COMERCIO EXTERIOR EN EL MERCOSUR

Dovena recargado, con el Consejo de Ministros uruguayo reunido

El embajador argentino en Montevideo, Dante Dovena, justificó las medidas adoptadas por el gobierno de Cristina Fernández, que podrían afectar las importaciones desde Uruguay, tema central del encuentro de ministros a que convocó José Mujica, en Montevideo.

 El presidente uruguayo José Mujica trata, como un tema principal del Consejo de Ministros, las medidas adoptadas por el gobierno argentino que podrían afectar las exportaciones desde Uruguay, según explicó la web Observa.

 
La reunión es previa a la visita de Mujica a Cristina Fernández para fines de la semana en curso.
 
El gobierno argentino decidió extender de 400 a 600 los productos que necesitan licencias de importación no automáticas, provocando la cancelación de acuerdos comerciales suscritos previamente entre industriales uruguayos y comerciantes argentinos.
 
La secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores uruguayos reclamó que se integren las comisiones bilaterales entre empresarios y gobierno que se acordaron en la reunión que Mujica y la presidenta Cristina Fernández tuvieron en la Estancia de Anchorena, Colonia del Sacramento, Uruguay.
 
La decisión del Gobierno argentino de incrementar los controles a la importación a través de las licencias no automáticas generó un profundo malestar en todos los países de la región. 
 
Luego de limar asperezas con el ministro de Desarrollo de Brasil, Fernando Pimentel, quien se llevó de Buenos Aires la promesa de que los permisos serán rápidamente autorizados, la Argentina deberá darle explicaciones al presidente José Mujica.
 
De todas formas, la ministra de Industria, Débora Giorgi, se comunicó el viernes 18/02 con su par uruguayo, Roberto Kreimerman, para aclararle que si bien las licencias no discriminan por origen, los países del Mercosur no se verán afectados por el instrumento porque apunta, más bien, a controlar el ingreso de mercadería a precios viles. 
 
Además, le propuso crear una comisión de monitoreo del comercio bilateral como se hizo con Brasil, y fomentar encuentros del sector privado. 
 
El director de la Cámara Industrial de Alimentos Envasados de Uruguay, Nelson Penino, dijo que los comerciantes argentinos han cancelado negocios cerrados previamente con industrias uruguayas, provocando muchas veces la pérdida de la producción.
 
Como ejemplo citó las sopas instantáneas de la zafra invernal de 2010, en la que una empresa uruguaya perdió la materia prima y los gastos de empaque, dado que es imposible colocar la mercadería en otro mercado porque los envases lucen la marca de los supermercados para los cuales estaba destinado el producto.
 
Según Penino, lo mismo sucedió con galletitas, turrones y ahora se teme por los negocios con huevos de Pascua.
 
Por otra parte, pese a tener la balanza comercial superavitaria, la Argentina también tiene que plantear algunas quejas por medidas paraarancelarias que aplica Uruguay, dijeron cerca de Giorgi.
 
En el marco de la inauguración de la Fundación Astur, en Punta del Este, el jefe de Estado uruguayo transmitió su enojo por la medida, que afectan a su país en US$ 100,6 millones: "Siempre hay alguna traba. Hay que levantarla. El viernes veo a la Presidenta, vamos a ver", anticipó Mujica. 
 
El mandatario había afirmado que "América Latina está encerrada en un nacionalismo impotente" y debe "dejar de lado el chauvinismo para construir un espacio más grande y defenderse de los monstruos en la economía mundial". 
 
La balanza comercial entre la Argentina y Uruguay es deficitaria para Uruguay en US$ 900 millones, según los números de 2010.
 
La decisión de ampliar de 400 a 600 la lista de productos que en 15 días estarán sujetos a licencias no automáticas no sólo violentó al Gobierno uruguayo, sino también a los empresarios de Uruguay, quienes realizaron gestiones la semana pasada ante sus autoridades para reclamarles que tomen represalias contra la Argentina. Consultado al respecto, el presidente de la Cámara de Industrias de Uruguay (CIU), Washington Burghi, enfatizó que "el país siempre tuvo vocación negociadora, pero llegó el momento de actuar". 
 
"Las exportaciones de Uruguay significan apenas 1% del total de importaciones argentinas. Nosotros no hacemos daño", señaló, molesto, Burghi. 
 
El embajador de Argentina en Uruguay, Dante Dovena, salió al cruce del reclamo diciendo que “Argentina está defendiendo su mercado interno. Y va a defender el mercado interno de Uruguay si está en una política conjunta”. 
 
En declaraciones a radio Uruguay el diplomático agregó que hay un requerimiento de 60 días para el ingreso y que las cuestiones de que se protege a unos y no a otros productos “ha sido siempre así. No hagan de esto una cuestión de Estado cuando realmente no lo es", agregó. 
 
