RELATOS DEL ORIGEN

La torre de Babel y la ira de Dios

Torre de Babel es sinónimo de confusión. También de exaltación del ego humano. Pero ¿de qué trató la Torre de Babel? Aquí una aproximación a su signficado más profundo:

La Torre de Babel es una edificación clave en la tradición judeocristiana, mencionada en el Antiguo Testamento, pero también pertenece a la historia de la cultura universal porque existía en Babilonia una construcción de varios pisos y de origen desconocido, restaurada en tiempos de Nabopolasar (625-605 AC), fundador de la dinastía caldea, que se llamaba Etemenanki, "la mansión de lo alto entre el cielo y la tierra".

Entonces, la Torre de Babel es una significativa edificación mencionada en el 1er. libro de la Biblia, Génesis, y que se suele asociar con el zigurat Etemenanki de la antigua ciudad de Babilonia. Para los teólogos no es se trata de la misma edificación, más allá de lo que intentan exhibir los arqueólogos.

En el caso del edificio en Babilonia, en cuya cúspide estaba la Esagila —templo dedicado a Marduk—, tenía 7 pisos y más de 90 metros de altura, según se ha sostenido aunque, cita Wikipedia, un estudio realizado por el historiador español Juan Luis Montero, de la Universidad de A Coruña, sugiere que, en realidad, no habría superado los 60 metros.

Según una tablilla cuneiforme de Uruk (229 a. C.) la altura de la torre es de como 91 metros, con una base cuadrada de 91 metros de lado, estructura de adobe confirmada por excavaciones conducidas por Robert Koldewey a comienzos de 1913, con largas escaleras en el sur del edificio, donde un triple pasillo se conectaba con la Esagila. Un pasillo más largo, al este, conectaba el Etemenanki con el camino sagrado procesional (reconstruido en el Museo de Pérgamo, en Berlín).

Una inscripción que data del tiempo de Nabopolasar señala: "Marduk (el gran dios de Babilonia) me ha ordenado colocar sólidamente las bases de la Etemenanki hasta alcanzar el mundo subterráneo y hacer de este modo que su cúspide llegue hasta el cielo".

En otra inscripción, de los tiempos de Nabucodonosor II, se precisa que la decoración de la cúspide estaba hecha de "ladrillos de esmalte azul brillante", es decir, adornada del color del cielo, perfectamente adaptada para dar la impresión de que el edificio se perdía en el azul infinito.

El templo de Marduk tenia 7 pisos de altura por 100 mts de ancho, según podía verificarse en la ubicación Google Earth 32°32’10.59?N 44°25’14.27?E, hoy a 300 mts. del rio Éufrates aunque resulta probable que en aquel entonces estuviese en la ribera. Cuando el río Éufrates era más ancho y profundo, representaba el sistema de comunicación clave en la Mesopotamia. Muy cerca de esos vestigios arquelógicos, Saddam Hussein construyó uno de sus palacios.

Marduk significa en sumerio “sol joven o novillo del dios sol”, aunque el nombre de Marduk es claramente semítico, a diferencia de los de la mayoría de los dioses, que eran sumerios. Cuando Babilonia adquirió la hegemonía, Marduk (hijo de Ea, o sea Enki), se transformó en la figura central del sistema religioso pagano, de acuerdo al Código de Hammurabi.

La ciudad de Babilonia fue destruida en 689 a. C. por  Senaquerib, quien dice haber  destruido el Etemenanki. La ciudad fue restaurada por los reyes neobabilónicos. Tardó 88 años en ser reconstruida. Su característica central era el templo de Marduk (Esagila), para el cual estaba relacionado el zigurat Etemenanki. Esta fue reconstruida por Nabucodonosor II. Los 7 pisos del zigurat contenían un templo en la cima.

En Babilonia confluían 53 templos a los grandes dioses, 55 capillas a Marduk, 300 capillas para divinidades terrestres, 600 para las celestes, y 400 altares.

Pero la torre de Babel de la Biblia es otra construcción.

