CLAVES

EL SUBI-SUBI DEL DÓLAR

En 5 minutos, la City se carga el Plan Sandleris

En el inicio del 7mo. mes previo a los comicios presidenciales, el “mercado” le dio otra lección a los CEOs y profesores de Cambiemos, al demostrar en que en un rato alguien se puede hacer más rico (o retroceder, según el caso) ganando 6 puntos limpios en el subibaja del dólar. No para ahí, además, le arrebataron otro tanto de tasa de interés con las Leliqs a las arcas del Banco Central. El gobierno creía haber asegurado la pax cambiaria preelectoral llenando pizarrones con sumas de una potencial billetera de divisas, compuesta por US$10.500 millones del Fondo Monetario Internacional y US$25.000 de la cosecha. Pero los tahúres de la City, que de eso la saben lunga, les volvieron a dar cátedra de cómo subir el dólar 1,6% en 5 minutos, con una apuesta de apenas US$ 7 millones. La estrategia monetaria oficial, que consistía en apretar la liquidez y maniobrar la tasa a través de las colocaciones de Leliq, se desmoronó en cuanto la paridad mayorista trepó en sus narices el 11% en apenas 6 días. Desconcentrada al comienzo y sin que nadie le avisara (o sí) que el agro no liquidaría divisas, la autoridad monetaria tardó en reaccionar y salió a las apuradas a vender a futuro a $56, dejando la señal de que prevé 12% de devaluación adicional al nivel proyectado para fin de año. Fue como un baldazo de nafta a la hoguera de la inflación, que las expectativas que transmiten los consultores a Reconquista 266 ya corrigieron al 35% y siguen en alza. Los formadores de precios tomaron nota y se pusieron a remarcar, con las alimenticias y automotrices a la vanguardia. Para hacer perder un escalón al dólar y situarlo a $42, el Central convalidó en la primera licitación de Leliq ¡56,76%!

El día a día del limitado mercado de cambios en el país se compone de 60 ciclos de eventualidades de acción y reacción que duran unos 5 minutos cada uno, en los que si entra una orden de compra porque un fondo de inversión del exterior, o un banco que opera en el país, o un intermediario oportunista, decidieron salir de Leliqs en las carteras y pasarse al dólar, empieza a disparar alertas.

La autopsia del salto del 6,11% que acumuló la paridad en las 2 jornadas hábiles que siguieron al fin de semana largo de los carnavales develó, una vez más, las evidencias de que maniobrar en una timba infernal (tal como ya la llamaba hace medio siglo el veterano periodista especializado Daniel Ives Della Costa) no es para analistas graduados, por más títulos de posgrado que cuelguen en las paredes. Un diplomado economista como Federico Sturzenegger puede dar fe de ello.

El actual presidente del Banco Central, un reconocido académico (y no por ser simpatizante de Rácing o de Rosario Central), como Guido Sandleris, se recostó en la estrategia de aspiradora de liquidez y regulación de la tasa con que venía sosteniendo la paridad en el límite inferior de la banda de intervención y prestó más atención a una corrección en alza de la tasa en la licitación de Leliqs que siguiera a la mayor expectativa de inflación que le transmite el REM, que a los nubarrones que se ceñían desde afuera, como consecuencia de que los grandes fondos tocaron retirada de la región luego de que el MSCI animara a los capitales a probar suerte en China.

Brasil pagó el cimbronazo con una devaluación del real de 2,7% miércoles y jueves, menos de la mitad de la repercusión que hubo en Argentina, pese a que su mercado de capitales casi duplica en tamaño al nuestro y los inversores foráneos, por tanto, tienen una injerencia mucho mayor. 

Los que siguen el minuto a minuto local ya veían venir, en plenos feriados, un remezón cambiario, como lo advirtieron tanto en los tuits como en las columnas de opinión. 

Y en la apertura de las operaciones en esta semana corta, el Mercado Abierto Electrónico (MAE) se quedó en el molde (dicho en la jerga popular)  y la plaza cambiaria se achicó de los US$ 800 millones diarios promedio que venía transando a US$ 522 millones, lo cual la tornó mucho más sensible a cualquier espasmo.

BAE Negocios reprodujo un comentario de Claudio García, de Oubiña Cambios, que marca la tónica de las enrarecidas jornadas: "Cada vez que se operó, como las ofertas fueron chicas, el dólar subió de a 5 centavos", sostuvo.

Eduardo Jorge Gil disparó por las redes sociales que a las 12:15 del jueves 07/03 en CAM1 (Mercado mayorista de cambios FOREX-MAE) se negociaban U$S 37.500.000 a $ 41,50 y U$S 139.400.000 a $ 41,55, como trampolín a que la cotización terminara en $43,50 en las pizarras, que preocupó a todo el mundo menos al Presidente Mauricio Macri, según transmitió en el gabinete, sin reparar en que “el horno no está para bollos”, con el riesgo país situado en 786 puntos.

Bueno, tampoco le preocupó al ministro Dante Sica, pero el showman Marcelo Tinelli, en gira peronista por Tucumán, se encargó de destrozarlo, lo que provocó que la horda macrista más primaria le recordara a Tinelli su ex sociedad con Cristóbal López, como si Macri nunca hubiera conocido al preso en Ezeiza, en especial cuando hubo que pagar el divorcio con Isabel Menditeguy (porque antes de una Juliana Awada existió una Isabel Menditeguy), según dicen por ahí. .

No trasciende de la mesa del BCRA ninguna explicación convincente de por qué tardaron tanto en reaccionar para frenar la suba, si hasta se viralizó un tuit que mostraba que nada más que con una oferta de US$7 millones en 5 minutos se fabricaba una devaluación del 1,6%

También el Ministerio de Economía (Hacienda en realidad) se quedó de brazos cruzados, como si esperara un derrape controlado para actualizar el tipo de cambio real, que es el que toma una canasta con las monedas que hegemonizan el intercambio comercial, en la que el real participa mucho más que el dólar.

La volatilidad quema los papeles

Las teorías económicas sucumben, sin embargo, a la especulación que fomenta una inflación que sigue sin cesar corrigiéndose hacia arriba, y en el minuto a minuto que se escape el dólar en un país bimonetario como el nuestro produce un efecto imitación, que para que no se transforme en corrida obliga, como sucedió, a subir de nuevo las tasas encima del 50% largo y a negociar dólares a diciembre de 2019 a $56,82. 

A enero de 2020, según Bruno Constanzo, el dólar futuro se estuvo vendiendo a $58.22, contra la propia hipótesis oficial de que $50 sería el techo.

El BCRA se aferró al apretón monetario a través de su licitación diaria de Leliq, y a pesar de haber absorbido $60.954 millones, casi el doble de lo que esperaba, en lo que constituyó un récord de contracción monetaria para el tiempo que lleva Sandleris al frente de la institución, al quedarse corto con respecto a los 53% o más que pedía el mercado cuando subió la tasa de referencia 131 puntos básicos, a 51,86%, le pasaron factura con la demanda de dólares en tramos de la jornada.

Ahora desdobló las licitaciones de Leliq, y en la conducción confían en que la absorción de $130.000 millones en 3 días y la suba de la tasa "vaya estabilizando el mercado" en los próximos días.