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Ameba come cerebro: mató a un niño de 8 años

Tras conocerse que el parásito letal provocó el fallecimiento de un menor de 8 años en Junín, autoridades y especialistas pidieron "no entrar en pánico". José Perdenera falleció en febrero de 2017, una semana después de contraer el virus.

El gobierno bonaerense y especialistas en salud aseguraron este martes 20/02 que la muerte de un niño de 8 años José Pedernera a causa de una infección con la denominada "ameba come cerebros" fue un "caso esporádico", por lo que pidieron "no entrar en pánico" ya que no se trata de una epidemia.
 
 
Luego de que se difundiera que el nene de 8 años fue la primera víctima de "ameba come cerebros" en febrero de 2017, la directora del Hospital Abraham Piñero de Junin, Patricia Barisich explicó que fue un "casos aislado, esporádico, no hay un patrón de epidemióloga de frecuencia en estos casos. Fue una rareza, pero lamentablemente le tocó a este nene en nuestra región".
 
La "ameba come cerebros", como denominan los especialistas a este parásito unicelular llamado "Naegleria fowleri", fue detectada el 8/02/17 en el niño de 8 años, José Pedernera, oriundo de la localidad bonaerense de General Alvear, que había estado nadando en una laguna de Vedia, cerca de Junín. 
 
Este parásito se encuentra en ríos y lagunas de agua templada, generalmente en ambientes tropicales.
 
A pesar de que las infecciones con ella son poco frecuentes, puede introducirse en el organismo a través de las fosas nasales cuando una persona se zambulle o se sumerge en aguas contaminadas, que es precisamente lo que se supone que ocurrió con el niño fallecido en Junín.
 
Ameba
 
 
"Él se atendió en una clínica privada, ahí se le detectó la infección, pero todos los profesionales de la región sanitaria tomamos luego intervención: no había mucho por hacer más que advertir medidas de prevención, como no bañarse con agua contaminadas con residuos cloacales o taparse la nariz si se tiran al agua", comentó la experta.
 
"La única manera de que entre el parásito es por la nariz a alta presión, pero no hay muchas otras medidas para tomar", agregó.
 
Según los especialistas, se trata de un parásito que se encuentra en ríos y lagunas de agua templada, generalmente en ambientes tropicales o en piscinas públicas con deficiencias de mantenimiento sanitario. 
 
La "ameba come cerebros" coloniza los tejidos nasales y luego invade el cerebro y las membranas meninges al propagarse por los nervios olfatorios, según los especialistas. 
 
La enfermedad ataca sobre todo a jóvenes activos inmunocompetentes y tiene una "altisima agresividad, ya que una vez que ingresa al cerebro no da tiempo" a nada, apuntó Barisich.
 
"El caso del niño fallecido fue rarísimo y el único en la Argentina, con lo cual no es una epidemia", subrayó. 
 
"Sería importante que la comunidad no entre en pánico porque fue un caso esporádico, y no se sabe si puede haber algún otro caso. En Junín la gente hace mucho deporte acuático y esto no debería afectar las actividades", puntualizó.
 
En tanto, fuentes del ministerio de Salud bonaerense recordaron que a partir de la confirmación del diagnóstico, en 2017 se pusieron en marcha todos los sistemas de control y la dirección de Epidemiología dispuso el seguimiento de los chicos que acompañaban al menor infectado. 
 
"Los nenes que acompañaban al chico infectado fueron estudiados en su momento y todos estaban bien, no presentaron ninguna sintomatología", informaron. 
 
"Fue el único caso y no aparecieron mas, no hay mucho más por hacer salvo reforzar algunas medidas de prevención", dijeron las fuentes sanitarias.
 
Entre esas medidas preventivas recomendaron "bañarse en aguas no contaminadas, que las actividades lúdicas acuáticas y baños recreativos sean realizados en natatorios con agua clorada, con mantenimiento adecuado y controles periódicos".
 
En cuanto a los profesionales médicos, sugirieron "intensificar la vigilancia clínica y epidemiológica de toda forma de amebiasis producidas por amebas de vida libre, particularmente pacientes con antecedentes de haber tenido contacto con aguas de lagunas".
 
