Tips para 'volver loco' a tu hombre (III): Caricias y besos en su zona más hot

Algunos consejos para aprender a tratar su zona más hot, el pene. Una de las más grandes fantasías de los hombres es el sexo oral. Aquí algunos 'trucos'.

MADRID ( 20 Minutos) Si no te gusta pensar en el pene dentro de tu boca no leas esto. Nadie debe de hacer nada que no le guste por mucho que insista tu compañero, pero si no te importa, la felación es una de las fantasías que los hombres tienen. Si quieres darle algo no olvide inténtalo.
13. Para empezar. Si conoces muy bien la salud de tu compañero ¡estupendo! Pero si no estás tan segura procura tener a mano un preservativo porque la felación es una práctica de riesgo en la que la que más se expone eres tú. Acabas de arrancarle los calzoncillos a tu víctima y lo que aparece es un espectáculo desolador. Nada está perdido si tienes dos buenas manos.
Ahora su "chisme" está flácido y caído, pero puede revivir si lo sabes hacer. Vas a trabajarlo como si se tratara de masa de pan. Imáginate que estás amasando para hacer una baguette. Empieza con las dos manos, con suavidad, verás como poco a poco va cogiendo consistencia mientras tu amasas cada vez más fuerte. Haz rodar su tallo entre tus manos. Úntalo de saliva. Prueba a dar algún lametazo. Cuando lo notes con toda su consistencia pasamos a la segunda fase.
14. A ellos les gusta mirar. La postura que adoptes para hacer una felación es muy importante, tienes que estar cómoda tú y cómodo él, porque una buena felación lleva su tiempo. Todo hombre aunque lo nieguen llevan dentro un pequeño "mirón" que disfruta intensamente viendo lo que está pasando. Si le colocas con la espalda en la pared para que pueda apoyarse y las piernas abiertas tú puedes colocarte de rodillas en un cojín a sus pies.
No hay hombre que se resista a esta postura, les da sensación de poder y si es necesario puedes acariciarte la cabeza y marcarte el ritmo final, pero sólo al final. No le dejes que te toque, no le dejes que se mueva, que vea como tus esfuerzos van llegando a su fin. Cuando notes que está a punto para y espera hasta que su respiración se relaje después retoma el juego de manos con otro estilo.
15. Cuéntale lo que le vas a hacer. Acuérdate de los locutores de radio cuando están retransmitiendo un partido de fútbol, hacen sentir lo que está viendo y puedes llegar a verlo. Aquí se trata de hacer lo mismo pero sin voces, al contrario tienes que mantener una voz muy sensual y contarle mientras le acaricias la nuca o la espalda como vas a llegar hasta donde está esperando y cómo le vas a tocar no sólo el pene, también los muslos, los pelos, las pelotas...
¡Puedes montarle una retransmisión de lujo! Mientras vete soplando, tirando de la piel con cuidado, acariciando, lamiendo. Hazle preguntas que no pueda contestar. Busca el estilo que más le guste, gatita, estricta gobernanta, mamaíta, profe severa. Cada hombre tiene dentro de si una figura de seducción, si la encuentras habrás recorrido más de la mitad del camino.
16. Gira y gira. En la mayoría de las películas porno habrás visto masturbaciones (siempre las mismas) en las que la chica acaricia el pene del chico de arriba a bajo pero hay otras maneras de hacerlo: Juguemos a bomberos. Imagina que se ha declarado un fuego, necesitas el extintor que se encuentra entre las piernas de tu amante. Agarra la manguera con las dos manos. No se trata de acariciar, se trata de presionar el tallo y moverla hacía arriba y hacia abajo. Ten un poco de paciencia hasta que obtengas el líquido que esperas. Círculos concéntricos. Coge su pene con ambas manos. Luego gira las manos en direcciones opuestas (es decir una en sentido de las agujas del reloj y la otra en sentido contrario) y luego vuelve a su posición original. Repítelo y mueve si quieres las manos hacia arriba y hacia abajo por todo el pene mientras lo haces.