En el caso planteado por los teólogos, se trata de una construcción que fue cuestionada por Dios porque él había prometido que no habría otro diluvio universal (fue una promesa a Noé, cuya expresión resultó el arco iris) pero los descendientes de Noé construían una torre para estar a salvo si ocurría otro diluvio universal y donde adoraban dioses propios. La maldición de Dios, de acuerdo al relato bíblico, fue el nacimiento de las lenguas diversas, para provocar la confusión entre los constructores y la interrupción de su obra. Y esto fue mucho antes que naciera Babilonia.

Ahora bien, más allá del fracaso de la torre de Babel original, más tarde, toda la tierra comprendida entre el Tigris y el Éufrates, origen de la civilización, registró casos de torres paganas en las que residía la divinidad que confería fertilidad y riqueza a la tierra y a los hombres y en cuyo honor se celebraban fiestas solemnes y ritos de renovación de los poderes de reyes y reinas.

En verdad, se construían 'lugares mágicos' en forma de torre, y donde, según sus constructores, los dioses se ponían en contacto con los hombres para cederles parte de sus atributos. La más famosa de estas torres es la mencionada Etemenanqui, culminación de la arquitectura religiosa de Mesopotamia.

La considerada 1ra. torre de Babilonia apareció en el III milenio a.C.; fue destruida varias veces, y siempre fue reconstruida. Fue destruida, junto a la ciudad de Babilonia, en el año 689 a.C, por el rey asirio Sanherib; reconstruida en el mismo lugar por sus sucesores Assarhaddon (680-669) y Asurbanipal (668-626); reconstruida de nuevo por Nabucodonosor, después de una nueva destrucción parcial, y finalmente destruida totalmente por Jerjes (en la Biblia él es Asuero) en el año 469 a.C.

Antigua tableta babilónica y la Torre de Babel

No se sabe exactamente cuándo fue construido Etemenanki, pero probablemente existía antes del reinado de Hammurabi (hacia 1792-1750 a. C.). Se piensa que el poema sobre la creación de Babilonia, Enûma Elish, fue escrito durante o poco tiempo después del reinado de Hammurabi; dado que el poema menciona al Esagila, el templo de Marduk, como creado inmediatamente después de la creación del mundo, se presume de una existencia al menos 100 años antes del tiempo en el que escribió este poema, aunque los autores ignoran cuándo ocurrió exactamente.

El tiempo aproximado de su construcción puede deducirse de la siguiente información: Péleg (cuyo nombre se perpetuó en el de una ciudad en la confluencia del Éufrates con el Khabor, mencionada en las tablillas de la ciudad de Mari, en el Éufrates medio, y que en la época grecorromana llevó el nombre de Phaliga) habría vivido desde aproximadamente 2269 hasta aproximadamente 2030 a. C. Su nombre significa "División", porque "en sus días se dividió la tierra", esto es, "la población de la tierra"; "de allí los había esparcido Yahveh sobre toda la superficie de la tierra".

Un texto cuneiforme de Sharkalisharri, rey de Akkad (y sucesor de Sargón I de Akkad), quien vivió en el tiempo de los patriarcas, menciona que restauró una torre-templo en Babilum (Babel, Babilonia), con lo que da a entender que tal edificio existía antes de su reinado. De hecho, en los registros sumerios aparece mencionada como Kadingira, que es el equivalente sumerio del acadio Babilum.

Todos los arqueólogos occidentales intentaron ubicar esta famosa construcción en la zona del actual Irak. Entre otros sitios, fue buscada en Akar Quf (al oeste de Bagdad), donde antaño existió Dur Kurigalzu (las ruinas retorcidas de cuyo zigurat, identificado por algunos viajeros con la Torre de Babel, todavía desafía a los vientos que la han modelado); y en Birs Nimrud, donde se encuentran las ruinas de la antigua Borsippa, situada cerca de los restos de la antigua Babilonia, hacia el suroeste.

