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LICUACIÓN COMO POCAS 

Bono $5.000 vs. reabrir paritarias: La Gran Contradicción de Miguel Acevedo

Jue, 26/09/2019 - 10:59am
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Los $5.000 anunciados para 6 millones de empleados en blanco del sector privado, además de ser a cuenta de futuros convenios, representan algo así como un 10% de compensación ante el rezago que sufrieron tras el traslado a precios de la devaluación de agosto los acuerdos paritarios de más de medio millar de gremios, que habían sido cerrados en su mayoría, entre mayo y junio, en torno del 30%. Si bien por ser monto fijo pesa más en las categorías más bajas, el 40% promedio que daría la suma mira muy de atrás a la inflación, que galopa al 55% anual y en alza. Así y todo, los empresarios aducen dificultades para cumplir con la medida excepcional, aunque 2 semanas antes el titular de la UIA, Miguel Acevedo, admitía que el deterioro de los ingresos ameritaría reabrir las negociaciones. En algunos de los convenios, de todos modos, se habían incluido cláusulas de revisión o gatillo, si el IPC se escapaba de la pauta, como fue que sucedió. Obvio que las Pymes que no pueden seguirles el paso a una cosa tampoco pueden con la otra. La retribución por única vez exenta de aportes previsionales significó para las patronales que tallan en las negociaciones un ahorro sobre la masa salarial de $9.000 millones que el Tesoro deberá absorber. Ni con el bono, las remuneraciones promedio podrán recuperar el poder adquisitivo terminó de ser licuado en agosto y este mes, de una magnitud que solo puede compararse con las crisis de fines de los ´80 y 2001. Si se toman los 4 años de Administración Macri, el ajuste salarial supera el 30% medido en pesos, que llega al 50% traducido a dólares.

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Desde la conmemoración del Día de la Industria transcurrieron 3 semanas y la reflexión del titular de la UIA, Miguel Acevedo, a radio La Red de que "se va tener que reabrir las paritarias" ya que el "poder adquisitivo ha caído muchísimo", el gobierno terminó por reconvertirla en un bono no remunerativo para los privados de $5.000, que ahora los empresarios dudan en poder cumplir y pagarán en cuotas.

Pese a que varios de los gremios habían cerrado las negociaciones colectivas con cláusula de revisión y hasta directamente 'gatillo', al haber sido superada la pauta inflacionaria prevista para 2019, un pago excepcional a cuenta mediante una suma fija exenta de cargas tributarias, tal como el publicado en el Boletin Oficial, mete en la bolsa al más de medio millar de los convenios con una compensación uniforme por el desborde inflacionario.  

Si la remuneración promedio medida a junio 2019, con datos del Sistema Integrado de Previsión Argentino (SIPA), daba para los 6,07 millones de trabajadores del sector privado $ 49.111, el bono con alcance a 2019 ocuparía el 10%, y -en el mejor de los casos- devolvería fraccionado y diferido el IPC sumado de agosto y setiembre.

"Aquellas empresas cuya actividad está asociada a un sindicato que firmó en 2019 un acuerdo con cláusula gatillo de revisión, y que tienen gran cantidad de personas bajo su convenio, son las que están mejor posicionadas. Se observa dispersión tanto en los datos abiertos como dentro de las distintas industrias", explicaron proveedores de encuestas para empresas.

Nada más que en el mes de las PASO, que dio 4%, el salario real bajó 8,4% interanual y aceleró su caída. Se tradujo en una variación negativa en el consumo de los hogares contra el mismo mes del año pasado de 11,3%, la mayor registrada al menos desde 1997, según el Indicador Mensual de Consumo (IMC) del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA.) 

Haciendo cuentas con la información estadística oficial, sobre una masa salarial media de $300.000 millones, el refuerzo dispuesto por única vez les representaría a las empresas unos $30.000 millones. 

No obstante, gracias a esta modalidad excepcional, las patronales evitan aportar al sistema unos $9.000 millones que les hubiera correspondido en caso de retocarse la plantilla de las remuneraciones acordada.

Podría celebrar el conjunto de trabajadores en blanco que tampoco por esa suma fija -limpia de polvo y paja- les serán retenidos para jubilación y obras sociales los $4.500 millones que en total les tocaría en un aumento liquidado regularmente en el sobre. 

Claro que la desgravación se diluye a la gran mayoría de las paritarias que arreglaron en torno del 30%, porque aún ese 10% compensatorio con que cerraría el año, las dejaría de todos modos muy relegadas ante una inflación que, faltando un trimestre, ya se proyecta por encima del 55%.

Sin duda constituirá un golpe de gracia al salario que hará sentar a una mesa de pactos o algo que se le parezca a las centrales obreras, unificadas o por separado, en situación por demás desventajosa de cara al futuro.

Los asalariados, jubilados y demás pasivos son acreedores sociales y, al igual que los prestamistas o inversionistas, serán invitados a esperar turno hasta que el país logre crecer y generar los recursos para cumplir.

