CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Algunos datos imprescindibles:
Ladriprogres preocupados: No tienen candidato propio para 2015
El Síndrome de Hubris se hizo famoso porque el médico opinólogo Nelson Castro se lo atribuyó desde el piso de TN a Cristina Fernández. Esto dice el comunicado en respuesta de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA), bajo el título "Contra los diagnósticos mediáticos": "Manifestamos el más enérgico repudio al uso por parte de comunicadores sociales de categorías y diagnósticos psicopatológicos y terminología técnica propia del área de salud mental, utilizados para estigmatizar y rotular (…) En ningún caso puede hacerse diagnóstico sobre la base exclusiva de status político, socioeconómico, pertenencia a un grupo cultural, racial o religioso; demandas familiares, laborales, falta de conformidad o adecuación con valores morales, sociales, culturales, políticos o creencias religiosas prevalecientes en la comunidad donde vive la persona; elección o identidad sexual; o la mera existencia de antecedentes de tratamiento u hospitalización (…) Rechazamos opiniones de profesionales de la salud que se desempeñan en los medios de comunicación, porque nadie puede diagnosticar a una persona que no trata y porque juicios como éstos van en contra de las leyes vigentes. No todo es posible en la expresión de opiniones acerca de la salud mental de las personas, y más si las mismas son o están expuestas políticamente."
25 de agosto de 2013 - 09:21
1. El kirchnerismo no peronista (ladriprogresismo) no se encuentra con los candidatos posibles para la presidencial 2015, que ya es su obsesión: Daniel Scioli, Jorge Capitanich, Sergio Urribarri, Juan Manuel Urtubey... pero es todo lo que tienen.
2. El kirchnerismo no peronista (ladriprogresismo) invoca a movilizar a los militantes, ganar la calle, agitar las masas pero ¿de cuánta gente están hablando? ¿Masas? ¿O será Sergio Massa? Si tuvieran tantas masas no estarían impotentes hasta el desastre que viene en octubre.
3. El kirchnerismo peronista va detrás de Massa, ya que se lo ha citado. El kirchnerismo no peronista puede perder hasta a lo que fue Nuevo Encuentro... tal como bastante antes perdió a Libres del Sur. Probablemente tenga que digerir la aceptación de Scioli...
4. Resulta llamativa la impotencia del kirchnerismo no peronista para ejercitar la política propiamente dicha. Obliga a recordar la tontería de Montoneros y sus simpatizantes, amigos y allegados que eligieron la clandestinidad en democracia, y luego creyeron que el golpe militar le facilitaría el reencuentro popular, para terminar en el patético suicidio colectivo de la contraofensiva estratégica de fines de los '70.
A falta de Horacio Verbitsky, aquí algunas lecturas dominicales de gente beneficiada durante la Década Ganada pero que va en retirada (lo cual es un problema para los medios que no se autofinancian sino que viven del favor gubernamental):
"(...) Las conjeturas sobre lo que sucederá en el FpV y en la amplia alameda del justicialismo están de moda, tanto como las operaciones de todo tipo. El augurio del “fin de ciclo”, que a veces se apoda “transición”, subestima las exigencias que enfrenta el Gobierno, tanto como el modo en que ejerce el poder político.
Es un ejercicio de fantasía suponer que Cristina Kirchner aceptará dócilmente dedicarse a la “paz y administración” que le proponen los que aspiran a relevarla y jamás coincidieron con sus objetivos. Entre otras variables porque es imposible gobernar así un país emergente, en la tormenta del mundo.
También es prematuro excluir al FpV de la competencia en 2015. Son deseos, lógicos en una competencia, posibles acaso... pero poco serios si se los describe como inexorables.