Apuntando a las declaraciones del presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Washington Burghi, Dovena agregó: “Un representante de una cámara de industrias no puede decir que nosotros discriminamos a Uruguay. Es una irresponsabilidad. Es mucho más fácil abrir la boca que levantar el brazo. Es un problema de hablar, hablar y hablar. Acá no hay que hablar, acá hay que hacer. Lo que nosotros estamos haciendo es la defensa del mercado interno”. 
 
Gabriel Murara, vicepresidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), le respondió: "El embajador Dovena está confundido. Nosotros también necesitamos defender el mercado interno, ellos dicen que es un problema con los asiáticos y la realidad es que en la OMC las licencias automáticas están permitidas y en el Mercosur no están permitidas".

Pero Dovena no se rindió.

"Se ha incorporado un conjunto de nuevos productos a la lista de licencias no automáticas que tiene que ver con esta invasión de productos del sudeste asiático que hacen una competencia desleal y una práctica especulativa que todo el mundo sabe", señaló el embajador Dante Dovena al programa En Perspectiva, de Radio Espectador.

La medida consistió en agregar 160 productos a la lista de rubros que no pueden importarse automáticamente y deben pasar por un proceso de aprobación que demora entre 30 y 60 días.

Pero, según Espectador, y aunque el gobierno de Cristina Fernández lo niega, existiría una orden verbal del secretario de Comercio argentino, Guillermo Moreno, dirigida a supermercados y mayoristas, para que dejen de importar productos que tengan un equivalente en la industria argentina.

Esa versión fue desmentida por Dovena a El Espectador. “A mi no me consta esa información. Normalmente somos absolutamente prudente y eficientes. Es una información traída de los pelos. No es información oficial y toda información que no es oficial es intencionada”.

En Uruguay, la Cámara de Industrias y la Unión de Exportadores reaccionaron con preocupación y pidieron al gobierno medidas firmes, pero el canciller Luis Almagro, el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, y el presidente José Mujical, dijeron que elegirán el diálogo.

En el comunicado se expresó que los sectores comprendidos por la medida son entre otros el de los autopartes (11 posiciones), bicicletas y motos (12), maquinaria mecánica y eléctrica (27), metalurgia (7), motores y transformadores (3), plásticos y sus manufacturas (8), siderurgia (8), textil e indumentaria (28).

“El sudeste asiático no solo invade con chucherias, sino con todos los productos que se producen en el mundo. Ellos producen desde lo más ínfimo a lo más mayor. Esta es una medida para protegernos de esta situación”, opinó el embajador Dovena.

“Esta medida no va a afectar en nada la relación comercial, la compra venta normal de productos de importación y exportación, de Argentina a Uruguay y de Uruguay a Argentina”, manifestó Dovena.

“Lo que se va a verificar ahora es que los productos no estén haciendo una competencia desleal y vengan a voltear nichos de la industria argentina”, agregó el embajador.

Para Dovena una traba como esta, destinada a dificultar importaciones de cierto origen extra-zona, fue coordinada con los otros países del Mercosur. “Normalmente sucede y no se hace con tanta bulla como este casa. Yo he escuchado las declaraciones de los diferentes funcionarios de Uruguay y apuesta al dialogo, como los funcionarios argentinas. La prudencia en este caso es muy importante. Los cuatro países que forman el Mercosur no tienen un solo inconveniente y van llevando la relación muy bien. Los empresarios no llevan la relación entre los países. Los empresarios defienden los intereses de su sector y los funcionarios los del país, los intereses de toda la comunidad. No se puede hacer todo a favor de los empresarios. Si uno hace eso va a tener un daño profundo en términos de la sociedad. Los funcionarios no trabajamos para los empresarios”.

El empresario Elbio Fuscaldo, presidente de la Cámara de la Industria de la Vestimenta, informó “que la empresa Tomix tiene 52.000 prendas colgadas, 30 licencias detenidas, y si no las embarca en los próximos 30 días no va a llegar a tiempo para ponerlas en tienda en el momento de la venta. La moda es tanto o más perecible que los alimentos”.

Si bien las licencias no automáticas de importación son un mecanismo permitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC), se establece que las licencias deben liberarse en un período de 30 a 60 días. Sin embargo, el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Diego Pérez Santisteban, señaló que su gobierno, “maneja esos plazos en forma arbitraria”.

Dovena desmintió que esto fuera así: “Toman la información absolutamente traída de los pelos. Lo que se trata es de no perjudicar el comercio bilateral, de favorecer el comercio bilateral y para que el comercio sea ágil. La confusión sobreviene cuando uno no entiende lo que está pasando con la invasión de productos chinos”.

“Estamos tomando estas medidas en defensa de los productos regionales” y no está direccionada a los socios de Argentina en el Mercosur, concluyó.



 

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