En 1913, el arqueólogo Robert Koldewey encontró una estructura en la ciudad de Babilonia que él identificó como la Torre de Babel. Esta torre habría sido destruida y reconstruida en numerosas ocasiones, debido al cambiante destino de la zona. La destruyeron los asirios y también los arameos. Y fue reconstruida en varias oportunidades por los príncipes caldeos, entre ellos Nabopolasar (625-605 a. C.). Se estima que la construcción más antigua de la "Casa de la Fundación del Cielo y de la Tierra" se realizó durante el III milenio antes de Cristo.

El relato de Génesis no hace mención de ninguna destrucción de la torre. Las personas cuyas lenguas se confunden, simplemente dejan de construir su ciudad, y se dispersan desde allí sobre la faz de la Tierra. Sin embargo, en otras fuentes, como el Libro de los Jubileos, Lucio Cornelio Alejandro, Abideno, Flavio Josefo, los Oráculos sibilinos, y el Midrash, hay diversas elucubraciones no bíblicas.

De acuerdo con la Biblia (principal fuente de los relatos), Dios decidió impedir el desarrollo de la edificación, los constructores se dispersaron por toda la llanura.

Toda la Tierra hablaba una misma lengua y usaba las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: "Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego". Emplearon ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa; y dijeron: "Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no andemos más dispersos sobre la faz de la Tierra". Pero Jehová descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban edificando y dijo: "He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua; siendo este el principio de sus empresas, nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros". Así, Jehová los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Jehová la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie."
(Génesis 11:1-96).

La Torre De Babel

La escritora adventista Elena de White, realizó algunas observaciones muy iluminadas sobre la torre de Babel y el motivo del enojo de Dios. Aquí un fragmento de sus textos:

> "Para repoblar la tierra, de la cual el diluvio había barrido toda corrupción moral, Dios había preservado una sola familia, la casa de Noé, a quien había manifestado: “A ti he visto justo delante de mí en esta generación.” Génesis 7:1. Sin embargo, entre los tres hijos de Noé pronto se desarrolló la misma gran distinción que se había visto en el mundo antediluviano. En Sem, Cam y Jafet, quienes habían de ser los fundadores del linaje humano, se pudo prever el carácter de sus descendientes.

Hablando por inspiración divina. Noé predijo la historia de las tres grandes razas que habrían de proceder de estos padres de la humanidad. Al hablar de los descendientes de Cam, refiriéndose al hijo más que al padre, manifestó Noé: “Maldito sea Canaán, siervo de siervos será a sus hermanos.” Génesis 9:25. El monstruoso crimen de Cam demostró que hacía mucho que la reverencia filial había desaparecido de su alma, y reveló la impiedad y la vileza de su carácter. Estas perversas características se perpetuaron en Canaán y su posteridad, cuya continua culpabilidad atrajo sobre ellos el juicio de Dios.

En cambio, la reverencia manifestada por Sem y Jafet hacia su padre y hacia los divinos estatutos, prometía un futuro más brillante a sus descendientes. Acerca de estos hijos fué declarado: “Bendito Jehová el Dios de Sem, y séale Canaán siervo. Engrandezca Dios a Japhet, y habite en las tiendas de Sem, y séale Canaán siervo.” Vers. 26, 27. El linaje de Sem iba a ser el del pueblo escogido, del pacto de Dios, del Redentor prometido. Jehová fué el Dios de Sem. De él iban a descender Abrahán y el pueblo de Israel".

> "Algunos de los descendientes de Noé pronto comenzaron a apostatar. Una parte siguió el ejemplo de Noé y obedeció los mandamientos divinos; otros fueron rebeldes e incrédulos, y ni siquiera creían lo mismo con respecto al diluvio. Algunos no creían en la existencia de Dios, y en sus mentes atribuyeron esa catástrofe a causas naturales. Otros creían que Dios existía y que había destruido a la raza antediluviana por medio de un diluvio; y sus sentimientos, a semejanza de los de Caín, se rebelaron contra Dios porque había destruido a los hombres que habitaban la tierra y la había maldecido por tercera vez mediante ese cataclismo.

