CLAVES

Tema tabú: ¿Las variables las ajusta Cristina antes de irse o el que viene?

Poco importa que Sergio Massa, en tren proselitista, haya afirmado que él no promueve ni el ajuste ni la devaluación. Desde su punto de vista, es correcto: él no puede hacerse cargo de medidas tan riesgosas y con consecuencias sociales complejas. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya que iniciar un reordenamiento de la estructura de precios relativos y redefinir los gastos e ingresos del Fisco. Eso se llama "ajuste", una palabra que el kirchnerismo ha estigmatizado pero que supone el final del desgobierno del Frente para la Victoria. La gran pregunta es quién tomará las medidas iniciales. Las hipótesis son variadas.

por EDGAR MAINHARD
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Que no se quiera hablar en público del tema porque nadie quiere vincular su imagen a noticias preocupantes, no quiere decir que el problema no exista. Es obvio que Sergio Massa debía desvincularse de las consecuencias de la mala política económica de la Administración Cristina, y entonces planteó su "ni devaluación ni ajuste".
 
Sin embargo, en privado, como presidenciable -ya lo es para los medios de comunicación y muchos voceros influyentes de la política y de los negocios-, él no ignora cuál es la situación de las cuentas públicas y de las variables de la macroeconomía. Para eso cuenta con 4 economistas que lo asesoran en forma permanente: Roberto Lavagna, Martín Redrado, Miguel Peirano y Ricardo Delgado. 
 
Preguntas:
 
> ¿Cuál es la paridad cambiaria de referencia? ¿La oficial o la libre?
 
> ¿Cuál es la variación de índices de precios? ¿Qué se hará con el tiempo pasado?
 
> ¿Continuarán todos los subsidios que paga el Estado o habrá que recortar algunos?
 
> ¿Es correcta la estructura tributaria o habrá que quitarle presión a los contribuyentes?
 
> ¿Qué se hará con el Club de París, los bonistas holdout, las sentencias adversas en el tribunal arbitral Ciadi y las exigencias sobre estadísticas que realiza el Fondo Monetario Internacional?
 
Y lo que resulta más complejo: ¿Las correcciones serás graduales o abruptas? 
 
Semejante interrogante merece otro: ¿Habrá tiempo suficiente para las correcciones progresivas? 
 
Otra gran pregunta: ¿Cristina colaborará en esa agenda durante los 2 años de mandato que le quedan o se limitará a encender la mecha y transferirla a su sucesor? Es decir: ¿aterrizaje suave o desplome como en 2001?
 
Es evidente que vienen tiempos muy difíciles, de gran tensión, y que inevitablemente llevan a una recomposición de política económica, de herramientas y de estadísticas. Si los líderes se niegan a utilizar la palabra 'ajuste' que busquen otra que les parezca más apropiada o menos conflictiva. Pero de eso que no quieren llamar por su nombre es de lo que se habla hoy día en los lugares donde hay poder.
 
El propio Daniel Scioli, otro presidenciable, según él se ha autoproclamado en al menos 4 ocasiones, explicó que "hay que corregir lo que haya que corregir" (lo dijo con doble sentido, tanto para mejorar en octubre la performance del Frente para la Victoria, como para explicar el futuro en su rol de aspirante al Ejecutivo), y añadió: "“Este Gobierno tiene que terminar lo mejor posible para que después, la dinámica de la democracia pueda seguir proyectando a Argentina hacia un mejor futuro"”. 
 
Sin embargo, si se habla de postkirchnerismo es responsable elucubrar sobre cómo sería ese escenario, ya evidente a partir de las perspectivas electorales tan negativas que afronta Cristina Fernández de Kirchner en octubre.
 
Llega el tiempo de rediscutir el gasto público, que hoy día se financia en parte con una presión tributaria sin duda excesiva a la hora de impulsar una actividad económica dinámica (que se lo pregunten a los productores de trigo, por ejemplo), y en parte con la inflación que provoca la emisión desmedida de moneda argentina, que es un enorme atentado contra la soberanía económica, de la que no habla el gobernante Frente para la Victoria.
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Si el gasto público no puede financiarse en forma genuina y sin nuevos gravámenes ¿cómo se recupera el equilibrio fiscal?
 
Massa puede llamarlo como prefiera porque, en definitiva, no es una cuestión de nombres sino de acciones. Pero ¿será un tema central en el poskirchnerismo que viene o es algo que abordará el kirchnerismo antes de iniciar su retirada, por ejemplo a cambio de reducir las investigaciones judiciales sobre su década en el poder?
 
¿Todo lo que se gasta está bien gastado o puede ahorrarse? ¿A quién se le merman los subsidios antes que a otros?
 
El tema lo acaba de introducir Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina, cuando él afirmó en la reunión anual del Consejo de las Américas -una especialidad de la gerente general de la organización, Susan Segal, famosa como ejecutiva de Capital Markets en MHT/Chemical/Chase (hoy día todo eso es parte de JP Morgan Chase), en días de la 'burbuja .com'- que reducir el Impuesto a las Ganancias sobre los salarios (ajustando el mínimo no imponible) es un tema del Estado y no de los privados.
 
"El Estado debería financiarlo, tiene que buscar la mecánica", declaró Méndez, y es obvio que está hablando de bajar el gasto público por un importe equivalente.
 
"A los trabajadores hay que sacarles el impuesto a las ganancias, mientras no lo pague yo. Yo soy honesto", sostuvo el titular de la UIA, quien resumió: "Hay que buscar de dónde se saca, de dónde se pone, cómo se maneja la caja, porque el dueño de la caja es el Estado".
 
Por lo tanto, si no lo quieren llamar 'ajuste', que no lo llamen. Pero vienen tiempos difíciles y de definiciones. Lo primero que hay que tener en claro ante una dificultad, es comprender de qué trata.
 
Un apunte final para Sergio Massa: cuidado cuando se habla de inversión. Cuando Lavagna era ministro de Economía de Néstor Kirchner y comenzó a verificarse la inflación ascendente -que Lavagna y Kirchner pretendieron ignorar bastante tiempo-, Lavagna diagnosticó que no era un problema monetario sino de escasez de inversión, y elaboró la idea de los acuerdos de precios e inversión, que no solamente fueron un fracaso sino el inicio del control de precios vigente.
 
Los problemas monetarios y fiscales no siempre los resuelve la inflación.