Ahora vamos a dejar las manos a un lado. No sólo las manos pueden dar placer ¿Te imaginas el placer que puedes obtener y ofrecer con la boca? Te lo voy a contar. Hacer una buena felación puede convertirse en tu sello personal. Es como subir una escalera.
17. Primer piso: el beso. Para empezar no toques el pene hasta que no lo notes bien excitado. Ya sabes como hacerlo. Bésale, empieza por la planta de los pies, dedo a dedo. Asciende por las pantorrillas, detente en los muslos por dentro y por fuera. Acércate y roza la zona de máximo placer. Hazle pensar que tus labios se van a detener allí pero ¡llévatelos a otra zona! El pubis, el ombligo, las brazos, el pecho, cuello, cara, orejas... toda la piel espera que la beses. Cuando le notes gemir, y veas su pene erecto, entonces si.
Acércate al pene: sí. Sólo si está excitado. Sino, invierte el tiempo necesario en el arte y el placer del beso ¿Hace falta explicar los tipos de besos que hay? Con lengua, con lametazo, sólo piquitos, con mordisco sin dientes, con dientes, con chupetón... y todos los que se te ocurran. Practica todas las variaciones que se te ocurran y observa la que más le gusta para ponerla en práctica la próxima vez.
18. Segundo piso: comodidad. El aquí te pillo y aquí te mato es estupendo, a veces, la urgencia de la pasión no deja tiempo ni para posturitas, ni para comodidades. Cuando te encuentras con alguien que te vuelve loca no te vas a poner a discutir qué lado de la cama prefieres. Pero esta vez no es el caso. Llevas días pensando en darle una sorpresa a tu chico, imaginándote la escena, preparando y puliendo los detalles.
El cómo le coloques tiene mucha importancia. Lo mejor es en la cama boca arriba. Arrodíllate entre sus rodillas y empieza lamiéndole la cara interior de uno de sus muslos, sube hasta el periné y baja por el otro muslo. Le encantará, porque tu pelo le rozará el pene y las pelotas. Repítelo un par de veces. Pasa la lengua moviéndola sobre los huesos de la cadera y luego baja, baja...
19. Tercer piso: también las manos. Puede que tengas algunos reparos. No asocies mamada a horas y horas de succión con la boca, a la sensación de ahogo, o al sabor del semen en la boca. En esta práctica hay diferentes niveles y tú tienes que elegir hasta donde llegar y donde quieres parar. También puede que pienses que el pene es un lugar sucio, no lo es más que la boca o la cara, pero si quieres estar tranquila, cuando pienses hacer un felación, prepara una ducha o un baño y enjabona bien la zona para que estés segura de que su piel está perfectamente limpia y vas a poner tu boca en un lugar higiénico.
Ponlo en tu boca, esconde los dientes dentro de los labios, aunque no toques el pene con los dientes, a él se le pondrán los pelos de punta si te los ve, escóndelos. No olvides la manos, agarra el tallo del pene con fuerza y sigue moviéndolas mientras acaricias con la boca.
20. Ático: el glande. Esa el la parte que tiene que quedar dentro de la boca, no metas nada más o el pene tocará la campanilla y te darán ganas de vomitar. Para prevenir esto empuja el glande contra el paladar con la lengua y mantenlo así mientras mueves la cabeza. No te preocupes del líquido que segrega el glande, es el líquido de Cooper, aunque lo deseara tu chico no lo puede controlar. No pares hasta el final o tu chico no te lo perdonará. Inclina tu cabeza y lame suavemente la punta sin parar.
Puede que notes que se retuerce, entonces para. Otro truco. Ve cambiando el ritmo. Empieza suave pero poco a poco increméntalo. Chupa cada vez más rápido moviendo la cabeza. Si no sabes cómo acabar, coloca la mano de él en tu cabeza para que él lleve el ritmo final. Si quieres recibir el semen en tu boca puede hacerlo. No es el líquido de vida que los chicos creen pero tampoco es el líquido asqueroso que creen las chicas. Es parecido a la saliva y te encantan los besos con lengua...