EN LA ERA DEL ESCEPTICISMO
Claves para entender el nihilismo 2019 de la clase media
Otra vez más el pensamiento argentino ignora lo que está ocurriendo en el escenario global, y en una sociedad tan dependiente resulta un pecado mortal. Desde los supuestos "libertarios" a la izquierda más dura, pasando por el populismo ya sea del PRO o del panperonismo, parecieran desconocer qué está sucediendo en el proceso histórico presente. El autor, Rafael Guerschanik, periódicamente ubica en contexto el cabotaje nuestro de cada día. Aquí una descripción fenomenal para cerrar 2018 y pensar 2019 tal como deberían hacerlo los supuestos 'dirigentes'.
"—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. —Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse. —Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella",
Antoine de Saint-Exupéry.
Sin tener la objetividad ni la distancia necesaria para analizar exhaustivamente la coyuntura internacional, sí podemos ver algunos comportamientos cuyo desarrollo deberíamos observar ya que pronostican, tal vez, una crisis más allá de lo estrictamente económico-financiero. Tendencias en las que lo esencial, todavía, es invisible a los ojos.
Si consideramos la historia de Occidente, veremos que 2 eventos del siglo XVIII -la revolucion industrial en Inglaterra y la revolución francesa-, fueron los pilares culturales que nos organizaron.
Desde el punto de vista de la economía, la revolución industrial generó una nueva forma de producción y de organización social llamada "capitalismo". En cuanto a la revolución francesa, complementó al capitalismo introduciendo profundos cambios políticos, sociales e ideológicos, redefiniendo el poder del Estado en un sistema de división de poderes e introdujo la igualdad ciudadana bajo el concepto que todos los hombres nacen libres e iguales ante la ley.
Sin duda que, como concepto, fue un punto de ruptura del poder monárquico feudal y provocó una nueva clase social llamada "burguesía" que, sin saberlo, amalgamó las diferencias anteriores entre señores feudales y siervos. El nombre "burguesía", inicialmente hacía referencia a los habitantes de los burgos franceses: artesanos (burguesía de los oficios), mercaderes, profesionales libres.
Más adelante en el tiempo, en Europa oriental y Asia todos esos actores del estamento llamado "laboratores", que reclamaban espacio, participación y reconocimiento, le concedieron impulso y vigor al comunismo, básicamente en Rusia y China. Luego de las 2 guerras mundiales, para compatibilizar estas culturas y evitar nuevos conflictos -que tendrían el componente nuclear- se crearon organismos multilaterales: Organización de Naciones Unidas, y los derivados de los acuerdos de Bretton Woods: Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial (mucho más recientes es la Organización Mundial de Comercio). El poder en estos organismos pertenece a las grandes potencias emergentes de la 2da. Guerra, tanto en el Consejo de Seguridad como en el accionariado de los organismos financieros.
El objetivo no explicitado del sistema liderado por USA fue contar con árbitros propios ante los conflictos por delante.
Sin embargo, así como a finales del siglo XVIII ocurrió un punto de inflexión en Occidente, en las postrimerías del siglo XX convergieron 4 elementos que modificaron la sociedad global:
* la revolución tecnológica,
* la caída del comunismo,
* la crisis financiera de 2008, y
* el crecimiento de China a una velocidad tal que devino en la 2da. economía del planeta, amenazando con alcanzar el liderazgo en un plazo relativamente breve.
Es el origen de la guerra por el poder entre USA y China, que los medios de comunicación simplifican como conflicto comercial. Pero no se limita a lo económico-financiero sino que se extiende a lo cultural y, básicamente, a lo social, quedando en evidencia grandes contradicciones en Occidente, que en lo formal aún es un "capitalismo" pero en la realidad se distancia mucho de aquel sistema.
Mientras en Asia se subsidian sectores estratégicos y se potencia a las clases medias -por ejemplo, China reemplazó el 'american dream' por el 'sueño chino' que ha logrado que 150 millones de habitantes tengan un patrimonio de hasta US$ 500.000-, en Occidente se les bajan los impuestos a las corporaciones y se aumenta la carga tributaria, en forma indirecta, a las clases medias, olvidando que el crecimiento de Occidente se originó en la burguesía.
¿Podríamos llamarlo "nuevo capitalismo"? Si esto fuese correcto, este "nuevo capitalismo" exhibe un acuerdo de USA, Rusia y Arabia Saudita para definir el valor de la energía y así satisfacer sus necesidades de rentabilidad, definiendo la cantidad de petróleo a producir para sostener en forma oligopólica sus rentas.
En tanto, las corporaciones financieras, que determinan el valor del dinero y así condicionan a los gobiernos endeudados -olvidando que en 2008 todo el planeta tuvo que rescatarlas del quebranto financiero global cuando sus evaluadoras de riesgo cautivas se olvidaron de advertir el rumbo equivocado-, participan activamente de este intento de "reordenar" el escenario.
Mucho se ha trabajado para limitar la información y la memoria de lo que realmente ocurrió en 2008, cuando la palabra "subsidio" perdió por algún tiempo el significado de pecado letal que ahora vuelve a lucir, y el riesgo-país comenzó a determinarlo el JP Morgan tal como si realmente fuese un juez imparcial que determina la tasa de riesgo de cobro de títulos de deuda que antes ayudó a vender, y cobró por ello.
