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NUEVO MENSAJE DEL SERVICIO EXTERIOR

Tener una jubilación no debería ser un privilegio

Sab, 11/01/2020 - 8:57pm
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Por Urgente24

Desde el personal del Servicio Exterior de la Nación se sigue aportando enfoques y fundamentos acerca de que su régimen jubilatorio es bien diferente al de los magistrados federales, y es justo, no una prebenda. Aquí el texto más reciente recibido en Urgente24, que tiene un evidente afán constructivo de ayudar a razonar, no a condenar, a quienes trabajan en el tema en el Ejecutivo Nacional:

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"El actual debate sobre las jubilaciones con régimen especial parece estar dirigido a desviar la atención de lo que es obvio, pero que nadie ha osado expresar: el régimen general sobre de jubilaciones establecido a partir de 1993 (Ley 24.241 y sus modificaciones) dejó a la sociedad argentina sin un sistema de jubilaciones y pensiones. 

El régimen actual no es más que un sistema de ayuda social, por la pobreza de sus prestaciones, limitadas a un haber máximo que hoy es algo más de $ 100.000 por mes y un haber mínimo insuficiente para cubrir las necesidades básicas. Un sistema de ayuda social tiene por objeto atender la emergencia en que se encuentran los grupos de población vulnerables, por ejemplo, quienes no pudieron tener un trabajo formal o estuvieron desocupados muchos años. 

Lo que ha venido ocurriendo desde 1993 es que este sistema de ayuda social reemplazó al sistema de jubilación para las personas que no están en emergencia, porque trabajaron y aportaron al Estado toda su vida.

Al jubilarse, este sistema de ayuda social, lo pone en una situación de emergencia, por el enorme de recorte de sus ingresos. No sólo por el tope del haber ya mencionado, también por establecer que el haber mensual será el 1,5% de año trabajado, con otro tope de 35 años (no reconoce al que trabajó más años).

O sea, aún sin un tope del haber máximo, el haber jubilatorio sería del 52,5% (= 1,5% x 35 años) del promedio del sueldo mensual de 10 años, y mucho menor para quienes aportaron más (por más años de trabajo o mayores ingresos). Y con el tope, la reducción es mayor aún.

Este tipo de profundos recortes en los ingresos suelen ocurrir en otros países desarrollados, pero sólo por desgracias de la vida: pérdida del trabajo o pérdida de la salud. En la Argentina “solidaria”, la jubilación bajo la Ley 22.241 es una desgracia de la vida. 

Basta mirar alrededor: es común que las personas sigan o deseen seguir trabajando después de los 65 años, incluidos profesionales que han ahorrado. Aunque esté hartos y prefieran disfrutar de los nietos. Está bien que los médicos propicien la actividad de los adultos mayores, pero aquí la motivación no es esa: se trata de no caer en la pobreza o ni terminar siendo una carga para los hijos.

El núcleo conceptual de la Ley 24.241 es establecer una ayuda mínima desvinculada del nivel de aportes y de sueldos activos que conduce a una enorme caída de ingresos de quien se jubile. Jubilarse bajo esta ley es como enfermarse gravemente.

Entonces, el verdadero problema de la sociedad argentina es que no tiene una ley de jubilaciones. Tal como en la revolución industrial del siglo XIX narrada por Charles Dickens.

Lo único que ha sobrevivido que merezca llamarse Ley de Jubilaciones son los regímenes especiales, porque suelen mantener una proporción razonable entre el ingreso como activo y el ingreso como pasivo, de manera que la jubilación no sea una desgracia de la vida. 

La Ley 24.241 debería evolucionar hacia este tipo de regímenes. Es éste el debate que cuenta, su transformación en un verdadero régimen de jubilaciones.

Sería necesaria una ampliación de sus fuentes de financiamiento, de manera que no estén limitadas a los aportes de trabajadores y empleadores, concepto liberal del autofinanciamiento, y al impuesto a los bienes personales, que poco puede financiar, visto que Argentina está lejos de ser un país de millonarios. Si un jubilado trabajó 35 años y vive 15 años más, es evidente que, con los aportes actuales -a pesar de ya ser elevados- no alcanza. 

Tampoco hay explicación acerca de las razones por las que el sistema de la Ley 24.241 esté desfinanciado para pagar algo que pueda llamarse jubilación, luego de la capitalización que tuvo con los activos de las AFJP la década pasada. También verificar si existen privilegios en ciertas actividades económicas.

En suma, ¿por qué luego de 36 años de democracia no hay un sistema de jubilaciones?".