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CABALGANDO LAS CONTRADICCIONES

La gran tentación de Alberto: Líder regional de centroizquierda

Jue, 28/11/2019 - 8:26am
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De acuerdo a voceros de la Cancillería, el único integrante del equipo de Alberto Fernández que tomó contacto con el ministro Jorge Faurie es el ex embajador Jorge Argüello. Además, se afirma que Argüello, integrante conspicuo del PJ porteño -desde aquellos días en Victoria Peronista, junto a Eduardo Valdés-, tiene la decisión de no ausentarse del país, una forma de aclarar que no será embajador en USA y que es el candidato de 'la casa' a ministro de Relaciones Exterior. La tecnocracia considera que enviar a Felipe Solá descalificaría al cuerpo diplomático por la falta de formación específica del también influyente personaje del 'grupo albertista'. En tanto, ocurren acontecimientos que van definiendo la futura Administración: el FMI exige un plan que Alberto F. o no lo tiene o no lo quiere mostrar y entonces renuncia a pedir más dinero que es una forma de salirse del condicionamiento del plan. Esto es compatible con otras decisiones de impacto regional, que son motivo del siguiente análisis:

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Pablo Iglesias, el líder español de la formación Podemos, repite de tanto en tanto que “la política se trata de cabalgar las contradicciones”. Conoce bien Iglesias eso de las contradicciones ya que, de pronto, abandonó su barrio de toda la vida, Vallecas, y se mudó con familia a una bonita casa en la sierra madrileña. ¿Qué más quieren los poderes fácticos españoles? El 'niño terrible' de la nueva política también tiene sueños burgueses.
  
Pero miremos estas pampas. Aquí también se están cabalgando contradicciones y no me refiero al conventillo lógico que apareja el reparto del poder, sino que hago referencia a las señales aportadas por el Presidente electo a través de su gestualidad y de su verba.
  
Alberto Fernández es un fontanero de la política y tiene que doctorarse en conducción. Por eso muchos gestos suenan sobreactuados, pero es que su autoridad no puede ser discutida. Veremos más marcadas de cancha en los próximos días, lo sufrirán los que estén en el purgatorio de posibles designaciones y sus teléfonos no suenen.
  
Mientras esta novela de los ministeriables nos entretiene, nos falta lo más importante: el camino, el rumbo. No porque necesariamente no se encuentre visible, sino porque, tal vez, existe otra decisión, encriptada, metodología a la que era tan afecta el matrimonio Kirchner para mantener las riendas cortas del poder. 

Es más: uno de los argumentos para la caída en desgracia de Guillermo Nielsen es que habló de más con los banqueros acerca de cuál sería la estrategia negociadora de la deuda pública externa que tendría un futuro gobierno de Alberto Fernández

Pero, más allá de la 'rumurología', al final del día, lo que cuenta es con qué sensibilidades va a gobernar el Frente de Todos. ¿Responderá a una corriente de centro izquierda, tal como el propio Alberto lo dijo el martes 26/11 en un Twitter? 

Para ese camino, no hace falta un Guillermo Nielsen ni un Martín Redrado. Basta con intentar una salida por fuera de un acuerdo con el Fondo, seguramente 'mercadointernista', con suba de salarios y control de precios. Fortalecer al Estado, financiándolo con el cobro de retenciones y estimulando la demanda con inversión pública. Clásica jugada neokeynesiana. 

Hay que tener en cuenta que, por falta de demanda, la capacidad instalada trabaja al 50% en el tejido manufacturero. En muchos sectores más que un shock de inversiones, hace falta un shock de consumo.
  
Ese camino es funcional a la nueva estrella del firmamento del albertismo keynesiano , el economista discípulo de Joseph Stiglitz, Martín Guzmán y al economista del grupo Callao, Matías Kulfas.
  
Si por el contrario, se quisiera un camino intermedio que incluyera un acuerdo con el Fondo, la jugada pide a figuras como Martín Redrado o Guillermo Nielsen
  
Hasta ahora, y a juzgar por todas las posiciones adoptadas por Alberto en el frente externo, todo indica que la hoja de ruta, es el camino del primer escenario. El Presidente proclamado jugaría un rol de líder regional de centro izquierda, tal vez de nuevo cuño. 

Ya no serán las parrafadas de Hugo Chavez, ni de CFK. No habrá iconografía telúrica latinoamericana con camisetas rojas del PT Lulista, tal vez veamos un estilo charrúa, muy a lo José Mujica. Alberto tiene una particular devoción por 'el Pepe'. 
  
Otra cosa es con quién se juega ese juego, porque en la región predominan gobiernos adversos a esa posición ideológica de fuerza 'progresista' y 'soberanista'. En contraposición a lo que ocurrió en la primera década del siglo 21, hoy las materias primas valen la mitad y la decisión de USA de jugar un rol activo en la región es incuestionable. ¿Intentará darle volumen el nuevo gobierno a la Declaración de Puebla? Y si fuera así, ¿qué sentido tendría?     

Puebla, a excepción del Gobierno argentino y el mexicano, no tiene gobernanza; entonces, las posibilidades de orquestar políticas comunes son relativas. ¿Dejará la Argentina el Grupo de Lima? ¿Se habló de eso en México entre Alberto Fernandez y Elliott Abrams?     

Pensar que la charla discurrió entre cifras de Alberto sobre la mala distribución del ingreso en Chile y mohines comprensivos de Abraham, es demasiado cándido.
  
La clave de bóveda del éxito o fracaso de la gestión por venir, en buena medida se empezará a construir en el diagnóstico del tablero internacional; de las posibilidades de mover fichas con cierta autonomía, o de resignar decisiones en función de la relación de fuerzas que indique la realpolitik. 
  
El mundo de la posguerra dibujó un tablero claro por donde moverse. El mundo era bipolar y coexistía bajo dos grandes bloques, el comunista y el capitalista; lo demás, tal como los no alineados o 3er. Mundo, eran zarandajas.
  
Este mundo del postmuro, está cambiante. Sin dudas, la aparición de China como jugador descomunal del nuevo tablero lo altera todo. Su encarnizada lucha por liderar el salto tecnológico hacia la inteligencia artificial, lo acerca a la supremacía. China puede ser hegemónica.
  
Pero China y Rusia reconocieron a la senadora Jeanine Añez como Presidenta interina de Bolivia. Tienen inversiones en Bolivia, por tanto demandan, antes que nada, orden. Otra vez la real politik.

Es probable que este tiempo demande suma prudencia y hacer aquello que tanto se conoce del tero, pegar el grito en un lado, pero poner el huevo en el otro. Prudencia, suma prudencia.