AVATARES DE CAMBIEMOS 2017

Convencer a Carrió era el menor de los problemas...

La conclusión de Claudio Chiaruttini es compartida por Urgente24: "(...) que al Gobierno le vaya mal en la economía, es el mayor aliciente para unirse en su contra. Por eso, para la Casa Rosada, que se note el crecimiento económico sería su mayor argumento de campaña. Pero eso está lejos de ocurrir. Colocar a Elisa Carrió donde se quería, en el fondo, era el menor de los problemas." Por lo demás, notable el trabajo que realizó el columnista analizando la situación de Cambiemos, el Partido Justicialista y el Frente Renovador en todos los distritos electorales para tener así una percepción completa de cómo ha comenzado el año electoral 2017.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). El primer gran paso para el armado de las listas para octubre del Gobierno de Mauricio Macri ya se cumplió: Elisa Carrió aceptó ser candidata a Diputada Nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y va enfrentar a Martín Lousteau. Sin embargo, todavía falta mucho para que estén resueltos los problemas para el cierre de las listas en todo el país, lo que será un inmenso desafío para la Casa Rosada, dado que la presencia de Cambiemos en todos los distritos es una realidad aún muy lejana de lograr y el mensaje de campaña, está aún más lejos de seducir a muchos votantes.

Durante 1 año y medio el Gobierno Macri relegó a un segundo plano las relaciones con sus aliados en Cambiemos. El Presidente de la Nación tenía una relación preferente con Ernesto Sanz y con Elisa Carrió, pero las segundas líneas del macrismo, el radicalismo y el 'lilismo', casi nunca tuvieron charlas políticas profundas. Aunque sí se avanzó en el armado de Cambiemos en las provincias donde no gobernaba ninguno de los 3 socios de la alianza, lo que facilitaba sentarse para hablar mal de otro.

Sin embargo, desde comienzo de año, comenzaron los problemas. Primero fue el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quién se negó a ceder espacios de poder al radicalismo para formar Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires. Lo mismo pasó en Mendoza, donde el gobernador Alfredo Cornejo no abrió espacio para los aliados menores, por eso se fueron de Cambiemos tanto el Partido Demócrata como la Coalición Cívica.

En Santa Fe, la Unión Cívica Radical, en forma oficial, ha decidido no romper la alianza local que tiene con el Partido Socialista. Es decir, van a compartir las listas a Diputados Nacionales con sus socios de Cambiemos, pero a nivel provincial y distrital, seguirán unidos al socialismo. Incluso, el intendente de Santa Fe, Juan Manuel Corral, que también es titular de la Unión Cívica Radical, a nivel nacional, se negó al pedido personal y directo de Mauricio Macri de postularse como Diputado Nacional y apoyó el lanzamiento de Martín Lousteau en Ciudad de Buenos Aires.



Sorprende el enfrentamiento del PRO con Enrique 'Coti' Nosiglia, impulsor de la candidatura del ex embajador en USA: si no fuera por el poderoso operador del radicalismo, quien logró sumar los votos necesarios de la Provincia de Buenos Aires, no se habría aprobado la formación de Cambiemos en la Convención de Gualeguaychú.

Ahora, Martín Lousteau aparece ofreciendo competir contra Elisa Carrió dentro de Cambiemos, pero es algo que no quiere aceptar Horacio Rodríguez Larreta, dado que en ese caso, los protagonistas de la campaña en la base territorial del PRO serían una mujer de la Coalición Cívica y un hombre de ECO/UCR. Por eso se intenta meter, medio de cabeza, la candidatura a Diputado Nacional del ViceJefe de Gobierno porteño, Diego Santilli.

Un dato: la postulación de Santilli la impulsa el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, para que una vez que sea elegido Diputado Nacional, reemplace a Emilio Monzó como presidente de la Cámara baja, lo que implicaría el primer paso para que el mayor operador peronista que tuvo el macrismo comience su alejamiento de Cambiemos, expulsado por los “PRO puros”, que crecen en poder semana a semana dentro del Gobierno.



De esta forma, hoy, todavía no existe Cambiemos tal como debería ser, con todos sus socios, en Mendoza, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires. En Córdoba, el Gobierno de Mauricio Macri tiene muy buenas relaciones con Juan Carlos Schiaretti, pero nadie sabe cuál será el futuro del delasotismo; en especial, con los radicales buscando sacar al peronismo del poder.