El potencial del kirchnerismo, único en la historia reciente, es su capacidad para generar consenso a partir de sus políticas públicas. No renunciará a esa capacidad, que por otra parte conjuga con los intereses de la mayoría de los argentinos. Pervive la necesidad social de un gobierno que satisfaga necesidades, que genere conquistas y avances sociales o ampliación de derechos ciudadanos. También la de un Estado potente que pueda enfrentar los vaivenes de la economía mundial, poniendo coto a las pretensiones sectoriales y minoritarias de los poderes fácticos. La necesidad colectiva está en sintonía con las tareas que debe afrontar el kirchnerismo para mantener su representatividad y seguir siendo un hueso duro de roer, a la hora de la confrontación en las urnas.
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Suplir a líderes carismáticos es un problema arduo. Supone revisar prácticas internas, cambiar la lógica de Palacio, promover y a la vez contener las internas que son inevitables. De cualquier forma, los que sentencian el “fin de ciclo” por segunda o tercera vez todavía tienen que trajinar mucho para que sus sueños se concreten.
Lo que terminará es el tercer mandato del kirchnerismo. Lo que suceda con su sucesión y con el ciclo de las notables reformas que mejoraron a la Argentina es otra historia, que se irá escribiendo. Para mantenerse firme en el mando y en la disputa de las nuevas presidenciales el oficialismo deberá comprender las demandas sociales, escuchar el mensaje popular, que las elecciones expresan mejor que nada. Y, en el corto plazo de la campaña, también hablar para todos los argentinos, muy especialmente para quienes no apoyaron el 11 de agosto al FpV."
El ex preso político, periodista post liberación (y gracias al menemismo que le permitió incorporarse a la agencia Telam durante la gestión de Amilcar Antognoni), Eduardo Anguita, hoy día director del semanario Miradas Al Ausr, está desolado: el kirchnerismo no tiene candidato para 2015. Habría que realizar una observación: ¿por qué Sergio Massa tendría que participar de una elección interna del Frente para la Victoria cuando él se fue y cofundó el Frente Renovador? Luego, otra: Anguita coincide con Wainfeld acerca de la orfandad de candidatos que defiendan la supuesta Década Ganada:
"(...) La diferencia más notoria entre Daniel Scioli y Sergio Massa es que el primero está en el Frente para la Victoria y que el segundo se fue. El primero es leal y el segundo es traidor en el lenguaje de la pertenencia política. Perfecto. ¿Y en el lenguaje de los planes y proyectos? ¿En el del rumbo que esperan en esta época? ¿Y cuál es el rumbo de YPF, que depende de Cristina Kirchner y no de Massa o Scioli? Lo dijo Miguel Galuccio en ese mismo foro: se necesitan muchas Chevron, en un esquema no muy distinto del que Peña Nieto tiene como horizonte para México. Esta frase precedente no tiene el propósito de desestimar los inmensos logros de una década pero sí está orientada a desafiar la pacata interpretación de que todo debe simplificarse en esas concepciones binarias de lo ganado y lo perdido.
Massa no tuvo empacho en explicitar sus ideas. Como no lo tienen muchos de los que hoy gobiernan países amigos y que eligieron rumbos que no ponen en cuestión el tema de la dependencia. Scioli quizá sea más medido porque es consecuente con ser un aliado (posiblemente el de mayor peso, tomado en términos electorales) de la Presidenta. Pero tanto Scioli como Jorge Capitanich –otro orador importante en el encuentro del Alvear– tienen una visión poblada de pensamiento liberal en el rumbo económico de la Argentina. Hace pocos días, en la Feria del Libro de Resistencia, Capitanich presentó el libro Dos siglos de economía argentina, de Orlando Ferreres, un economista liberal vinculado con Bunge y Born, una empresa con una historia asociada a la destrucción del tejido de pequeños propietarios y cooperativistas del algodón chaqueño.
Scioli y Capitanich lanzaron la idea de que el próximo candidato a presidente del peronismo debe salir de una interna abierta. De acuerdo a cómo se encaminen las cosas en los próximos meses no habría que descartar que el propio Massa participe también de esa idea y que sume su armado político a una interna con quienes hoy están dentro del kirchnerismo o son aliados fieles. Y es un escenario posible que con métodos democráticos se llegue a tener una fórmula de peronismo con cara liberal.
