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Rembrandt impresionante (pero en Los Angeles)

Rembrandt Harmenszoon Van Rijnfue el gran maestro del Barroco holandés. Sus obras muestran la influencia de Caravaggio y Elsheimer, pero desarrolló una impronta propia, imperecedera. Algunas curiosidades frente a una gran muestra que comienza de sus obras. Ésta es la primera vez que se reúne un número significativo de retratos religiosos de Rembrandt, quien pintó en total 61 con este tema en la década de 1660. Murió en 1669.

Cuando alguien se acercaba demasiado para ver alguna obra de Rembrandt, el pintor le decía que se alejara, y usaba el fuerte olor de las pinturas de aceite como pretexto. Pero en realidad la intención era otra. Rembrandt no quería que sus creaciones se vieran a poca distancia porque creía que su técnica, basada en vigorosos brochazos y en el uso de colores sombríos, se apreciaban mejor de lejos. Ése era su distintivo, que contrastaba con el de sus contemporáneos, quienes tenían un estilo más preciso y colorido. Por ésas y otras características no menos importantes, Rembrandt es reconocido en la historia del arte como uno de los genios que dio el siglo 17. Fue también el sorprendente manejo que hizo de la luz en sus retratos lo que muchos han admirado de este pintor holandés. En una época en la que la pintura era la única forma de registrar un instante de la vida, Rembrandt fue capaz de captar y reflejar en sus obras la naturalidad de las expresiones y las infinitas tonalidades de la iluminación. Varias de sus obras, que se exponen desde el martes en el Museo Getty de Los Ángeles, California, USA, son un vivo testimonio del talento del artista. Rembrandt’s Late Religious Portraits (últimos retratos religiosos) que permanecerá hasta el 28 de agosto, conforman la prueba de que la mejor manera de apreciar la belleza de las piezas del pintor es manteniéndose unos pasos alejado de ellas. Esta exhibición abarca un tema inusual en la extensa obra del artista: la religión católica. Incluye 16 retratos dedicados a varios apóstoles, la Virgen María y Jesucristo. Inusual también porque Holanda era un país mayormente protestante, donde las imágenes de los santos no jugaban un papel importante en la vida religiosa. Para los críticos, esta serie fue una de las más poderosas de Rembrandt, quien dejó para la posteridad la duda de por qué la creó. Unos creen que fue por las dificultades económicas que lo aquejaron en la última etapa de su vida, y otros piensan que pudo haber sido por encargo, aunque no existe documentación alguna que confirme una de estas teorías. Lo cierto es que en esta fase de su carrera, Rembrandt fue capaz de crear los retratos con las expresiones más profundas y emotivas. "No los pintó como sus contemporáneos lo hacían, con un aura en la cabeza y con una actitud sumisa. Rembrandt los humanizó, los pintó como hombres y mujeres de fe, tan vulnerables como cualquier ser humano", explicó Anne Woollett, curadora asistente de pinturas del museo. Incluso, Rembrandt utilizó a conocidos, a parientes, a su compañera y a él mismo como modelos para estos cuadros. En Autorretrato como el apóstol Pablo, el pintor hizo una imagen de sí para ilustrar su versión de este santo. Y en Hendrickje Stoffels, posiblemente como la Virgen entristecida, se cree que Rembrandt tomó como modelo a su pareja. La luz de las obras se concentran en la cara y manos, y no reflejan una actitud sufrida o heroica, dijo Woollett. "Su actitud es humilde y no idealizada", agregó. Ésta es la primera vez que se reúne un número significativo de retratos religiosos de Rembrandt, quien pintó en total 61 con este tema en la década de 1660. Murió en 1669. Las piezas, cuya única presentación en la Costa Oeste es en el Getty, provienen de coleccionistas públicos y privados de varios países del mundo. "Es una área poco explorada de Rembrandt", confirmó Woollett. Para comparar el trabajo del artista con el de varios de sus contemporáneos, el museo dispuso una pequeña sala alterna en la que se colocaron tres piezas de creadores que también representaban santos y apóstoles. Ahí se exhiben retratos de El Greco, Anthony van Dyck y Frans Hall, quienes utilizan un estilo más depurado, con una grama más extensa de colores y con sus objetos en un ambiente y actitud celestial. Sin embargo, debido a la diversidad en sus formas y estilo, Woollett considera que no se trata de un serie como tal. Y una de las pruebas es que, como sería la tradición, hubiera pintado a los 12 apóstoles y a Jesucristo; no obstante, algunos sujetos como Bartolomeo y Pablo están repetidos, mientras que otros quizá nunca fueron ejecutados. Se piensa que Rembrandt Harmensz Van Rijn —su nombre completo— hizo estas obras como una aventura de negocios debido a que, aunque era una pintor solicitado, su estilo burdo y uso limitado de colores lo mantuvieron en la última etapa de su vida un tanto segregado de la base principal de pintores. Los expertos consideran que las figuras bíblicas de Rembrandt borraron la distinción entre las pinturas religiosas y los retratos. Eso es evidente en cuadros como el de El apóstol Pablo y El apóstol Bartolomeo, en que los sujetos están representados con arrugas en la frente y con las manos tienen un aspecto duro. "Rembrandt minimizó los atributos con los que eran tradicionalmente identificados, como los instrumentos de su martirio, y enfatizó en su lugar su vida espiritual interna, incertidumbres y convicciones", explica el texto que recibe a los visitantes a la sala. Esta será la única ocasión en que estará disponible la exhibición, que llegó desde Washington DC a Los Angeles, luego de haber sido aclamada en la Galería Nacional de Arte.

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