El Gobierno quiere dar vuelta la página en Diputados y recuperar el manejo de una agenda parlamentaria que durante las últimas semanas estuvo marcada por los avances de la oposición. Para lograrlo, la Casa Rosada prepara una sesión propia durante la primera mitad de octubre, con la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional como una de sus principales apuestas.
La hoja de ruta que maneja el oficialismo ya tiene sus primeras fechas marcadas. El miércoles 30 de septiembre comenzaría formalmente la discusión del proyecto vinculado con Malvinas en un plenario de tres comisiones. Si las negociaciones avanzan según lo esperado, La Libertad Avanza intentará conseguir dictamen el 6 de octubre y llevar la iniciativa al recinto al día siguiente. Pero Malvinas no llegaría sola.
La estrategia del Gobierno
La intención del Gobierno es aprovechar esa convocatoria para sumar también el nuevo régimen de Discapacidad y las iniciativas destinadas a abordar la morosidad y el creciente endeudamiento de las familias.
El objetivo político es claro: llegar al recinto con acuerdos previamente cerrados, evitar nuevas derrotas y, sobre todo, impedir que sea nuevamente la oposición la que determine qué temas y cuándo se discuten en la Cámara baja.
Malvinas, la apuesta fuerte para octubre
La Ley de Defensa de la Soberanía Nacional fue enviada por Javier Milei al Congreso el 17 de septiembre y ya ingresó formalmente a Diputados.
El proyecto fue girado a Defensa Nacional, Relaciones Exteriores y Culto y Legislación Penal, tres comisiones presididas por dirigentes de La Libertad Avanza: Carlos Zapata, Juliana Santillán y Laura Rodríguez Machado.
El primer plenario informativo quedó previsto para el 30 de septiembre. A partir de allí comenzará una carrera contrarreloj para intentar cerrar acuerdos y llegar con un dictamen al martes 6 de octubre.
Si el oficialismo consigue los respaldos necesarios, el miércoles 7 aparece como la primera fecha posible para llevar la discusión al recinto.
El calendario, sin embargo, todavía es tentativo. En el Gobierno saben que están frente a una iniciativa extensa y políticamente sensible: el proyecto tiene más de un centenar de artículos e introduce cambios que exceden ampliamente la cuestión Malvinas.
Qué propone la Ley de Defensa de la Soberanía
El Gobierno presentó la iniciativa como una herramienta destinada a reforzar los derechos soberanos argentinos y endurecer las consecuencias para quienes exploten sin autorización recursos naturales vinculados con las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
La Casa Rosada estructuró públicamente la propuesta alrededor de tres objetivos: sancionar la explotación ilegítima de recursos, generar incentivos para que esas actividades cesen y otorgarle al Estado nuevas herramientas frente a amenazas externas.
Pero el articulado también incursiona en áreas sensibles de la estructura estatal, con modificaciones relacionadas con defensa, seguridad e inteligencia.
Esa amplitud explica por qué el Gobierno no da por descontado que el texto vaya a atravesar el Congreso sin modificaciones.
En las negociaciones parlamentarias admiten que determinados capítulos podrían ser revisados o separados si eso permite construir una mayoría y evitar que las diferencias sobre un punto específico hagan naufragar el proyecto completo.
El Gobierno necesita aliados
La Libertad Avanza no puede aprobar por sí sola una iniciativa de semejante alcance. Buena parte del futuro del proyecto dependerá de las conversaciones con el PRO, sectores de la UCR y bloques provinciales.
Por eso la estrategia oficialista comenzó a cambiar.
Después de semanas de enfrentamientos y de una serie de movimientos opositores que obligaron al Gobierno a discutir temas que no formaban parte de sus prioridades, la Casa Rosada busca anticiparse.
La apuesta ahora pasa por negociar los textos antes de llegar al recinto, incorporar modificaciones cuando sean necesarias y evitar sesiones en las que el resultado dependa de acuerdos de último momento.
La disputa por el calendario parlamentario se convirtió así en parte central de la estrategia política.
Discapacidad y endeudamiento también entran en la negociación
Mientras acelera el proyecto de Malvinas, el oficialismo trabaja en otros dos frentes que durante las últimas semanas generaron fuertes movimientos dentro de Diputados. Uno es Discapacidad.
El Gobierno decidió avanzar con un texto negociado con los bloques aliados después de las diferencias generadas por el tratamiento del tema y por las disposiciones incluidas inicialmente en el Presupuesto 2027.
La intención ahora es resolver la discusión mediante una ley separada y tratar de llevarla al recinto durante la primera o segunda semana de octubre.
El otro frente es la morosidad y el endeudamiento familiar.
Diputados tiene en discusión decenas de iniciativas relacionadas con las dificultades de las familias para afrontar sus deudas. Las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor tienen previsto avanzar con dictámenes el 29 de septiembre.
La Libertad Avanza también prepara su propia propuesta y busca consensuar modificaciones con sus aliados antes de llegar al recinto.
Si los tiempos coinciden, Malvinas, Discapacidad y morosidad podrían terminar compartiendo una misma sesión.
Una jugada para recuperar la agenda
Detrás del cronograma existe una disputa política más amplia.
Durante las últimas semanas, la oposición consiguió utilizar emplazamientos y acuerdos entre distintos bloques para imponer debates en Diputados. El Gobierno quiere cortar esa dinámica y volver a ser quien marque los tiempos del Congreso.
La estrategia consiste en absorber algunos de los asuntos que ya avanzan por impulso opositor, negociar alternativas con los sectores dialoguistas y sumarlos a una sesión convocada por el propio oficialismo.
En otras palabras, la Casa Rosada busca llegar antes.
El cambio también implica bajar el nivel de confrontación con aquellos bloques cuyos votos resultan indispensables. En el oficialismo reconocen que necesitan acuerdos previos para evitar que cada sesión se transforme en una pulseada incierta.
El Presupuesto 2027 deberá esperar
La reorganización parlamentaria también modificó los planes para una de las leyes más importantes del año: el Presupuesto 2027.
La intención inicial de acelerar su llegada al recinto durante octubre perdió terreno. Ese mes quedaría destinado principalmente al trabajo en comisión, mientras el Gobierno intenta despejar antes las discusiones por Malvinas, Discapacidad y endeudamiento.
El cronograma tentativo contempla reuniones informativas por el Presupuesto durante octubre y una eventual firma de dictamen hacia fines de ese mes.
La fecha ideal que circula en el oficialismo para llevarlo al recinto es el 4 de noviembre, aunque desde el Gobierno reconocen que el calendario puede modificarse según cómo avancen las negociaciones.
El 30 de septiembre, la primera prueba. Antes de pensar en noviembre, el Gobierno deberá superar una prueba mucho más cercana.
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En pocas palabras
- Gobierno recupera agenda: La Casa Rosada prepara una sesión clave en Diputados para octubre, buscando retomar el control parlamentario.
- Ley Malvinas como eje: El proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional será uno de los temas centrales, acompañado por iniciativas sobre discapacidad y endeudamiento familiar.
- Estrategia política: Se busca negociar y acordar temas previamente para evitar sorpresas y asegurar la aprobación de proyectos clave, incluyendo el Presupuesto 2027 postergado.