El presidente de la UIA abrió el paraguas al recordar que la última suba en la industria fue en 2011, y que desde ese año hasta hasta ahora sufrió una destrucción del 15%, que si se la levantara al 3% anual demoraría más de 10 años.

En tanto, subrayó, se financia afuera más de un PBI, que representa la desaparición de unas 4.074 empresas industriales. 

Sin nada que distribuir

En la misma dirección, uno de los más conspicuos economistas del elenco de Alberto Fernández, Emmanuel Alvarez Agis, quien terminó el mandato de CFK como N°2 del ministro de Economía, Axel Kicillof, desafió e-n el programa “Pasaron Cosas” en radio con Vos-: “¿Conocen alguna empresa que puede pagar una paritaria de 20 puntos arriba a la inflación para recuperar lo perdido?”. 

Aseguró al respect: “Aunque me encantaría hacerlo, la solución hoy no es redistribuir el ingreso. No hay dólares. Antes, habrá que generar el financiamiento porque, si no, vas camino a más devaluación”. 

Algo similar había expuesto ante los representantes de fondos de inversión con los que se reunió en Nueva York días pasados pero referido a la deuda: que no pensaban en quitas, sino en que se estiraran los plazos de pago de los bonos para dar tiempo a que el país comience a crecer y pueda ir poniéndose al día después, inclusive reconocimiento una tasa de interés más alta. 

Es indiscutible que los naturales límites de paciencia difieren entre los acreedores financieros y los sociales. Nada más que con ver la evolución de los sueldos de convenio en los últimos 4 años se advierte una licuación que se acerca al tercio del poder adquisitivo de 2015, magnitud que sólo puede compararse con las crisis de fines de los 80 y 2001. 

El Observatorio de Derecho Social de la CTAA dio a conocer el top 10 de los perdedores en los ingresos medidos en pesos y en dólares, elaborado con datos de acuerdos salariales, IPC CABA y Banco Central:

1. Prensa, con 32,4% en pesos y 53,6% en dólares; 
2. Administración Pública Nacional, con 31,2% y 52,9%; 
3. Salario Mínimo Vital y Móvil con 29,8% y 52,1%; 
4. Convenio metalúrgico, con 21,1% y 45,8%; 
5. Judiciales bonaerenses, con 20,7% y 45,5%; 
6. Camioneros, con 19,5% y 44,7%; 
7. Comercio, con 17,6% y 43,5%; 
8. Sanidad (personal de sanatorios), con 16,6 y 42,8%; 
9. Construcción, con 16,0% y 42,4%, y 
10. Alimentación, con 14,8% y 41,5%.

Las actividades menos perjudicadas por la erosión devaluatoria soportaron retrocesos entre el 15% y el 20%.

Así se llega, por el momento, a un nivel salarial en Argentina que queda entre los más bajos de la región, por debajo de Chile, Paraguay y México. 

Un  ingreso medio anual per cápita valuado en dólares rondaba los $10.800, lo que significaba que un sueldo promedio llegaría a los US$900. Hoy descendieron, a US$8.000 al año, lo que representa mensualmente US$667, que al tipo de cambio actual vendrían a ser $40.000. 

Aun en este proceso de achicamiento del salario, que no termina hasta tanto cese la volatilidad cambiaria, surgen voces provenientes de entidades que agrupan a empleadores que claman por la competitividad, e instan a que, en los próximos meses, se trabaje en reformas estructurales en material laboral, sea por vía legislativa o a través de la negociación colectiva.

En otras palabras, proponen profundizar el ajuste, coinciden sindicatos de la CGT y las CTA. 

Tampoco en los relevamientos privados a las empresas se nota la mano más suelta para con el personal fuera de convenio, si bien finalmente recibirá este año entre 3 y 4 aumentos adicionales luego de mayo, que totalizarán en promedio el 41,7%, según detectó UADE después de las PASO al compulsar a 344 firmas.

Las industrias que mayores incrementos prevén otorgar, aunque lejos de la inflación, son: bancos (55%); servicios financieros (44,9%); servicios de salud (44,29%) y high tech (44%). 

Una vez adelgazada la pirámide salarial, en los próximos 5 a 10 años las compañías líderes aplicarán una modificación sustancial en sus procesos de talento y ya no concebirán la fuerza de trabajo como empleados en relación de dependencia.

Actualmente, según Ivana Thornton y Clara Estevarena, directoras de Career y de Wealth respectivamente de Mercer, reclutan del 70% al 80% de sus necesidades de contratación en organizaciones tradicionales y el 20% al 30% en divisiones ágiles.

De modo que con la transformación digital que penetra transversalmente en el tejido productivo, por fuera de la sindicalización emergerá un ecosistema de talento global integrado por:

** el talento interno; 
** la contratación temporal de talento; 
** los trabajadores independientes, 
** una red de alianzas.

Todo esto llevará a las empresas a diseñar experiencias de talento y modelos de compensación diferentes, más ágiles y flexibles, argumentan. 

“Hoy la propuesta de valor se sigue enfocando en el salario, incentivos, beneficios y eso es sólo la base; es necesario enfocarse más en la carrera, el bienestar y el propósito", destacaron.