En una autobiografía, los Peirano afirman que son víctimas de un linchamiento político

Polémico, desde ya, es el libro que se presentará en días más en Montevideo, Uruguay, firmado por Jorge Peirano Basso, el integrante menor de la familia de ex banqueros. El texto se llama 'Es la Vida'.

MONTEVIDEO ( El País). Jorge Peirano Basso, el menor de la polémica familia de banqueros 'estrella' de la crisis de 2002, publica el libro 'Es la Vida', donde sostiene que entonces, durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco y en la dictadura, el grupo es víctima de la coyuntura política.
"Esta es mi propia historia, contada como yo la he vivido. Es mi visión de hechos que tuvieron un impacto muy fuerte en mi familia, pero que sólo se entienden a la luz de acontecimientos que se remontan cuatro décadas atrás y que, por tanto, muy pocos conocen o recuerdan", señala Peirano en la presentación del libro, editado por Planet,a que saldrá a la venta en Semana Santa, exactamente a 5 años de la muerte de su padre en prisión.
El relato deriva entre la visión del grupo Peirano de la crisis bancaria de 2002, la evocación de sus "5 años, 4 meses y 5 días" de prisión y las lecciones allí aprendidas, la época de su padre, Jorge, como ministro de Industria y Comercio a fines de los '60 y de Relaciones Exteriores en 1970, bajo el gobierno de Jorge Pacheco Areco y la intervención del Banco Mercantil en los últimos meses de su mandato, cuando aspiró a su reelección, los recuerdos de su infancia y juventud, su acceso al Opus Dei, y las reflexiones que ha realizado acerca de la turbulenta historia familiar.
Peirano Basso asume y reitera más de una vez en su libro, su compromiso de luchar contra el procedimiento penal de Uruguay que permite que los procesados pasen años en prisión sin condena ni garantías.
A lo largo de 150 páginas a las que accedió El País, Peirano Basso relata sus angustias y vivencias en la cárcel, evoca personajes que conoció en ese período, y consigna los pronunciamientos del presidente Tabaré Vázquez, del entonces ministro del Interior, José Díaz, y antes del presidente de la Suprema Corte, Gervasio Guillot, que ambientaron, a su juicio, la larga prisión sin sentencia de casi toda su familia y la actual reclusión del jefe del grupo, Juan Peirano Basso.
Aún sin sentencia, los hermanos Peirano Basso fueron liberados en 2008 luego que se sustanció un largo proceso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
El botín
Peirano Basso señala que ante la crisis financiera regional de 2001-2002 "no fue difícil encontrar al 'culpable'. Estaba al alcance de la mano: un grupo empresarial regional fundado por uruguayos, que operaba también en Uruguay, un país en el que la actividad empresarial privada era mirada por muchos con recelo". Y pesaba el antecedente: la actuación pública de uno de sus fundadores a fines de la década de los años '60".
"La suerte estaba echada", señala Peirano Basso.
A su juicio se trató de "un verdadero linchamiento mediático, político, judicial, salvaje y despiadado" en el que "se generó un estado de opinión donde unos y otros se sumaban al estrépito y a la vocinglería general, adhiriéndose al lenguaje `políticamente correcto` del momento".
Luego, las "amenazas telefónicas y verbales, agresiones de palabra y de hecho, 'escraches', pintadas en los domicilios de los procesados y de sus familias: padres, hermanas, hermanos, primos, tíos; caravanas de autos, manifestaciones, leyendas difamatorias en las calles de toda la ciudad, que permanecieron durante años como expresión del espanto, la locura de un momento de la Historia. Era la manipulación de la desgracia ajena, que lanzaba a los damnificados una y otra vez contra la nada y la desesperanza".
Y se lamenta de que "no existió espacio alguno ni razonable oportunidad para explicar públicamente" sus puntos de vista. "Era claro que una vez más (la familia) se transformaba en 'botín político'", apunta.
Pacheco
El autor relata el acceso al Ministerio de Industria y Comercio de su padre en 1969 y posteriormente a la cartera de Relaciones Exteriores para ubicar en su contexto la intervención del Banco Mercantil del Río de la Plata, fundado por su bisabuelo Pedro Facio y su abuelo paterno, Dante R. Peirano.
Peirano Basso afirma que esa intervención fue injustificada e innecesaria y observa fueron "prácticamente los mismos actores políticos y sociales de la década del '60 y principios del '70 que, bregando por sus ideas y posiciones, en el 2004 se jugaban todo en una contienda electoral decisiva para unos y otros, después de una crisis económica y social devastadora".
