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EXPLOSIÓN DEL FdT

Alberto Fernández no es jefe y el peronismo está acéfalo

Alberto Fernández es más radical que peronista en sus usos y costumbres de político profesional. No es una crítica pero el peronismo está acéfalo.

La verticalidad está en los genes del peronismo, movimiento de masas creado por un militar que conocía su deber de obedecer a sus superiores y mandar a sus subordinados. Pero más le gustaba mandar. En el peronismo no se consensúan las decisiones. Al buen peronista lo confunde la horizontalidad, el conciliábulo, la búsqueda de consensos. Alberto Fernández se dice peronista pero él es el fundador de un partido político propio, ParTE, y tiene veneración por ciertos líderes de la Unión Cívica Radical, que porta una cultura diferente.

El peronismo nació en el poder, espacio en el que se desenvuelve con comodidad, conoce los procedimientos y sus rituales que, en parte, han herido a la Argentina contemporánea cuando promueven el clientelismo, el asistencialismo, 'la teta del Estado'. En su carta abierta a Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner propone precisamente eso para ganar el comicio de noviembre, tal como hizo Mauricio Macri -a quien Eduardo Duhalde alguna vez soñó candidato peronista- en 2019 luego de perder las PASO y se lanzó a intentar recuperar lo perdido.

Alberto Fernández se dice peronista e, inclusive, es el presidente del Consejo Nacional del Partido Justicialista, bijouteri que le ofrecieron algunos gobernadores que querían que naciera el 'albertismo' como etapa superadora del 'kirchnerismo', en el que ocuparían lugares estelares. Pero Alberto Fernández tiene reflejos políticos diferentes y lo ha demostrado por estas horas. Esto no es bueno ni malo en sí mismo pero tiene consecuencias.

Un jefe peronista hubiese o aceptado o rechazado de inmediato la renuncia que le presentaron varios subordinados para presionarlo. Preferentemente, el jefe peronista habría aceptado todas las renuncias o, por lo menos, varias de ellas, para dejar en claro su jefatura.

Un jefe peronista castiga el desafío del subordinado o de quien se asume como un par porque sabe que, de lo contrario, ya no será jefe, habrá abdicado su jefatura.

Alberto Fernández acumula ya 2 días con las renuncias de sus subordinados a cuestas, en 'ronda de consultas' sobre el futuro de ellos que es el suyo propio.

Un jefe peronista no consensúa el ejercicio del mando. Acepta las renuncias y asume las consecuencias pero en ese acto ratifica su jefatura.

En el conciliábulo, Alberto Fernández agota su autoridad porque, además, él es Presidente de la Nación. Según la Constitución Nacional que él invoca, el régimen es presidencialista. Entonces, se trata de una verticalidad institucional.

Por 2da. vez desde que es Presidente de la Nación, Alberto Fernández rechazó demostrarse jefe, pese a que un hilo en Twitter reclamó ese reconocimiento para sí.

El jefe peronista no reclama que lo reconozcan sino que demuestra el mando. El hilo en Twitter fue un grave error táctico aunque algunos comentaristas televisivos intentaron encontrarle atributos. Pamplinas. Pura concesión al totem de la pauta publicitaria gubernamental que sostiene a casi todos los canales de televisión.

Conclusión: el peronismo se encuentra acéfalo. Sin duda, un dato importante para luego de noviembre.

El presidente del Consejo Nacional no es jefe y saldrá de la crisis con heridas importantes, rumbo a una probable nueva derrota electoral en 8 semanas que, si se confirma, lo comprometerá mucho porque él fue quien ofreció, el domingo 12/09, el discurso de la derrota y prometió revertirla.

En cuanto a Cristina Fernández de Kirchner, también sufre heridas considerables en la disputa con su elegido para la Presidencia de la Nación porque ella asumió el riesgo de que sucediera lo que sucede. Deberá pagar el costo. Por lo demás, en el pasado, ella eligió siempre identificarse con el movimiento peronista pero no con el Partido Justicialista, y eso no ha cambiado.

Su hijo, Máximo Kirchner, todavía tiene pendiente asumir la presidencia del Consejo Provincial justicialista bonaerense, situación muy compleja ya que ahora él lidera una derrota electoral que la Carta Abierta de su madre describe como devastadora.

¿Quién levantará la antorcha de la jefatura peronista en el descenso al infierno? El interrogante busca respuesta en medio de una crisis que no ha terminado porque luego de la explosión sigue explotando.

FUENTE: Urgente24

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