 
Según lo informado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de USA, la Naegleria es una ameba (un microbio vivo unicelular) que con frecuencia se encuentra en agua dulce templada (por ejemplo, en lagos, ríos y aguas termales), así como en la tierra.
 
Existen 30 géneros de Naegleria. Pero sólo una especie infecta a las personas: la Naegleria fowleri.
 
La Naegleria fowleri causa infección en las personas cuando el agua con la ameba entra al cuerpo a través de la nariz. Esto generalmente ocurre al nadar o a bucear en lugares de agua dulce templada, como lagos y ríos. Esta ameba sube de la nariz al cerebro, donde destruye el tejido cerebral.
 
Es posible que la ameba ingrese por la nariz, pero que no llegue al cerebro. "El que produce la enfermedad es el trofozoito. Si ingresa el quiste, o sea la pelotita donde adentro está la ameba durmiendo, y no desenquista, el paciente se va a sonar la nariz o la va a expulsar", dijo Sixto Raúl Costamagna, expresidente de la Asociación Parasitológica Argentina y principal fuente del informe difundido por la ISID.
 
Otra posibilidad es que, cuando la persona saca la cabeza, expulse con fuerza el agua que tiene en la nariz, de modo tal que si ingresó el trofozoito logre expulsarlo.
 
La infección no se puede transmitir de persona a persona. Tampoco es posible infectarse al beber agua contaminada. En muy raras ocasiones puede presentarse cuando el agua contaminada de otras fuentes (como agua de piscinas inadecuadamente tratadas con cloro o agua de la llave contaminada) entra a la nariz, por ejemplo, cuando las personas sumergen la cabeza o se limpian la nariz durante prácticas religiosas y cuando las personas se irrigan los senos nasales (la nariz) con agua de la canilla contaminada.
 
La Naegleria fowleri se encuentra en todo el mundo. Puede estar en los siguientes lugares:
  1.  Cuerpos de agua dulce templada, como lagos o ríos.
  2.  Aguas geotermales (naturalmente calientes) como los manantiales de aguas termales.
  3.  Aguas residuales templadas vertidas por plantas industriales.
  4.  Fuentes de agua potable geotermal (naturalmente caliente).
  5.  Piscinas mal mantenidas, con agua clorada al mínimo o no tratadas con cloro.
 No se encuentra en agua salada, como la de los océanos. Tampoco es posible contraer una infección en una piscina que se limpia y desinfecta correctamente.
 
Respecto a su presencia en la Argentina, la infección del nene de 8 años en aguas de la laguna Mar Chiquita "es el primer y único caso reportado", explicó Sixto Raúl Costamagna, expresidente de la Asociación Parasitológica Argentina y principal fuente del informe difundido por la ISID. "Hay que abrir los ojos a partir de ahora. Si los médicos y bioquímicos tienen en mente que esta enfermedad puede presentarse de nuevo, van a aparecer más casos. Pero si nadie habla del tema, no hay casos. Por eso la importancia de la difusión", agrega. Y suplica "que la muerte del chiquito no haya sido en vano, que sirva para que se revisen cosas".
 
La Naegleria fowleri causa meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), una infección cerebral que provoca la destrucción del tejido cerebral. En sus primeras etapas, los síntomas pueden ser similares a los de la meningitis bacteriana.
 
Los primeros síntomas de la MAP aparecen unos 5 días (entre 1 a 7 días) después de contraer la infección y pueden incluir dolor de cabeza, fiebre, náuseas o vómitos.
 
Los síntomas posteriores pueden incluir rigidez en el cuello, confusión, falta de atención a los demás y al entorno, pérdida del equilibrio, convulsiones y alucinaciones.
 
Después de la aparición de los síntomas, la enfermedad evoluciona rápidamente y suele causar la muerte en unos 5 días (entre 1 a 12 días). Por lo tanto, las personas deben buscar atención médica inmediata cuando presenten estos síntomas, en particular si han estado en agua dulce templada recientemente.
 
Las medidas que las personas deben tomar para reducir el riesgo de infectarse deben centrarse en limitar la cantidad de agua que entre por la nariz y en disminuir las probabilidades de que la ameba se encuentre en el agua.

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