Los enemigos de Dios se sentían diariamente reprobados por la conducta justa y la vida piadosa de los que lo amaban, obedecían y exaltaban. Los incrédulos se consultaron y decidieron separarse de los fieles, cuyas vidas justas constituían una constante restricción para su conducta impía. Viajaron hasta alejarse bastante de ellos, y escogieron una gran planicie para habitar en ella. Construyeron una ciudad, y concibieron la idea de edificar una enorme torre que llegara hasta las nubes, para poder vivir juntos en la ciudad y en la torre, y no ser dispersados jamás."

¿Dónde está la Torre de Babel?

> "Para lograr su fin, emigraron a la llanura de Sinar, que estaba a orillas del río Eufrates. Les atraían la hermosa ubicación y la fertilidad del terreno, y en ese lugar decidieron establecerse.

Decidieron construir allí una ciudad, y en ella una torre de tan estupenda altura que fuera la maravilla del mundo. Estas empresas fueron ideadas para impedir que la gente se esparciera en colonias. Dios había mandado a los hombres que se diseminaran por toda la tierra, que la poblaran y que se enseñorearan de ella; pero estos constructores de la torre de Babel decidieron mantener su comunidad unida en un solo cuerpo, y fundar una monarquía que a su tiempo abarcara toda la tierra. Así su ciudad se convertiría en la metrópoli de un imperio universal; su gloria demandaría la admiración y el homenaje del mundo, y haría célebres a sus fundadores. La magnífica torre, que debía alcanzar hasta los cielos, estaba destinada a ser algo así como un monumento del poder y sabiduría de sus constructores, para perpetuar su fama hasta las últimas generaciones.

Los moradores de la llanura de Sinar no creyeron en el pacto de Dios que prometía no traer otro diluvio sobre la tierra. Muchos de ellos negaban la existencia de Dios, y atribuían el diluvio a la acción de causas naturales. Otros creían en un Ser supremo, que había destruido el mundo antediluviano; y sus corazones, como el de Caín, se rebelaban contra él. Uno de sus fines, al construir la torre, era el de alcanzar seguridad si ocurría otro diluvio. Creyeron que, construyendo la torre hasta una altura mucho más elevada que la que habían alcanzado las aguas del diluvio, se hallarían fuera de toda posibilidad de peligro. Y al poder ascender a la región de las nubes, esperaban descubrir la causa del diluvio. Toda la empresa tenía por objeto exaltar aun más el orgullo de quienes la proyectaron, apartar de Dios las mentes de las generaciones futuras, y llevarlas a la idolatría.

Adelantada la construcción de la torre, parte de ella fue habitada por los edificadores. Otras secciones, magníficamente amuebladas y adornadas, las destinaron a sus ídolos. El pueblo se regocijaba en su éxito, loaba a dioses de oro y plata, y se obstinaba contra el Soberano del cielo y la tierra.

De repente, la obra que había estado avanzando tan prósperamente fue interrumpida. Fueron enviados ángeles para anular los propósitos de los edificadores. La torre había alcanzado una gran altura, y por ese motivo les era imposible a los trabajadores que estaban arriba comunicarse directamente con los de abajo; por lo tanto, fueron colocados hombres en diferentes puntos para recibir y transmitir al siguiente las órdenes acerca del material que se necesitaba, u otras instrucciones tocante a la obra. Al pasar los mensajes de uno a otro, el lenguaje se les confundía de modo que pedían un material que no se necesitaba, y las instrucciones dadas eran a menudo contrarias a las recibidas. Esto produjo confusión y consternación. Toda la obra se detuvo. No había armonía ni cooperación. Los edificadores no podían explicarse aquellas extrañas equivocaciones entre ellos, y en su ira y desengaño se dirigían reproches unos a otros. Su unión terminó en lucha y en derramamiento de sangre. Como prueba del desagrado de Dios, cayeron rayos del cielo que destruyeron la parte superior de la torre y la derribaron. Se hizo sentir a los hombres que hay un Dios que reina en los cielos.

Hasta esa época, todos los hombres habían hablado el mismo idioma; ahora los que podían entenderse se reunieron en grupos y unos tomaron un camino, y otros otro. “Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra”. Génesis 11:8. (...)".

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