CLAVES

Malvinas/Falklands: ¡Ojo con las operaciones!

Tanto para USA como para la Unión Europea el tema de las islas es un "asunto bilateral" que las partes deben resolver. Sin embargo el archipiélago está citado en los tratados de la UE como un territorio británico de ultramar. Crece el temor a una “invasión simbólica”.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). "Si (el gobierno argentino) quiere realmente que se progrese, debe detener sus intentos de intimidación de la población civil" y aceptar discutir los medios para "trabajar juntos por el interés común en el Atlántico Sur", expresó el canciller británico, William Hague, en un artículo publicado por el diario The Times, de Londres.
 
Hague consideró que los malvinenses tienen "derecho a determinar su propio futuro y desarrollar su propia comunidad y economía (...)30 años después de la invasión argentina". 
 
Él insistió en su escrito sobre "el derecho inalienable de unos habitantes de las islas a seguir siendo británicos, en nombre de la autodeterminación".
 
En tanto, este mismo sábado (21/01) el canciller argentino Héctor Timerman aseguró que "el gobierno argentino recibió con entusiasmo la declaración sobre la necesidad de un acuerdo pacífico por la cuestión Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña realizada por la administración Obama", que alienta a que ambas partes resuelvan sus diferencias a través del diálogo diplomático. Washington admitió ayer (20/01) que las Malvinas tienen un gobierno de facto.
 
Timerman, desde Managua, Nicaragua, también dijo a Télam que "el no reconocimiento por parte del gobierno norteamericano de la pretensión británica de soberanía sobre las islas muestra que es necesario que Inglaterra se siente a la mesa de negociaciones con nuestro país, como instan las resoluciones de las Naciones Unidas para abrir un diálogo bilateral".
 
Previamente, en Washington, durante una conferencia de prensa, la vocera de la Cancillería estadounidense Victoria Nuland sostuvo que para la administración del presidente Barack Obama la controversia sobre la soberanía de Malvinas es "un asunto bilateral que tiene que ser resuelto directamente entre los gobiernos de Argentina y Reino Unido".
 
"Alentamos a ambas partes a resolver sus diferencias a través del diálogo en canales diplomáticos normales", manifestó la portavoz cuando respondió consultas de la prensa sobre la posición de USA acerca de las "recientes posiciones" adoptadas por ambos países sobre la soberanía de las Islas Malvinas, consignó un comunicado de prensa oficial en Washington.
 
En idéntica posición se manifestó Europa para quien "esto es fundamentalmente una cuestión bilateral entre el Reino Unido y Argentina", dijo Michael Mann, portavoz de Catherine Ashton, Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad.
 
Sin embargo, también señaló que en base a los tratados de la UE, las Islas Malvinas figuran como territorio dependiente de uno de los miembros de la UE.
 
"La situación es bastante clara: los territorios que incluyen las Islas Malvinas están cubiertos por el Tratado, que dependen de los estados miembros", añadió Mann.
 
Sin embargo, la portavoz no dio más detalles sobre la situación en su rutina diaria de preguntas en la Comisión Europea.
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La tensiones entre Argentina y el  Reino Unido sobre las Islas Malvinas ha vuelto a escalar tras la polémica sobre los buques con bandera de las Malvinas excluidos de los puertos del Mercosur y las declaraciones del primer ministro inglés, David Cameron, que describió la actitud de Argentina hacia los isleños como una propia del "colonialismo", lo que provocó una reacción inmediata de Buenos Aires.
 
Además Cameron reveló al Parlamento que había celebrado recientemente una reunión con su Consejo Nacional de Seguridad dedicada exclusivamente a la situación en los territorios del Atlántico Sur, con el fin de asegurarse de que "las defensas y todo lo demás estén en orden", máxime frente a la próxima visita del príncipe William de Windsor
 
Asimismo, insistió en que "el punto absolutamente vital que tenemos claro es que el futuro de las Islas Malvinas es una cuestión que el propio pueblo debe decidir. Siempre y cuando ellos quieran seguir siendo parte del Reino Unido ser británicos, deben ser capaz de hacerlo".
 
