A pesar de las turbulencias cambiarias en Turquía, tanto la leve baja del petróleo como el descenso de los intereses del US T-Bond a 10 años (bajando la barrera psicológica del 3%), le dieron un respiro a las turbulencias cambiarias locales.
VARIAS IRONÍAS DEL PODER
Lo que nadie dice del acuerdo con el FMI
Para anticipar el informe, una frase del autor: "(...) También exigirá mucha inteligencia del Presidente de la Nación considerar que, si bien es atractivo solicitar un monto alto de préstamo al FMI y así cubrir las necesidades financieras hasta el 2019 electoral- a mayor monto, mayor exigencia (...)". Aquí el texto completo:
Este respiro permitiría ir, progresivamente y a través de swaps, descomprimiendo los próximos vencimiento de las Lebacs y, a nosotros, analizar con mayor tranquilidad los últimos pasos de la Administración e intentar pronosticar lo que vendrá.
Siempre para interpretar las encrucijadas del gobierno debemos analizar sus antecedentes politicos: En la Ciudad de Buenos Aires, el PRO, durante los más de 10 años que lleva en la gestión se caracterizo por provocar un constante aumento de sus ingresos en base a subir fuertemente las tasas municipales como el ABL (Alumbrado Barrido y Limpieza), crear nuevos impuestos como el inmobiliario (modificando la base de cálculo, a pesar de ya estar cubierto los inmuebles con Bienes Personales), ingresos brutos, multas (en especial de tránsito) y triquiñuelas como el VTV (Verificación Técnica Vehicular).
Sin embargo, a pesar de estos aumentos de los ingresos, el PRO siempre ofreció déficit fiscal, lo que provocó que tuviese que recurrir al endeudamiento público. Con el PRO, la Ciudad multiplicó 6 veces su pasivo, y los intereses generados por esa deuda representan casi 5% del gasto de la Ciudad, cuando al comienzo de su gestión no llegaba al 1%.
Pero hay más datos para el análisis de lo que fue la gestión Macri (hoy en manos de Horacio Rodríguez Larreta, y que sigue provocando tanta adhesión de los vecinos porteños, probablemente desconocedores de qué ocurre en su vecindario): esta presión tributaria del Gobierno de la Ciudad fue muy superior al del resto de las provincias.
Sólo pudo ocurrir y no ahogar financieramente a los porteños por la decisión de los Kirchner de mantener rezagadas las tarifas de servicios públicos a una considerable cantidad de residentes (aunque no todos los porteños fueron beneficiados con 10 años de atraso. Otra parte de ellos -más reducida en cantidad aunque de mayores ingresos-, comenzaron a pagar tarifas eléctricas sin subsidios o sea que ya abonaban niveles similares a las internacionales antes de estos aumentos).
Nunca se sabrá por qué motivo los K mantuvieron las tarifas congeladas a la mayoría de los habitantes de la Ciudad, a la vez que impidieron la transferencia, aún con presupuesto, de AySA, Edenor, Edesur, la Justicia y la Policía Federal, que son responsabilidades de una Ciudad Autónoma. El PRO ejecutó/ejecuta en la Ciudad obras, algunas innecesarias aunque millonarias, porque consigue trasladar gastos a la Nación (o sea al resto del país. Un debate casi fundacional entre la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires).
Tal como se verá, en lo fiscal la política económica nacional no difería mucho de la ejecutada por el PRO en la Ciudad. Sin embargo, en la Ciudad, al resultar un bastión opositor al gobierno nacional anterior, esa gestión le permitió triunfar en las sucesivas elecciones vecinales, y escalar a la Nación.
Así se entiende por qué motivo Mauricio Macri eligió el gradualismo y por qué subestimó todas las advertencias acerca de la gravedad de la crisis que heredaba. Macri nunca imaginó que aplicando en la Nación similar enfoque que le dio éxito en la Ciudad, en cuanto al déficit y el endeudamiento flexibles, por errores propios y un contexto internacional más volátil, terminaría en una crisis cambiaria que lo llevó a pedir auxilio al FMI.
En nuestra anterior columna adjuntamos el costo eléctrico en países como USA, con un costo promedio familiar por mes de US$ 150 para 1.500 KWh. Nuestra publicación provocó que recibamos muchas fotocopias de facturas que pagan hogares porteños con facturación similar.
De las recibidas hemos elegido una de igual consumo con la familia estadounidense, para compararlas. La lectura confirma que vastos sectores porteños, en el año 2016 -o sea antes de los aumentos ejecutados durante esta Administración- ya pagaban costos similares a los de USA y los países vecinos, o sea precios estándares internacionales.
