ECONOMÍA EN CRISIS

¿Estamos en crisis o solamente es un pedido de auxilio preventivo al FMI?

Afirma el columnista: "Hablando el lenguaje del fútbol, que tanto conoce el Presidente, me atrevo a preguntarle a Macri si él cree que podría hacer jugar en la misma delantera y en forma simultánea a Gonzalo Higuain, Sergio Agüero, Mauro Icardi, Lionel Messi y Paulo Dybala. ¿Ud. cree que funcionarían correctamente? (El Presidente es el DT del país, y todavía tenemos esperanza de ganar este campeonato)."

Mi hija adolecente, desconocedora de las reglas de la economía, se acercó mientras escribía este artículo, y al leer el título tentativo de mi artículo, me preguntó por qué motivo estamos en crisis.

Yo le contesté lo mismo que siempre digo en los temas domésticos: que no se pude gastar más de lo que ingresa. Esta vez agregué: "Esto mismo vale a nivel país".

Me contestó: -Entonces, ¿por eso suspendiste la compra del nuevo televisor para ver el Mundial de Fútbol y postergaste la reforma del patio donde ibas a hacer un garaje?

Le respondí: -Sí, porque no me alcanzaba la plata para pagar las dos cosas. Y pedir un crédito indexado, con esta inflación, es impagable.

Mi contestación fue tan simple como contundente, y ella se fue tranquila porque entendió el problema.

En ese momento comprendí que parte de la ansiedad que invade a la sociedad es provocada por los discursos de los funcionarios públicos, dirigidos al mercado financiero y no a los ciudadanos de a pie.

Esos discursos van desde la negación de la crisis cambiaria -en lo que la Administración no es original sino que imita a otras anteriores-, al extremo de sostener que sólo se trata de una sensación, cuando los precios están subiendo más de lo previsto y esto es muy real, pasando por la emergencia casi histérica de buscar financiamiento en el FMI en un viaje impulsivo y urgente a Washington DC.

Aplicando mi simple razonamiento de entrecasa al análisis del Presupuesto Nacional, resulta que el déficit primario estimado para 2018 es del 3,2% del PBI y el gasto público en infraestructura se estimó en 3,5% del PBI, debería tranquilizarme... si fuese cierto.

Lo puedo explicar: con los nuevos precios de las tarifas de servicios públicos estaría garantizada la ejecución de lo necesario para mantener los servicios públicos básicos, y llegado el caso podría eliminar el gasto en las obras de infraestructura.

Así, en la Nación se podría imitar a mi situación hogareña, postergando la construcción del garaje en casa. Ante la emergencia, podría tomarse una decisión que ahorraría preocupaciones.

Entonces, tomando la palabra de un colaborador del presidente Mauricio Macri, de que el problema no era de solvencia sino de liquidez, me zambullí en la revisión de los compromisos del pago de Lebacs para esta semana.

Se ha insistido que, en total, es una deuda equivalente a US$ 30.000 millones, de la cual más del 50% estaría en poder de bancos que ya se habían comprometido a renovar el capital que vence, reduciendo el riesgo a unos US$ 15.000 millones.

¿Tendría que preocuparme? Revisé el balance más actualizado del Banco Central. Las reservas de moneda extranjera equivaldrían a US$ 55.000 millones. Por ese motivo, me invadió una sensación de tranquilidad: evidentemente la famosa crisis estaría exagerada y el martes 15/05 terminaría siendo un día más de la semana laboral. En el peor de los casos, la cotización del dólar podría aumentar algunos centavos de peso, pero ese sería un tema para debatirlo el miércoles 16/05 cuando, ya superado el problema, la Administración Macri iniciara el análisis de su agenda venidera.

También entendí que el Presidente, luego de escuchar las exigencias del FMI, dijo que las obras públicas ya iniciadas no se suspenderían. Luego, él reunió tanto a empresarios como gobernadores beneficiarios de las obras, y les explicó la necesidad de diferir las nuevas obras asignadas pero no iniciadas, hasta que él ejecutara un programa de retiro progresivo de empleados públicos vía una restructuración de ministerios, secretarías y organismos ncionales, provinciales y municipales. Se impone una racionalización que comience por la congelación de los ingresos de funcionarios políticos.

Tal como podrá apreciarse, todo lo aquí comentado es un ejercicio teórico cuyo propósito es ayudar a comprender el problema, excluyendo 2 elementos que distorsionan todo mi razonamiento:

> La credibilidad de los números oficiales, y
> los intereses económicos incorporados a la ejecución de las obras contratadas.

Volviendo al laberinto político-economico presente, el 23/12/2017, en un articulo titulado "Los presos VIP no podrán alcanzar para distraer de los problema reales", expuse mi preocupación acerca de la aceleración de la inflación a causa de la emisión monetaria y la incorporación de los aumentos de tarifas de servicios públicos que habían sido diferidos para luego de la eleccion de octubre 2017.

Mi estimación, en ese momento, fue que en 2018 la inflación podría igualar o superar la de 2017 (24%) y que esta situación, sumada a la volatilidad financiera internacional, podría provocar una tasa de interés importante.

Precisamente 1 semana más tarde, el 28/12/2017, el Gobierno sugirió bajar las tasas de interés domésticas, en sentido contario de mi advertencia. Mi desorientación fue la misma de todos los agentes económicos, en especial los inversionitas financieros.

Mirando hacia atrás, ubico en ese momento el inicio de la crisis de credibilidad de la Administración Macri, que aún perdura y que, para mi, es el centro del problema. La suma de contradicciones que estaban ocurriendo me llevó a pronosticar un inexorable desembarco argentino en la sede del FMI.

Ahora bien: sugiero que los funcionarios evalúen correctamente las medidas a implementar en el marco de un plan contingente con el FMI, y revisen lo que ocurrió en Perú, donde un Presidente elegido por los ciudadanos tuvo que renunciar pero antes, en forma preventiva, tuvo que indultar a su principal adversario, que tenía sentencia firme por corrupción.

También pido que consideren las consecuencias del incremento en el precio de los combustibles en México, y de las modificaciones en el régimen jubilatorio en Nicaragua que provocaron más de 50 muertos.

Algo más, dirigido a quienes creen ayudar al Presidente diviendo a la oposición: no es el momento. Ya habrá tiempo para competir, en 2019. Pero en 2018 no puede frivolizarse lo que está sucediendo.

Hablando el lenguaje del fútbol, que tanto conoce el Presidente, me atrevo a preguntarle a Macri si él cree que podría hacer jugar en la misma delantera y en forma simultánea a Gonzalo Higuain, Sergio Agüero, Mauro Icardi, Lionel Messi y Paulo Dybala. ¿Ud. cree que funcionarían correctamente? (El Presidente es el DT del país, y todavía tenemos esperanza de ganar este campeonato).

El Presidente es quien debe decidir quién juega y quién no, por el bien del equipo. El Presidente es quien decide quién paga el ajuste: ¿Los contratistas? ¿Los dirigentes políticos? ¿Los ciudadanos / contribuyentes / electores? Esta decisión es intransferible.