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AL FINAL DEL TÚNEL INDUSTRIAL

Que la UIA y la CGT pongan las barbas en remojo: las paritarias se agotan

Vie, 27/09/2019 - 8:58pm
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Aunque sucediera lo que a esta altura parecería un milagro, que la industria creciera en más al 3% anual para recuperar el 15% de destrucción que acusa haber sufrido en la década, ya nada volvería a ser como era. Ni tampoco les devolvería el puesto a los 200 mil empleados que lo perdieron en la Administración Macri. El retraso que acumuló en este tiempo la inversión genuina en modernización del aparato productivo, achicado como consecuencia de los avatares macroeconómicos y la inestabilidad, obligará a las empresas a encarar todo lo que tiene que ver con la transformación digital que atraviesa transversalmente los procesos y hasta implica modificarlos. Incorporar nuevas máquinas, equipos y softwares que dan vuelta patas para arriba el know how tradicional, como ha venido sucediendo en algunos casos de sectores como el agro, el petróleo/gas y la metalmecánica. Las grandes compañías ya se encuentran reentrenando personal a una nueva cultura laboral para los próximos 5 a 10 años y dejan paulatinamente de concebir a la fuerza de trabajo como empleados en relación de dependencia. En general, los que consideran que no se adaptarán son los primeros en incluir en las listas de despidos. Las consultoras internacionales de RRHH prevén que con la transformación digital emergerá, por fuera de la sindicalización, un ecosistema de talento global (no sólo el vinculado directamente a la tecnología) que nutrirá en un 70/80% los planteles futuros.  

Barbas en remojo: “Hoy la propuesta de valor se sigue enfocando en el salario, incentivos, beneficios y eso es sólo la base; es necesario enfocarse más en la carrera, el bienestar y el propósito".
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En los 8 últimos años, desaparecieron unas 4.074 industrias y desde 2015 se llevan perdidos más de 200 mil puestos registrados, según la consultora dirigida por Paula Español, que atribuye la destrucción del empleo fabril a:

** la persistente caída del poder adquisitivo y por ende del consumo interno;
** la apertura importadora, sobre todo en 2016 y 2017,
** la abrupta suba de los costos financieros, 
** el fuerte aumento de los costos tarifarios.

Pero apareció en todo este lapso una amenaza más, que si no pasó de incipiente, fue porque la ausencia de inversión genuina se hizo notar en la marcha de la modernización del aparato productivo que demandan las nuevas tecnologías que lo atraviesan transversalmente.

Sectores como el petrolero y el agro resultaron los más dinámicos en la incorporación de maquinarias, equipos, softwares y robótica, lo mismo que actividades como la metalmecánica avanzaron en la automatización, lo cual obligó a las empresas a reentrenar al personal, a reemplazarlo y, en muchos casos, directamente a eliminarlo en las líneas de producción.

Y, por más que en algún momento se logre enhebrar un ciclo de crecimiento sostenido en la economía, ya la cuestión no pasará por la reapertura de fuentes de trabajo cerradas por la crisis y la reincorporación del tendal de recursos humanos que dejaron, sino que el desarrollo de las empresas se hará basado en los paradigmas en los que el mundo ha estado avanzando.  

El cambio para los próximos 5 a 10 años se gesta puertas adentro de las compañías líderes argentinas, que esperan que se sosiegue la macroeconomía para aplicar una modificación sustancial en sus procesos de talento: dejarán de concebir la fuerza de trabajo como empleados en relación de dependencia, como vaticinan con conocimiento de causa las grandes reclutadoras de personal globalizadas con sede en el país.

Así como para concretar entre el 70 y el 80% de las necesidades actuales de contratación tienen que apelan a organizaciones tradicionales y del 20 al 30% los seleccionan en divisiones ágiles, según Ivana Thornton y Clara Estevarena, directoras de Career y de Wealth respectivamente de Mercer, la proporción se terminará invirtiendo.

Preparar el futuro

Compartió esta visión la ministra de Educación e Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, quien en el Mercer Journey #31 "Ready 4D Future", realizado en la Usina del Arte, exhortó a una acción conjunta entre el Estado y los privados “para formar y reentrenar a las personas para que nadie se quede fuera del mercado laboral", en función de los perfiles y habilidades que se van a necesitar en el 2034.

Se prevé que con la transformación digital emergerá, por fuera de la sindicalización, un ecosistema de talento global integrado por:

** el talento interno; 
** la contratación temporal de talento; 
** los trabajadores independientes, 
** una red de alianzas.

En reemplazo de las categorizaciones planas que rigen en los convenios colectivos de trabajo, las empresas se abocan a diseñar experiencias de talento y modelos de compensación diferentes, más ágiles y flexibles, argumentan. 

“Hoy la propuesta de valor se sigue enfocando en el salario, incentivos, beneficios y eso es sólo la base; es necesario enfocarse más en la carrera, el bienestar y el propósito", destacaron.

Vincular la transformación digital a la necesidad de programadores y en general a la tecnología informática simplifica la recomposición general de los perfiles profesionales que se buscarán para acompañar el proceso de producción completo.

Lo ratifica una firma líder en innovación y desarrollo de software como GlobalLogic, al descartar que solo las carreras especializadas en tecnología serán las que estén en auge en los próximos años.

“Si bien profesiones como Ingeniería en Sistemas o robótica con foco en Inteligencia Artificial e implementación de Big Data son pioneras, habrá otras de la rama de la lingüística o de la psicología que serán fundamentales para convertirse en el nexo entre lo digital y lo humano”, señala, y agrega que “estas profesiones funcionarán como ´entrenadoras´ de los robots en construcción, permitiendo adaptar las mejoras tecnológicas al mundo cotidiano y así facilitar el acceso a la tecnología”. 

En consecuencia, concluye, “los empleos que requieran creatividad, sensibilidad, empatía, socialización, resolución de conflictos, liderazgo y capacidades tecnológicas estarán en la cima y serán los más requeridos por las empresas”, precisa.
Pone de relieve, por ejemplo, que “la privacidad en la era del internet es un tema recurrente que deriva en muchas complicaciones legales, por consecuencia, el Derecho sobre la Privacidad Individual será un campo de la abogacía que estará en auge”.

Asimismo, remarca el correlato de la biotecnología y la ingeniería ambiental con la creciente preocupación por el medio ambiente y los recursos naturales que se están agotando, lo cual abre oportunidades a especialistas en energías renovables, eólicas o solares, o incluso energías alternativas.  

La española Everis llama la atención acerca de que la llamada industria 4.0 ya demanda de profesionales que se vayan formando en las nuevas disciplinas, y que, según expertos, 8 de cada 10 futuros trabajos serán cognitivos. 

Recuerda que “hoy nuestro país necesita, en el sector de software, un mínimo de 7.000 nuevos profesionales anuales y este año habrá al menos 14.000 posiciones sin cubrir", basándose en estadísticas de CACE.

Explica en tal sentido que la Argentina encuentra dificultad para suplir la cuota de profesionales que necesita, ya que son pocos los jóvenes que optan por estas carreras pese al atractivo que ejercen “la alta demanda, sueldos más altos, beneficios especiales y la posibilidad trabajar sin necesidad de recibirse”. 

Desde el lado de las compañías, se está asumiendo actualmente un rol más educativo dentro de un contexto de renovación tecnológica constante para los empleados. 

“Debemos invertir tiempo en educación y entrenamiento para nuestros colaboradores y potenciales candidatos, no sólo en las nuevas tecnologías sino también en las habilidades soft”, aseguró Juan Bello, VP Digital Solutions de GlobalLogic Argentina.