Por ese motivo es necesario insistir con aquel título de que al Presidente no se le informa correctamente: de la factura adjunta tomamos el dólar de esa fecha $ 13 (2016) con un consumo promedio de 1.500 KWh, lo que resultó que el costo era igual al de USA.
En la parte inferior se podrá comparar con el costo de otras provincias y de los países vecinos, que fue confeccionado por el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad), según Resolución 433/09. Este testimonio confirma las irregularidades cometidas y desnuda el error en las hipótesis que maneja el Gobierno (repetidas por medios de comunicación y periodistas que no investigan y sólo repiten lo que los funcionarios les transmiten).
Conociendo los límites de su capital político, el Gobierno -que no tiene mayoría legislativa, y ha provocado una gran decepcion por la baja inversión directa de los empresarios locales que ayudaron a financiar su ascenso-, en su búsqueda de apertura al mundo buscó la presidencia temporal del G20, inició gestiones para ingresar a la OCDE (Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico) y solicitó financiamiento condicionado al FMI.
El Presidente de la Nación consideró que cubriendo todos esos casilleros aseguraría la gobernabilidad. Para obtener ese respaldo era necesario el apoyo de Donald Trump, quien incurre en una contradicción increíble: a pesar de gobernar un país internacionalista que, por este motivo, es el accionista mayoritario de los organismos multilaterales, resulta que él promueve el "América First", que es concentrarse en el ombligo propio. Por lo tanto, el asunto se complica para Macri, quien además arrastra desde los años '80 diferencias en negocios privados con Trump, cuando disputaban un emprendimiento inmobiliario en el Upper West Manhattan.
El otro gran sponsor de Macri es el español Mariano Rajoy, quien enfrenta enormes problemas de corrupción, y para colmo le ha surgido un testigo arrepentido de nombre Daniel Mercado, que fue colaborador de 2 ministros de Macri: Sergio Bergman y Hernán Lombardi.
El premio que podría recibir la Argentina consistiría en que durante el mes próximo, fuera aceptado en forma provisorio en la OCDE y se lo clasificara como "país emergente", saliendo de la categoría de "país de frontera", tal como lo encasillan las consultoras que califican el riesgo financiero. Tantas expectativas hay al respecto que una decisión contraria impactaría fortísimo sobre la Administración que atraviesa días complicados.
Luego, estos premios -ingreso provisional a la OCDE y calificación de "país emergente"- permitirían ganar la portada de los diarios financieros y los multimedios amigos, pero resultaría una noticia indiferente para la opinión pública, en su mayoría preocupada por el aumento de las tarifas de servicio públicos, del combustible, la inflación en aumento y la presión impositiva vigente. Tampoco le serviría al campo, preocupado con la no rebaja de las retenciones -después de haber sufrido una de las mayores sequias de la historia-, y el incremento de los costos -que ha llevado desde hace varios años a reducir la fertilización de los cultivos, lo que está mermando el valor proteico y el precio de la soja argentina-.
La Administración se empeña en su convocatoria a un Gran Acuerdo Nacional pero ha chocado con el documento vaticano "Oeconomicae et pecuniariae quaestiones" (Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero), que critica las colocaciones 'offshore' y los procesos de endeudamiento imprudente cuando no doloso, que conduce a ajustes estructurales para afrontar el peso de los intereses.
Muchos recordaron, de pronto, los conflictos del entonces cardenal Jorge Bergoglio en la Ciudad de Buenos Aires con Macri -siempre impulsado por Jaime Durán Barba, a ocultar su pertenencia a la centroderecha- por temas tales como el matrimonio igualitario, la quita de subsidios a las escuelas religiosas y, ya al final, el inicio del debate público sobre el aborto, que ha vuelto a escalar ahora con Macri Presidente.
La indiferencia de los principales medios periodísticos al impacto del reclamo masivo contra el FMI que el 25/05 se expresó en la avenida 9 de Julio, no oculta las imágenes de la TV que llevó lo ocurrido a los televidentes.
El Presidente de la Nación deberá evaluar con mucha precisión cuál será su capital político cuando la flotación libre del tipo de cambio que exigirá el Fondo Monetario más el aumento de la inflación por las subas de los combustibles (hoy diferidas) se sumen a las tarifas invernales.
También exigirá mucha inteligencia del Presidente de la Nación considerar que, si bien es atractivo solicitar un monto alto de préstamo al FMI y así cubrir las necesidades financieras hasta el 2019 electoral- a mayor monto, mayor exigencia (es lógico que resulte así).
Al respecto cabe acotar que, de seguir con divergencia entre los funcionarios del área económica se corre el riesgo de que el FMI eclipse al poder político, convirtiendo a Christine Lagarde en la poderosa superministro de Economía que muchos buscan, cargo al que se opone tenazmente el Presidente. Otra ironía del poder.