La pregunta que debería recorrer los espacios de militancia política, territorial, gremial que sienten su compromiso con los sectores populares es si no es preciso replantear algunas cosas de la economía. Pero no sólo para hablar de cifras o comparar a la Argentina con Canadá o con Colombia o México sino para compararla consigo misma.
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Por estos días, los empresarios que ganaron mucho mucho en estos años estuvieron cara a cara con la Presidenta el martes en Río Gallegos y el jueves se sentaron en el Alvear a escuchar a Scioli, Massa y Capitanich, así como a Mauricio Macri y a algunos otros referentes de la oposición. (...)":
"(...) Ahora ha refinado el diagnóstico, haciéndolo aún más literario, sin salir de la curandería. Ha ido a la Grecia Antigua a buscar palabras de Aristóteles y de Sófocles, en lo que no se equivoca, pues son, entre otros, quienes más han tratado los extravíos de la conciencia a través de la figura del héroe trágico. Conceptos como hibrys o hamartía son palabras fundantes de la civilización griega, tomadas de la teoría de la purificación de las pasiones o del arte del arquero griego, para quien la hamartía comienza siendo un error en el disparo de la flecha hasta adquirir la estatura de una palabra ligada al error trágico. Para el caso, al transformarlas en términos médicos. Pero no como se haría en la cultura griega arcaica, guardando una finura retórica que no se emplea en condenar a nadie sino en saber afrontar los golpes de la fortuna. Reduciéndolo todo a copiar manuales de psiquiatría laboral, que se usan en las empresas para aceptar o rechazar a peticionantes de empleo con un cientificismo que apenas encubre una escuela no proclamada de servilismo laboral y preparación para la vida humillada. Entonces se nos habla de “Síndrome de Hubris”, salido del mágico recetario de un programa de la televisión, lo que al parecer ha interesado a los redactores de un diario donde se trata la vida intelectual de muchas maneras, inclusive de ésta.
La hibris o hubris, este “síndrome” ahora apócrifo, para los griegos antiguos hablaba de la perdición del héroe en medio de un complejísimo trazado de la conciencia de la libertad, obligando a elegir entre la piedad y el exceso. La televisión argentina en su aspecto más cuestionable –ciertos programas, muchas publicidades, las coreografías de los llamados programas de entretenimiento–, es la heredera menor de estos conceptos de la historia del arte universal. Los usa mal y a contramano. En su solo mirar hacia el exterior de sí, no percibe su propia hamartía, su propia hibrys repleta de carestía moral, pero de algún modo efectiva para sus usos políticos basados en la denigración o el vejamen. Miren si Sófocles hubiera hecho un examen de medicina laboral a Edipo o si Freud hubiera tomado ese mito de una manera ligera, para dar consejos por radio (en su época no había televisión).
Omnipotencia y narcisismo, dicen los doctores norteamericanos que cita el doctor Castro. Para decir todo eso, pasa por una afirmación dudosa para todo médico o todo político (“la soledad del poder no se cura con nada”), lo que da un indicio de que los ropajes de la poética de Aristóteles sólo sirven no para el examen de las pasiones –como era el caso–, sino para seguir explorando los senderos del ataque insaciable bajo un docto disfraz medicinal. (...)".