Peirano Basso recuerda que "en la campaña electoral, la oposición atacaba al gobierno que él integró porque había tenido ministros 'banqueros y oligarcas' en sus filas, a quienes acusaban con dureza de actuar en beneficio de sus intereses y de su clase social".
Por ello sostiene que "como respuesta, seis meses antes de las elecciones, el Presidente Pacheco, sin causa que lo justificara, intervino el Banco Mercantil del Río de la Plata" y recién comprado el Banco Popular.
Los directores de la institución financiera fueron entonces a prisión por la misma ley que se aplicó a los Peirano Basso en 2003.
Los militares Evoca asimismo que su padre, el 1ro. de octubre de 1973, luego del golpe de Estado, fue "detenido sin orden judicial y torturado por la dictadura durante 39 días, sin que la familia supiera dónde estaba". Estuvo 6 meses preso.
"Había sido puesto en prisión porque un sector de las fuerzas armadas intentaba buscar justificativos mediáticos para el golpe de Estado, llevando a la cárcel a quien ellos veían como miembro relevante de 'la oligarquía', para posicionarse en su lucha interna por el poder, en la nueva etapa de gobierno de facto que se iniciaba en el país".
Prejuzgamiento
Peirano recuerda que una semana después de su procesamiento Guillot "prejuzgando", había declarado que "las crisis las producen los delincuentes de cuello blanco" quienes mediante una "maraña de vericuetos con que trataron de encubrir la maniobra no evitaron la acción de la Justicia".
Y agrega: "Antes de que tuviéramos acusación fiscal, el Poder Ejecutivo nos condenó a través de declaraciones públicas del Presidente (Tabaré Vázquez), el 17 de marzo de 2005, y del ministro del Interior (José Díaz), quien entre otras afirmaciones dijo que `los Peirano cometieron graves delitos equiparables al atentado a la Constitución con una pena mínima de diez años".
Trece días después "la Suprema Corte de Justicia se hizo eco de las afirmaciones del Poder Ejecutivo, y rechazó el recurso de excarcelación recogiendo los conceptos empleados días antes desde el Poder Ejecutivo", señala.
Santa Teresa en la pared
Algunos tramos de Es la Vida relatan las vivencias de Jorge Peirano Basso y sus hermanos durante su reclusión, tanto en la Cárcel Central como en un lugar llamado la "granja", lindero al penal de Libertad.
De esa última etapa evoca: "Las paredes de los calabozos estaban manchadas con materia fecal, con sangre de mosquitos, con frases escritas por personas que habían pasado por allí: insultos, dibujos, leyendas", cuenta en uno de esos párrafos.
"En el de Dante, una sorpresa, la conocida poesía de Santa Teresa: 'Nada te turbe. Nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta'".
Luego de describir la vida en Cárcel Central y anécdotas de actitudes vivificantes de algunos detenidos en la cotidianidad carcelaria Peirano Basso relata su traslado a la nueva cárcel. "A pesar de la situación que atravesábamos, no podíamos ocultar la alegría de volver a ver el sol, el campo verde, los árboles y la ruta, después de dos años y medio de encierro entre paredes en la cárcel de la esquina de las calles San José y Yí", recuerda.
Pedir perdón
El autor relata que le preguntaron "¿Qué le dirías a quienes sienten o piensan que les has hecho sufrir, que los has lastimado y perjudicado, incluso a veces de modo irreparable?"
Y dice: "Le respondí que les pediría perdón de todo corazón por el mal que hubiera podido causarles, aunque hubiera sido involuntariamente. También les diría que perdonar agranda el corazón, aunque cuesta y supone fatiga intentarlo una y otra vez; que ser perdonado también agranda el corazón. (…) En ese sufrimiento y en ese dolor, en ese perdonar y ser perdonados, se esconde la energía para cambiar el mundo".
El día del padre
Peirano Basso evoca en su libro la llegada a prisión de su padre, retirado 8 años antes de la actividad empresarial, y principal accionista del grupo Velox, el 27 de noviembre de 2002, a los 82 años y afectado de una severa dolencia cardíaca.
"Tengo grabada en mi memoria la entrada de mi padre en la cárcel a sus 82 años", cuenta el autor. "Lo veo atravesar la reja con el señorío de siempre, con la humildad sabia de las vidas largas y exprimidas, con su traje gris oscuro de finas rayas claras, con el nudo de corbata bien acabado, y con el traba-corbata debajo del chaleco impecable, con sus gemelos de siempre y el llavero de cadena; elegante en su natural sobriedad, como si entrara a su casa, a su oficina, a casa de un amigo, al teatro, al ministerio o a la universidad. No había en su rostro una expresión de tragedia. Y vivíamos una tragedia", asegura.

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