Editorial El Ateneo publicó para Latinoamérica el libro del español Santiago Camacho Hidalgo, Las Cloacas del Imperio, quien ya tiene varias obras publicadas de similar estructura: 20 Grandes Conspiraciones de la Historia, Pactos Satánicos y La Somba que Nos Gobierna.
El imperio también tiene cloacas
Lo que Estados Unidos oculta al mundo, Por Santiago Camacho. Editorial El Ateneo, 430 páginas.
El autor aclara, en el prefacio, que no se trata de un texto antinorteamericano. En verdad, América del Norte es la suma de Canadá, USA y México. Lo que Camacho quiso decir es que no se trata de un texto antiestadounidense, en todo caso. Sí y no. En verdad, no es más crítico que cualquiera de los textos de Michael Moore, quien, además, nació en USA. O que los de James Petra. Hollywood también ha producido algunos largometrajes que coinciden con el temor de que USA resulte un monstruo sin control. Por ejemplo, The Siege (Bruce Willis, Denzel Washington y Annette Bening), y Enemy of State (Will Smith, Gene Hackman y Jon Voight).
USA no es el paraíso, y menos con George Walker Bush en el poder. Pero todo siempre depende de dónde se para el observador. Vivir entre las desgracias de la Argentina condicionan el análisis, por cierto.
Lo cierto es que Camacho Hidalgo escribió un texto que cuestiona las estructuras que sostienen a USA, pero a la vez esto demuestra la extraordinaria complejidad y el enorme vigor de decenas de organizaciones gubernamentales, paragubernamentales y privadas que producen el poder de USA.
Las críticas, en parte, resultan un reconocimiento. Es lo que ocurre con Council of Foreign Relations, el think tank que es considerado por Camacho el eje de la política exterior de USA. El centro de estudios con sede en Harold Pratt House, east 68th. Street, New York, fue fundada en 1921 y desde 1922 publica cada trimestre Foreing Affairs, y lidera una red de centros como Royal Institute of International Affairs, o Chatham House Study Group (Reino Unido); Institute of Pacific Relations; etc.
El CFR tiene 3.200 asientos, y fue ventilado por Carroll Quigley en Tragedy & Hope, A History of the World in Our Time. Camacho toma como base de sus comentarios precisamente ese texto. Debe recordarse que Quigley teorizó acerca de que la red de conocimiento de la que participa el CFR es controlada por las grandes dinastías financieras que las utilizan para extender su poder de lo económico y lo político.
En cualquier caso, el CFR ha marcado la política exterior de USA, aunque considerando el descalabro latinoamericano, no fue suficiente. No puede cuestionarse a los académicos y hombres de negocios que intentan trazar una proyección para la sociedad en que viven y los intereses que representan. En todo caso hay que condenar a los países que no tienen CFR trascendentes, no CARIs (Consejo Argentino de Relaciones Internacionales).
El texto de Camacho es interesante para quien logre quitarle pasión y subjetividad porque le servirá como un compendio de todo lo reciente publicado sobre la sociedad estadounidense.










