La inminencia
LA CRISIS 2018
Días de inminencia e incertidumbre
La sociedad argentina vive, en forma recurrente, episodios tremendos donde lo único que sucede son enormes transferencias de riqueza. Y concluye con un retroceso en el casillero de los países. ¿Es posible cambiar la historia?
Según el diccionario “inminencia” refiere a la “gran proximidad en el tiempo de un suceso, en especial de un peligro o de un riesgo”. El sentido se completa remitiendo a adjetivos como inaplazable, apremiante, imperioso, cercano, próximo o inmediato.
La etimología del término, proveniente del latín, remite a un significado similar pero a la vez agregando algo distinto. Porque inminencia refiere a una “amenaza hacia adentro”.
En la calle, la inminencia se expresa de modos más llanos, tales como:
> “Esto no da para más”.
> “La economía va explotar”.
> “Con este aumento del dólar la inflación se irá al diablo”.
> “Si esto sigue así, no llegamos a diciembre”.
> “Acá se viene otro 2001”
Nada es nuevo bajo el sol. Durante el gobierno anterior la retahíla era distinta pero, en definitiva, igual:
> “Esto va a terminar como Venezuela”.
> “Si esta bomba no le explota a Cristina, le explotará a Scioli, o al que venga”, etc.
Ciertamente, no hay nada nuevo bajo el sol. Quien escribe estas líneas porta reminiscencias sesentistas de frases que alguna vez escuchó siendo niño: “Esto va a terminar en una guerra civil”
La inminencia política remite, entonces, menos a un hecho inédito producto de la Era Macri que a un modo del ser político argentino. Con la sagacidad que lo caracteriza, Jorge Asís sentenció irónicamente: “En la Argentina todo termina mal”. Acaso la inminencia represente la antesala de ese inevitable naufragio.
Sabemos, sin embargo, que la potencia no siempre se consuma en acto. Porque como decía Tusam: “¡puede fallar!”
En efecto, al repasar las últimas noticias políticas se revela lo obvio: Cuando estalló el escándalo de los cuadernos de la corrupción K parecía que “Ahora sí: Cristina va a ir presa”. Pero eso no ocurrió ni se avizora que próximamente vaya a ocurrir. El dólar superó la barrera de los $40 y el país sintió el vértigo de la zozobra. Pero el barco, aunque a la deriva, aún no chocó. Y así sucesivamente.
De modo que, curiosamente, la inminencia puede transformarse en una profecía tan insistentemente renovada como incumplida.
Probemos entonces con la incertidumbre.
La incertidumbre
El diccionario nos revela que incertidumbre significa “Falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud”
Entonces, no solo se trata de que no se sepa lo que pueda ocurrir, sino que, solapadamente, se teme que lo que suceda resulte negativo. Acaso la incertidumbre no sea sino un modo particular de referirse al miedo.
> ¿Cristina irá presa?
> ¿Y ahora qué va a pasar con el dólar?
> ¿La inflación seguirá creciendo?
> ¿Llegaremos a diciembre?
Un extraño koan zen decía “Si tienes miedo de quien te protege, ¿quién podrá protegerte de ese temor?” En su fugaz conferencia de prensa el presidente Mauricio Macri, pretendiendo llevar calma, habló enfáticamente de generar confianza, de eliminar la incertidumbre y de cuidar a los argentinos. Pero horas después, el monstruo del dólar se rebeló desafiante.
Entonces otra pregunta surge obligada: ¿Las palabras del Presidente lograron los efectos buscados ó los contrarios? Esto nos recuerda otro clásico adagio oriental: “Si fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario”. En otros contextos se dice lo mismo pero de modo más simple: “echar nafta al fuego”; efecto boomerang.
Las preguntas entonces resuenan en la calle y se multiplican. En los medios, constituyen casi commodities de las entrevistas políticas. Pero todas remiten a la incertidumbre fundamental: ¿Y ahora qué va a pasar?
Mientras, las fuerzas de la vida política zarandean a la ex presidente CFK entre la prisión y la heroicidad, Mauricio Macri continúa su tránsito político como un aprendiz chapucero de héroe republicano. Por su parte, la oposición alternativa —desde su ostracismo autoimpuesto— guarda ese estridente silencio tan cercano a la complicidad.
La Argentina moderna y la política actual. Entre la inminencia y la incertidumbre, ¿Y ahora qué?







