OPINIÓN

HACIA 2021

La gente en la calle y el deshielo de la puja política confirman que la postpandemia comenzó

En el Gran Buenos Aires suceden acontecimientos simultáneos a los de la pandemia provocada por el covid-19, y que parece refugiado en los barrios más precarios. A propósito: ¿quién es responsable de la permanencia y crecimiento de estos asentamientos? ¿Cuál fue el rol de los intendentes municipales en los años recientes, además de solicitar recursos a la Provincia y a la Nación? Sin duda que la gestión fue / es precaria, como mínimo. La urbanización nunca fue un objetivo. El déficit merece veladas, y no tanto, menciones por Axel Kicillof -a quienes algunos alcaldes critican la supuesta escasez de asistencia- y por Máximo Kirchner -responsable del proyecto de La Cámpora-. También es el tema que aborda el siguiente texto:

“La gente de las villas no quiere el caos, pero el hambre lleva a la desesperación y su persistencia puede terminar en situaciones que no queremos; por eso, esta campaña busca ante todo que nadie pase hambre y que frenemos ante al abismo”, dice el padre Rodrigo Zarazaga, quien encabezó una movida solidaria para recopilar alimentos a distribuir en los barrios más humildes -dicho sea de paso, a precios más bajos de los que compra el Estado. 

La aseveración de quién estudia desde hace tiempo la problemática del Gran Buenos Aires fue hecha a principios de abril cuando recién amanecía la cuarentena y el apoyo al aislamiento social rondaba el 90%.

¿Cuál es la realidad hoy, ante el avance de un Estado que argumenta la necesidad de contener a los sectores vulnerables? La postergación de los sectores medios en el auxilio quizá se explique en la composición del voto del oficialismo que le ha dado la ventaja necesaria para ganar las últimas elecciones

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La gente ya salió a la calle. Final de la cuarentena. El GBA a cara o cruz.