Roberto Caballero, quien es columnista, luego de haber sido director del diario paragubernamental Tiempo Argentino, va de lleno a la obsesión K contra su ex aliado Grupo Clarín. Caballero se queja pero no consigue explicar cómo es que los K le concedieron tanto dinero a Szpolski/Garfunkel y lograron tan baja adhesión de parte de la opinión pública. Él sólo dice que Szpolski/Garfunkel es David (?) y que Héctor Magnetto es Goliat (?), como si eso pudiera explicar que, por ejemplo, Tiempo Argentina casi no exista:
"(...) Cuando esta semana la Corte Suprema habilite la discusión sobre la constitucionalidad de los artículos antimonopólicos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, no podrá evitar incorporar al debate las lesiones reales que un grupo comunicacional concentrado inflige a la libertad de expresión del resto de los actores que tienen idéntico derecho a ser contemplados en el marco de la pluralidad de voces que la Constitución Nacional garantiza.
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El problema que grupos como el de Héctor Magnetto representan para la comunicación democrática no está dado sólo por la cantidad de falsedades que reproduce y que su posición dominante en el mercado transforma en espejismos verosímiles a fuerza de repetición y volumen. No es la mentira el inconveniente mayor, aunque indigne, es que la verdad corre con desventaja porque tiene muchos menos canales para ser dicha, reproducida y escuchada. El caso del Grupo Clarín SA y el grado de oligopolización que adquirió merced a su capacidad de presión a gobiernos, funcionarios y la regulación extorsiva de su propia competencia podría inscribirse en lo que la academia denomina "censura empresaria" a la libertad de expresión. En un sentido amplio, para que la inexactitud dolosa sea equilibrada por otras voces que arrimen verdades también útiles al conjunto social, es indispensable y urgente desmonopolizar el mercado de la comunicación en la Argentina.
Decir desde Tiempo Argentino que esto ocurre no va a impedir que ocurra. David necesita de una honda para competir con Goliat. Esa honda debe ser provista por el Estado con leyes que eviten la concentración y favorezcan la diversidad. La inacción o demora no puede leerse como un exceso de gracia hacia los grupos monopólicos y sus derechos adquiridos: es una política tendiente a su sostenimiento.
La Corte Suprema tiene la palabra. Pero también la oportunidad de demostrar que la ley se aplica por igual a todos, incluyendo a los grupos económicos con formidable capacidad de lobby e injerencia en los asuntos públicos desde el matonaje abusivo de su expansión. Cualquier fallo político de los supremos que eluda esta demanda, basado en la animadversión que el gobierno produciría en algunos de sus miembros, no es una piedra en el zapato de la Casa Rosada: sería la consumación de la impotencia democrática. Una desilusión como el Punto Final o las leyes de impunidad. Una herencia de inseguridades y decepciones casi irremontable para las futuras generaciones que no viven en las Islas Seychelles sino en un país, como el nuestro, que siempre parece estar haciéndose desde cero. (...)".
Caballero, además, se queja por todo el debate acerca de la crisis emocional de la Presidente de la Nación, y embiste contra Nelson Castro, con la colaboración de psicólogos:
"(...) El Síndrome de Hubris se hizo famoso porque el médico opinólogo Nelson Castro se lo atribuyó desde el piso de TN a Cristina Fernández. Esto dice el comunicado en respuesta de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA), bajo el título "Contra los diagnósticos mediáticos": "Manifestamos el más enérgico repudio al uso por parte de comunicadores sociales de categorías y diagnósticos psicopatológicos y terminología técnica propia del área de salud mental, utilizados para estigmatizar y rotular (…) En ningún caso puede hacerse diagnóstico sobre la base exclusiva de status político, socioeconómico, pertenencia a un grupo cultural, racial o religioso; demandas familiares, laborales, falta de conformidad o adecuación con valores morales, sociales, culturales, políticos o creencias religiosas prevalecientes en la comunidad donde vive la persona; elección o identidad sexual; o la mera existencia de antecedentes de tratamiento u hospitalización (…) Rechazamos opiniones de profesionales de la salud que se desempeñan en los medios de comunicación, porque nadie puede diagnosticar a una persona que no trata y porque juicios como éstos van en contra de las leyes vigentes. No todo es posible en la expresión de opiniones acerca de la salud mental de las personas, y más si las mismas son o están expuestas políticamente."




