CLAVES

CUESTIÓN DE PODERES

Informe Especial: El 'albertocristinismo', la experiencia Kirchner-Duhalde, y el poder de CFK

El primero en lanzar la bola fue Julio Bárbaro, histórico dirigente peronista, que salió a vociferar que "Cristina (Fernández) le regaló el poder a Alberto Fernández, lo tiene él". Pero, acaso, alguien puede creerse el cuento de una "Cristina retirada"?


El primero en correr la bola en los medios de comunicación sobre el deseo de Cristina Fernández de hacerse a un lado del poder real fue el histórico dirigente peronista Julio Bárbaro. Para el exdiputado, ella "delegó" el poder en Alberto Fernández, sustentado en la idea de que haber convocado a su exfuncionario más crítico comprueba que la exmandataria ya no tiene más ganas ni de gobernar, ni de imponer un modelo autoritario de ningún tipo.

Luego, fue el guión previsible sobre el nacimiento del albertismo, apoyado en la alianza con los gobernadores, Sergio Massa, Clarín y algunos intendentes del Conurbano, que forzaría la marginación definitiva de Cristina del núcleo de decisiones de Estado.

Reforzado con la idea de que, nostálgico de la primera época del kirchnerismo, sueñe volver a la estrategia de cuando Kirchner, todavía bajo la sombra de Eduardo Duhalde, logró conquistar el aparato peronista hasta derrotar a quien fue su promotor.

Pero basta con preguntarse sobre qué poder político se apoyará Fernández para enfrentear el primer momento, el de las decisiones más difíciles en materia económica, para que la respuesta surja casi como una obviedad: Cristina. ¿Acasó no fue ella la que aportó los votos decisivos y se mantuvo firme contra el gobierno de Mauricio Macri, mientras que muchos de los que hoy apuestan a crear el 'albertismo' buscaban avanzar con un peronismo "republicano" y pro mercado que terminara por enterrar a la "segunda" de Alberto?

Ellos sucumbieron. Ahora quién puede pensar que Cristina va a retirarse... Firme en su paso, se corrió de la campaña, no opina sobre lo que debería hacer su compañero y se mantiene al margen de cualquier especulación. Eso sí, solo se presenta con Sinceramente, un libro que desde el principio salió a aclarar, no intenta ser autobiográfico.

Mientras, los primeros pasos del albertismo son una mezcla de progresista moderado, con una mirada económica que resalta modelos tan dispares como los de Portugal y Bolivia, y consulta a técnicos de todo el espectro ideológico: desde exiliados del cristinismo, como Martín Redrado y Sergio Massa.

Figuras como Axel Kicillof, cerca de convertirse en el futuro gobernador de Buenos Aires, se mantiene a prudente distancia, mientras se beneficia de la tentación que les provoca a varios intendentes, el albertismo. 

¿Podrá ser entonces la provincia un refugio de la "pureza cristinista"?, se preguntan algunos. Por las dudas, le dio lugar a La Cámpora, escucha a Máximo Kirchner y cuenta con Eduardo 'Wado' De Pedro para una función relevante de armador.

Existe una coincidencia bastante amplia en que De Pedro será el ministro del Interior, aunque aún no se sabe qué dimensión tendrá esa cartera.

De Pedro sería estratégico, ya que estaría entre Fernández y los gobernadores, aquellos con lo que supuestamente buscaría diluir el poder de Cristina. Pero la provincia de Buenos Aires tendría su particularidad.

La ex presidenta tendrá el control directo de la provincia que tiene el 40% del padrón nacional, y una importante mayoría en los bloques de diputados y senadores del peronismo. 

Por esta razón, es que también se dispara la idea de que Alberto emerja más bien como una suerte de "primer ministro", aún sin poder propio, por lo que deberá negociar, cumplir y renegociar con aquellos que detentan tranquilos el control de sus territorios, como es el caso de Massa.

Quizás la carta más firme que mantendrá Alberto es el poder de la firma que destraba las decisiones del Ejecutivo, y no es poco, por lo cual tampoco se descartan algunas tensiones para el próximo marco de poder, de resultar electos, en el cual es hasta ingenuo pensar en Cristina se retirará, y también difícil que no surjan tensiones con un posible presidente que no tiene poder territorial.

Por lo demás, Alberto dice que no se va a pelear nunca más con Cristina. Pero en política no existen las certezas. 
 

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