes rechazos en sectores medios y altos donde los Kirchner intentan, a veces, recuperar espacio.
La participación de D'Elía en la represión de los 'caceroleros' marcó un antes y un después en su relación con los Kirchner, quienes intentaban pero no conseguían articular una represión en Plaza de Mayo por el valor simbólico del lugar.
La recompensa a D'Elía y al ex Quebracho, hoy Movimiento Evita, Emilio Pérsico, fue su presencia en el palco en Parque Norte, cuando habló Cristina de Kirchner. Ellos fueron ubicados a la derecha de la Presidenta.
¿Qué dirá Daniel Scioli, quien redujo la presencia de Pérsico en el Ejecutivo bonaerense, luego de que el piquetero fue muy importante en el gobierno de Felipe Solá?
D'Elía y Pérsico tienen por delante la movilización que propician los Kirchner el martes 1º de abril en Plaza de Mayo.
También es cierto que, en especial D'Elía, es un objetivo de cualquier antikirchnerismo, y cabe preguntarse qué ocurriría ante un eventual ocaso del Frente para la Victoria cuando él es el símbolo de la represión violenta del disenso. En cuanto al 'progresismo', ¿qué hace con D'Elía?
Horacio Verbitsky, por ejemplo, decidió ser indulgente con él: "(...) La trompada de Luis D’Elía a un activista de Gualeguaychú, que lo siguió durante cien metros insultándolo, y el forcejeo en la ruta entre camioneros y piqueteros es lo más desagradable que ocurrió en estas dos semanas. Estos recursos dicen bastante sobre las deficiencias de la construcción política oficial. Pero demonizar a D’Elía y a los camioneros comparándolos con López Rega y la Triple A y creer que la ciudadanía se evidencia en el color de la piel o la calidad del vestuario son demasías autodescalificatorias. (...)"
Sin embargo, durante el fin de semana, cuando en varios polígonos de tiro al parecer pusieron fotos de D'Elía en las siluetas, la situación escaló peligrosamente aunque nadie cree que en la Argentina puedan repetirse escenas de violencia política registradas en el pasado. Pero, también es cierto, nadie sospechaba que en la Argentina, un gobierno 'progresista' enviaría a D'Elía a golpear a quienes se manifestaban en contra de la Administración.
Pero D'Elía no pretende permanecer solamente como 'batata' de los Kirchner sino que tiene reivindicaciones precisas que torcerían al Gobierno más hacia variantes de populismo demagógico bolivariano: desde la reforma de la Constitución Nacional para asegurar la redistribución del ingreso hasta la socialización del agua y la tierra que sería avanzar sobre alguna reforma agraria.
Es incierto anticipar si, tal como ya ocurrió en el pasado, D'Elía se volverá un problema para los Kirchner, en especial cuando se acerque el electoral año 2009. Pero él también lo sabe y tiene tiempo y espacio para presionar en la coyuntura de 2008, en especial cuando él ya es un 'blanco móvil' de gran impopularidad.
> más tarde despedido cuando no pudo impedir el acto en Plaza de Mayo de Juan Carlos Blumberg, en 2006;
> ignorado cuando, para regresar a escena, se hizo fervoroso simpatizante de la Revolución chiíta en Irán, mientras los Kirchner condenaban la participación iraní en el atentado contra la sede de la Amia;
> regresó a escena poco antes del cierre de listas de candidatos, en el 3er. trimestre de 2007;
> más tarde visitó a Néstor Kirchner en las oficinas que le presta Eduardo Elsztain en Puerto Madero; y
> finalmente apareció en escena como 'la mano violenta' de los Kirchner. En 2008, D'Elía se cuidó de no repetir los 'errores' de 2006.
Y ya habría sido recompensado por ello, no solamente en la Delegación La Matanza del Pami, sino en la próxima ejecución del proyecto de 'argentinizar' la experiencia venezolana de los Mercal o mercados populares.
Pero D'Elía es todo un problema para los Kirchner porque, a menudo, parece perder el control de sus emociones. No es el único inestable emocional de la política argentina, pero en su caso provoca grandes rechazos en sectores medios y altos donde los Kirchner intentan, a veces, recuperar espacio.
La participación de D'Elía en la represión de los 'caceroleros' marcó un antes y un después en su relación con los Kirchner, quienes intentaban pero no conseguían articular una represión en Plaza de Mayo por el valor simbólico del lugar.
La recompensa a D'Elía y al ex Quebracho, hoy Movimiento Evita, Emilio Pérsico, fue su presencia en el palco en Parque Norte, cuando habló Cristina de Kirchner. Ellos fueron ubicados a la derecha de la Presidenta.
¿Qué dirá Daniel Scioli, quien redujo la presencia de Pérsico en el Ejecutivo bonaerense, luego de que el piquetero fue muy importante en el gobierno de Felipe Solá?
D'Elía y Pérsico tienen por delante la movilización que propician los Kirchner el martes 1º de abril en Plaza de Mayo.
También es cierto que, en especial D'Elía, es un objetivo de cualquier antikirchnerismo, y cabe preguntarse qué ocurriría ante un eventual ocaso del Frente para la Victoria cuando él es el símbolo de la represión violenta del disenso. En cuanto al 'progresismo', ¿qué hace con D'Elía?
Horacio Verbitsky, por ejemplo, decidió ser indulgente con él: "(...) La trompada de Luis D’Elía a un activista de Gualeguaychú, que lo siguió durante cien metros insultándolo, y el forcejeo en la ruta entre camioneros y piqueteros es lo más desagradable que ocurrió en estas dos semanas. Estos recursos dicen bastante sobre las deficiencias de la construcción política oficial. Pero demonizar a D’Elía y a los camioneros comparándolos con López Rega y la Triple A y creer que la ciudadanía se evidencia en el color de la piel o la calidad del vestuario son demasías autodescalificatorias. (...)"Sin embargo, durante el fin de semana, cuando en varios polígonos de tiro al parecer pusieron fotos de D'Elía en las siluetas, la situación escaló peligrosamente aunque nadie cree que en la Argentina puedan repetirse escenas de violencia política registradas en el pasado. Pero, también es cierto, nadie sospechaba que en la Argentina, un gobierno 'progresista' enviaría a D'Elía a golpear a quienes se manifestaban en contra de la Administración.
Pero D'Elía no pretende permanecer solamente como 'batata' de los Kirchner sino que tiene reivindicaciones precisas que torcerían al Gobierno más hacia variantes de populismo demagógico bolivariano: desde la reforma de la Constitución Nacional para asegurar la redistribución del ingreso hasta la socialización del agua y la tierra que sería avanzar sobre alguna reforma agraria.
Es incierto anticipar si, tal como ya ocurrió en el pasado, D'Elía se volverá un problema para los Kirchner, en especial cuando se acerque el electoral año 2009. Pero él también lo sabe y tiene tiempo y espacio para presionar en la coyuntura de 2008, en especial cuando él ya es un 'blanco móvil' de gran impopularidad.