Los medios de comunicación de Londres revelaron más tarde que Cameron fue advertido por la inteligencia británica de que Argentina estaba planeando una invasión “simbólica” con pescadores argentinos desembarcando tanto en las Malvinas como en las Georgias del Sur para plantar una bandera argentina.
 
En ese sentido, parece relevante lo que comenta Colin Brazier en su blog en Sky News en cuanto a que la justa indignación no significa tener razón. Los argentinos sentimos -correcta o incorrectamente- el tema Malvinas como una afrenta a nuestro sentido de nacionalidad.
 
Y, sin embargo, “patoteando” el tema con la prohibición de vuelos y la entrada a los puertos como se ha hecho últimamente se corre el riesgo de comportarse como lo hacían los antiguos colonialistas.
 
Los isleños desean ser británicos. Ellos dicen que en las islas nunca hubo población indígena y han sido el hogar de familias de colonos británicos durante más de 2 siglos. De hecho, los británicos siguen migrando, aunque en pequeñas cantidades. 
 
La batalla por la libre determinación de ese pueblo no es la batalla por el petróleo que libran Buenos Aires y Londres. De lo que se trata, para los kelpers, es de su propio destino: en lugar de ser vasallos de uno menos lejano, con quien tienen mayor afinidad cultural. Y ahí, la Argentina, pierde. 
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Existen precedentes, Los españoles han intentado durante años hacerse con Gibraltar, en manos británicas. Hace unos años, casi tuvieron éxito cuando Jack Straw fue persuadido para entrar en conversaciones acerca de la soberanía.
 
Sin embargo, los gibraltareños, bajo la dirección del astuto Peter Caruana, vieron el déficit democrático. Se celebró un referéndum que terminó demostrando un apoyo abrumador a su permanencia como británicos.
 
Pero España no es Argentina. No estamos a la vuelta de la esquina del 30° aniversario de la invasión española a Gibraltar. Si bien los británicos pueden encontrar el machismo latino de algunos argentinos un tanto desconcertante, la amenaza no es ignorada por Londres. 
 
El mayor peligro para los habitantes de las islas no es una nueva invasión. Su amenaza no se encuentra en una guerra total, sino en las guerras culturales.
 
Si los argentinos son astutos, argumenta Brazier, Argentina enviará a unos pocos efectivos (militares, policiales, civiles, poco importa) para probar la determinación británica y, en el mejor de los casos, forzar un evento internacional. 
 
Sin duda, una cosa es rechazar a hombres de uniforme, pero otro cuando afirman la condición de civil. Las fuerzas del Reino Unido estaría en una situación difícil si los argentinos se mandan en cantidades suficientes.
 
Y claro, en épocas de teléfonos satelitales y fotos y videos digitales, cualquier violación a los derechos humanos por las fuerzas británicas le daría a la Argentina cierta ventaja en el tribunal de la opinión internacional y quizás en foros institucionalizados como la ONU. Argentina boicotearía así la bilateralidad de la relación para sentar en la misma mesa a un mayor número de partes. Se descuenta que el Mercosur y Unasur serán de la partida. 
 
Pero claro, estos temores se ven reflejados del lado británico. En la Argentina, poco se conoce de eso, lo que no implique que la idea no ronde en la cabeza de algún funcionario. Pero también habrá que estar atentos a un autoatentado británico que muestre (nuevamente) a la Argentina como beligerante y nos haga retrasar décadas en el ámbito diplomático. 
 
Despúes de todo Loepoldo Fortunato Galtieri quería una negociación, no una guerra. La idea era invadir con lo mínimo y retirarse para llamar a la ONU. Esas mismas ideas, en su versión aggiornada, podría volver a darse. Por lo menos, así lo temen los británicos. Y donde hay temor del "enemigo", hay una oportunidad de victoria. 
 
Cabe recordar que este es un año muy sensible toda vez que el próximo 2/04 se conmemorará el 30º aniversario de la invasión militar argentina de las Malvinas y el recupero 74 días después (el 14/06) por los hombres enviados por Margaret Thatcher