Informe especial sobre Kirchner - Duhalde, y cómo se define el poder

El sorprendente esfuerzo de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner por minimizar las discrepancias no alcanza para maquillar la totalidad de los roces entre ambos. Lo cierto es que el ex Presidente aún es una figura clave en la gestión del santacruceño, quien para cumplir con sus promesas necesita contar con su aliado. A pesar de los contratiempos, el viaje a Jujuy fue una excelente oportunidad para que los dos conversaran a solas.

A pesar de las vicisitudes del viaje a Jujuy, el presidente Néstor Kirchner logró su cometido: participar de la mini-cumbre del PJ en la pintoresca provincia del norte, en medio de un festejo que también tiñó con colores autóctonos el encuentro clave con su predecesor, Eduardo Duhalde.

La Quebrada de Humahuaca dejo de ser patrimonio exclusivo de los argentinos y se hizo el homenaje a la Pachamama en medio de cantos folklóricos. Sin embargo, la visita también fue una excusa para que el presidente se reuniera a solas con Duhalde, quien después de haberse esfumado de la escena política por un tiempo, volvió para pisar fuerte.

Entre Duhalde y Kirchner hay más que halagos, fotos, abrazos y felicitaciones. También existen fuertes choques, luchas de poder y desacuerdos que deben aclararse si ambos pretenden seguir siendo aliados.

En este marco, el viaje a Jujuy fue una excelente oportunidad para que discutieran en torno a uno de los puntos en el que sus posturas son radicalmente opuestas: La extradición de los ex militares. Otro de puntos de fricción es Misiones, donde Kirchner apoya la reelección del gobernador Carlos Rovira mientras que Duhalde respalda al candidato del PJ, Ramón Puerta.

Por otro lado, el ex presidente es el responsable de elegir quien y de qué manera se harán los contratos para la obra pública bonaerense que promete el presidente Néstor Kirchner a casi todas las provincias que visita.

Asimismo cuenta con los recursos necesarios para movilizar el aparato electoral bonaerense y Felipe Solá precisa de la ayuda de la Nación si pretende ser reelecto en la provincia.

A un mes y medio de las elecciones bonaerenses, previstas para el próximo 14 de septiembre, el justicialismo provincial se propone involucrar activamente a las figuras del gobierno nacional con mejor imagen pública, como el ministro de Economía Roberto Lavagna y el propio presidente Néstor Kirchner. Para semejante despliegue, el dinero que proporcionaría Duhalde será clave.

Mientras que a solas negocia con Duhalde, Néstor Kirchner no descuida su estilo verborrágico característico. En cada discurso que pronuncia, parecería que estuviera de gira, en el marco de una campaña electoral. En el caso de Jujuy, prometió apoyo de la Nación para "reparar los años de historia, de olvido y de postración que tiene la comunidad jujeña", compromiso que ya había asumido en su anterior visita a Eduardo Fellner, su fiel seguidor.

Aunque el presidente se esmera en demostrar que ha ampliado su base de consenso e intenta satisfacer los pedidos de los gobernadores con quienes se siente en deuda, lo cierto es que su autonomía es incipiente aún y precisa del respaldo y financiamiento de Duhalde. Además, necesita su apoyo porque los legisladores duhaldistas son claves en el Congreso.

La fuerte unidad que ambos aparentan tener, tiene su contracara y la forma en la que limen las asperezas será clave para que la dupla prospere.

Al respecto, Duhalde admitió que "se habló de todos los temas" y que "coincidencias hay muchas. Y diferencias hay, pero no de fondo". Sin embargo, prefirió evitar que surjan dudas sobre su auténtica postura y exclamó: "Yo califique al Gobierno con diez puntos y creo que es así".