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TRUMP-XINPING CONTRA JUNTOS PARA EL CAMBIO

El dólar... el dolor de siempre para el que gobierna

Mar, 06/08/2019 - 11:24am
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Entre la Reserva Federal y el yuan 7 a 1 respecto del dólar, la pax cambiaria con que el gobierno pretendía llegar a las PASO, con apenas 4 días hábiles por delante entra en turbulencia. El dólar minorista ya roza los $46, se negocia a $50,71 para octubre y a $56 en enero en futuros del Rosafe, todo lo cual colocas en riesgo, en especial, a la renovación del mandato de Mauricio Macri y toda su arquitectura preelectoral: remarcaciones de precios, presiones indexatorias y deterioro salarial que pegará en el consumo. Guido Sandleris hace números: la crisis externa de divisas y del comercio no le va ni le viene a los argentinos que, como resguardo, tienen acovachada más de la mitad de los dólares en cajas de seguridad y colchones. Tampoco al resto de US$200 mil millones que sigue directamente la lógica de los portafolios globales desde bancos y fondos de inversión foráneos. Pero sí una parte importante de los $32.000 millones depositados en cuentas de ahorro en dólares del país pasa ahora a depender de la percepción de sus dueños respecto de las urnas en ciernes, lo mismo que los poseedores de $4 billones entre base monetaria, Letes y Leliqs. Un par de bancos aportaron a BAE Negocios las repercusiones que avizoran y especulan con que si el gobierno lograra mantener una diferencia de 6 puntos en las PASO, el mercado se situaría en zona verde, con los bonos para arriba; si hubiera un empate técnico, las posiciones se mantendrían, pero con 7 puntos a favor de F-F podría haber un masivo desprendimiento de Letes que obviamente se dolarizaría. Y de 8 puntos en más, ¡a los botes!

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Contarles las costillas en dólares a los ciudadanos hace las veces de sensor para el seguimiento de la pax cambiaria en vísperas de los comicios primarios -y luego los generales-, condición sine qua non de la que dependen las chances reelectorales de Mauricio Macri.  

En el área roja de la medición se encuentran la cantidad de billetes, monedas y depósitos bancarios a la vista en pesos, junto a las Letes y las Leliqs, que totalizaron al 31/07/2019 $4 billones, a los que una conversión en dólares convertiría en US$91.100 millones.

El stock de depósitos en pesos a plazo fijo -no ajustables por CER ni por UVA- del sector privado llegaba al 31/07/2019 a $1.265.389 millones, contra los $1.208.651 millones del cierre de junio, con los bancos oficiales ofreciendo tasas en torno del 50% anual.  

En la zona amarilla, dentro del circuito financiero vernáculo, las cuentas de ahorro en moneda extranjera llevaban stockeados US$35.100 millones, de los cuales US$32.163 millones pertenecen a privados y les rinden entre 1,1% y 1,3% anual, que llegaría hasta hasta el 1,7% si superara el millón anual.

La franja verde del sistema institucionalizado se mantiene por el momento inmóvil, pero en las periferia los tenedores de unos US$200.000 millones guardados en las cajas de seguridad y otros US$100.000 millones en el colchón, conforme estiman los especialistas de la City, aguardan, primero, que se despeje la incertidumbre electoral para recién entonces analizar si les conviene continuar en el refugio clandestino, sin renta alguna y con riesgos de robo, y hasta cuándo.

Los más de US$ 200 mil millones de residentes argentinos que defendieron el valor de la moneda, trasladándolos al exterior se movilizan en carteras globales y por ahí están más pendientes de la tasa de interés de la Fed o de las repercusiones monetarias de

De todos modos, no sería precisamente este el momento de los mercados emergentes para destinar capitales y, en ese contexto, el riesgo país que otra vez subió de los 900 puntos, manda a la Argentina al fondo de la cola.

Entrar, blanquear y salir

Si en la primera parte del mandato de Macri se hizo un blanqueo impositivo al que se anotaron US$100 mil millones y, una vez tomados los beneficios fiscales excepcionales, el 95% se volvió a ir, por un lado revela escasez de atractivos de inversión para retenerlos, pero por otro que ya pertenecen a portafolios de fondos sin banderas.

Ese flujo de las tenencias en el exterior suele ser esquivo, en general, a asumir mayores riesgos y difícilmente abandone la zona de confort, a no ser que en el país de origen se produjera un shock de confianza que hoy nadie imagina. 

Al revés, los particulares que atesoran dólares en el orden local han ido in crescendo este año: US$950 millones en febrero, 1.000 en marzo, 1.500 abril, 5.003 en mayo y 3.803 en junio. 

Por número de operaciones se contabilizaron el último mes 1.114.000 clientes, 30 mil más que en mayo, que fue el mes de mayor promedio individual: US$ 3.413, si bien las compras mensuales superiores a US$ 2 millones representaron casi el 80% del total de divisas adquirido.

No ha sido hacia el sector bancario, precisamente, donde se canalizaron esos  llamados argendólares (depósitos a plazo fijo en dólares del sector privado): en julio pasado habían crecido apenas unos US$1.200 millones, cuando en 2016 habían registrado US$11.850 millones; en 2017 US$3.965 millones y en 2018, año de las corridas, US$2.520 millones.

En ese contexto de incremento de la demanda de moneda fuerte, en los últimos 20 días el dólar dejó del piso de $41,65 para situarse primero en $43,87, con un aumento del 5,1%, e ir ubicándose paulatinamente arriba de los $46 actuales, cerca de los valores de mediados de junio. 

La devaluación del yuan también achicó las reservas del Banco Central expresadas en la moneda china por el swap ampliado, y ahora contabilizan US$519 millones menos