En el caso del JP Morgan nadie se atreve a denunciar el evidente conflicto de intereses, que se agrava cuando es una de las entidades financieras con mayor responsabilidad en la crisis financiera de 2008, y fue castigada con la mayor multa que aplicó el Gobierno estadounidense a una entidad financiera: US$ 13.000 millones.
Del otro lado, tampoco es fácil de explicar casos como el de Brasil, que con un gobierno populista y corrupto pasó a producir de 1 millón a 2,5 millones de barriles de petróleo, mientras México, con un gobierno liberal y 'market frendly' mermó su producción de 2,5 de millones de barriles diarios a menos de 2 millones, argumentando que, según el mercado, con la caída del precio de petróleo no era rentable producir. En la política todo es muy relativo....
La reciente irrupción de los 'chalecos amarillos' en Francia, país pionero en anticipar los cambios sociológicos mas importante de Occidente, es la representación más explícita del malestar de la clase media obligada a financiar la rebaja de impuestos a las corporaciones, para que ganen 'competitividad', a la vez que subsidiar el avance tecnológico. La suba del precio de la energía y de los impuestos erosionan el poder adquisitivo de la clase media y ocurre una cuestión sorprendente y terrible: 'economicistas' identifican como variable a ajustar a los jubilados y pensionados, en una flagrante ruptura de acuerdos sociales.
Es evidente, al analizar lo que ocurrió durante 2018, que el Gobierno argentino avanza según directivas y condiciones de los organismos multilaterales, cuya prioridad es fungir como cobrador de última instancia de las acreencias de las potencias económicas que los gestionan.
Esta lucha por la distribución de la riqueza es planetaria y -tal como lo señalan los intelectuales franceses- tiene una visión aprendida en las principales universidades, centros de formación que dejaron de educar para enseñar exclusivamente la optimización de los recursos.
Hay un nuevo Orden que intenta que la población lo considere y acepte como válido pero la reacción es adversa, y es el motivo por el cual la población en general ya no valora ni respeta ni considera las encuestas de opinión pública. Tampoco a los analistas macroeconómicos. Porque descree que algún nuevo escenario modifique su situación personal.
Si hoy el riesgo-país es el dato a seguir, ¿quién podrá explicar que en 2018 es mayor a cuando en 2014/2015 la Argentina estaba en default?
Tal como se verá, el crecimiento ya no es lo que importa a la gente sino la distribución del esfuerzo, de las oportunidades y, obviamente, de la riqueza.
Tampoco es una cuestión de ideologias. Ni derechas ni izquierdas. Las monarquías combatidas en el siglo XVIII mutaron a un par de grandes potencias económicas que, sumadas, acumulan más de 1/3 parte del PBI global y condicionan a los gobiernos y afectan al cambio climatico:
** los grandes monopolios financieros, que obtiene el reaseguro del planeta cada vez que llegan al riesgo de quiebra, algo que no lo consigue el resto de la población; y
** el oligopolio petrolero, un sistema que nos hace retroceder mas de 2 siglos.
Por ese motivo, lo esencial es invisible a los ojos.
Si algo faltaba para darle reconocimiento a aquellos analistas que pronosticaban que el ciclo alcista económico que comenzó luego de la crisis financiera de 2008 tenia fecha de vencimiento en 201, las Bolsas estadounidenses ya anticipan el nuevo escenario.
En este contexto internacional, un país tan endeudado como la Argentina -increíble la falta de conocimiento del contexto internacional de los gobernantes- provoca un condicionamiento tal que relativiza el poder político de quien triunfe en las próximas elecciones.
A pesar de la guerra de encuestas edulcoradas que ya pululan por los escuálidos mercados locales -se diría que intrascendentes aún a nivel regional-, y a cuenta de los próximos brotes verdes (¿tan falsos como los brotes verdes de 2016?), cualquier candidato que triunfe dificilmente ontenga el capital político suficiente y necesario para afrontar una deuda de difícil pago sin una previa, necesaria y urgente reestructuración.
Y mucho menos para seguir aumentando las tarifas públicas ya que la devaluación -proceso de deterioro de la moneda local que no ha concluido- licuó muchos de los aumentos realizados entre 2016 y 2018, y la nueva ola de incrementos afectará más a la ya pauperizada clase media.
Si bien por ahora los sectores medios de la Argentina no se exhiben manifestaciones públicas similares a los de Francia sí son impresionantes en sus reacciones tales como restringir toda decisión de ahorro, incrementar la fuga del peso y eliminar toda inversión. Tierra arrasada al enemigo, tal como aprendieron desde los tiempos del éxodo jujeño.
Aquellos que no ponderen que el crecimiento económico con una distribución equitativa -que en estos últimos siglos se basó en el desarrollo de la "burguesía"-, seran esclavos de las corporaciones y regresaremos a un muy conflictivo siglo XVIII, con un fracaso asegurado.
Mientras tanto, observemos los movimientos sociales, aún minimizados en los medios que despectivamente los devalúan a meros "piqueteros". Ellos no son invisibles a las redes.










