“Esta es una Corte opositora, no es una Corte independiente", la frase no la dijo ningún personaje del Gobierno nacional ni de Cambiemos cuando se conoció el pedido del expediente de “Vialidad” que hizo el máximo tribunal esta semana. La frase fue dicha en 2013 por el exsenador nacional Aníbal Fernández. Ésos eran los ánimos del kirchnerismo por entonces hacia la Corte. Aníbal agrega otro párrafo que bien podría haber salido de la boca de algún militante del Gobierno hoy: “Esta Corte acaba de perder buena parte de su poder político, porque una buena parte de la sociedad está en contra de esta aberración...".
CASO VIALIDAD
MaKri: El PRO tuvo un brote de ‘kirchnerismo’ contra la CSJN
El PRO, no así la CC-ARI de Carrió y muchos menos el radicalismo, salió explícitamente a enfrentar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por su decisión de pedir el expediente de la causa “Vialidad”, denunciando un presunto pacto de impunidad peronista para impedir que comience el juicio contra Cristina Fernández, atado a la foto de unidad que ocurría al mismo tiempo en la sede del PJ. Los modos del macrismo con planteos de componendas en el máximo tribunal, denuncias de operaciones secretas y acusaciones de realineamientos de la Justicia a favor de la expresidenta hicieron que el PRO terminara actuando como lo hacían los K en épocas en que Ricardo Lorenzetti presidía la Corte. Con la rectificación del máximo tribunal sobre su desprolijidad de pedir el expediente, Macri cree haber ganado esta vez, pero lo ocurrido dejó un profundo malestar en Tribunales en plena etapa electoral y que no será gratuito para el Presidente.
Los dichos de Aníbal son una pequeña muestra de la forma en que se enfrentó a la Corte el gobierno de Cristina Fernández. Por ese año 2013 la polémica era por la declaración de inconstitucionalidad de la elección popular de miembros al Consejo de la Magistratura. Pero hubo más enfrentamientos con los jueces de la Corte, algunos de cuyos integrantes hoy parecen querer favorecer a la exmandataria en sus aprietas judiciales.
El PRO, y no Cambiemos -porque no reaccionó igual la CC-ARI de Carrió y muchos menos el radicalismo-, terminó haciendo ‘kirchnerismo’ contra la Corte. Olvidó Macri que alguna vez tendría consecuencias haber desplazado a Ricardo Lorenzetti de la Presidencia de la manera en que se lo hizo y los intentos de aumentar el número de miembros del tribunal para generar otra mayoría.
La reacción del PRO fue desmedida para un partido que se dice moderado. Pero con diferencias. El kirchnerismo sobreactuaba sus enfrentamientos con la Corte por una presunta democratización de la Justicia que acabara con la injerencia de los poderosos.
Mauricio Macri y su sector más duro aprovecharon el pedido del expediente de “Vialidad” que demoraría el inicio del juicio a CFK para, de paso, invisibilizar la pelea de Elisa Carrió con el jefe del bloque PRO en Diputados Nicolás Massot (que se alista en el ala moderada y ‘política’ del macrismo) y las declaraciones del radical Alfredo Cornejo en la previa a la convención radical hablando de otro candidato de Cambiemos que podría no ser Macri. También tapó el triunfo del peronismo cordobés y algunas encuestas negativas a nivel nacional.
El Gobierno presionó con ayuda de los medios de comunicación aliados y la motorización a través de las aceitadas redes sociales de un cacerolazo que resultó módico. Pero con todo, logró en 24 horas que la Corte tuviera que aclarar a los tropiezos que el pedido del expediente no suspendía el inicio del juicio a CFK.
Habría existido otra preocupación entre los miembros de la Corte que pidieron el expediente: que se empezaron a difundir en las redes sociales sus datos personales. Apuntan por esa movida a las huestes de trolls cambiemistas, aunque no lo dicen.
Macri aprovechó los cacerolazos sin movilización –aunque esta en incubación una marcha- como “una reacción colectiva porque la gente ya no quiere cosas raras”.
"Estamos viviendo una época en la que tal vez la recesión económica nos hace castigarnos por demás, pero estamos viviendo una transformación bestial. Era impensado hace unos años atrás. Creo que tenemos que creer en lo que estamos haciendo y apostar a que con la verdad sobre la mesa esto va a funcionar", agregó.
El Presidente puede sentir que ganó esta pulseada contra Lorenzetti y sus tres socios de la Corte, oero las heridas que provocó tendrían réplica.