La única que está haciendo muy bien los “deberes” es la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, quién ya logró que se forme Cambiemos en 43 de los 47 municipios que dominan el padrón suburbano y, en la próximas 2 semanas, deberían cerrarse el armado en Cañuelas y Punta Indio, en la 3ra. Sección; y Malvinas Argentinas y Moreno, en la 1ra. Sección; los municipios que faltan.

Pero la Provincia de Buenos Aires es grande, faltan otros 80 municipios y las conversaciones avanzan con dificultad, dado que el radicalismo no parece dispuesto a ceder muchas posiciones. Y se nota algo particular: donde Cambiemos no gobierna, las negociaciones son más duras que donde el PRO tiene poder, dado que cede más espacios que sus socios radicales.

En el interior, el panorama es complicado. Por ejemplo, hay una dura lucha con el radicalismo en Corrientes, donde la Casa Rosada quiere impulsar al cantante Antonio Tarragó Ross como candidato; y en Chaco, donde los radicales de Ángel Rozas le quitó el nombre “Cambiemos” al macrismo y el PRO deberá ir con su nombre, en soledad, a las legislativas.

El panorama también es complejo para la oposición.

Sergio Massa intenta consolidar su alianza con José Manuel de la Sota, pero es casi imposible que el nombre Frente Renovador aparezca en Córdoba. En Santa Fe, luego de la operación para colocar como candidata a la ex de Martín Redrado, María Granata -quien reivindica a UNA; se avanza en desembarcar en Rosario y en lograr algún tipo de alianza con el peronismo provincial. Sin embargo, tampoco parece que el nombre Frente Renovador tendrá peso en ese distrito.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la fuga de Alberto Fernández hacia el peronismo kirchnerista y el rechazo de Felipe Solá de bajar a la Ciudad, deja al Frente Renovador sin candidato. Por lo cual, el massismo parece hoy reducido a la Provincia de Buenos Aires, es decir, la misma posición que tenía hace 4 años, en la elección legislativa 2013; y en territorio bonaerense todavía no tiene cerrada la alianza con Margarita Stobitzer ni con Libres del Sur, sus potenciales aliados.

Es cierto que Sergio Massa intentó un acercamiento a Miguel Ángel Pichetto, que apareció como su “armador” con el peronismo. Pero desde que avanzó en un acuerdo con el kirchnerismo por los cambios en el Impuesto a las Ganancias, el senador nacional por Río Negro se alejo del tigrense y, ahora parece haber cerrado un acuerdo con Florencio Randazzo.

También hubo diálogos con el gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, pero es tan veleta la palabra de este dirigente, que no se avanzó más, al parecer, tentado por los fondos que surgen de la Casa Rosada. Otro caso fue Mario das Neves. Hubo anuncios de una alianza, pero el gobernador de Chubut -quien está por someterse a una nueva cirugía, devenida del problema oncológico con el que lucha- acaba de reunirse en el Grupo Esmeralda y parece que va a quedarse dentro del peronismo, peleando contra el kirchnerismo.

En medio de un escenario político polarizado, Sergio Massa intenta colocarse en el centro de macristas y kirchneristas, pero cada vez que habla o propone una idea, desde el macrismo se lo acusa de kirchnerista y el kirchnerista lo rechaza por traidor. Y en el peronismo, dado que no se somete a participar de una PASO, algo que lo circunscribiría al votante peronista, no le dan espacio para crecer. Massa tiene un inmenso trabajo por delante para relanzar su proyecto presidencialista personal en vista a 2019.

En el peronismo el armado de la Provincia de Buenos Aires consume todo el espacio de los medios. Sin embargo, el fin de semana parece que puede haber ordenado un poco el escenario, dado que Cristina Fernández, quien no pensaba participar, ahora reflotó la idea de postularse para senadora nacional en territorio bonaerense, Máximo Kirchner iría en el mismo distrito a diputado nacional; y Florencia Kirchner al mismo cargo, pero por Santa Cruz, para que haya un apellido Kirchner en las boletas, en un vano intento por defender la gestión de Alicia Kirchner, y conseguir fueros.



Florencio Randazzo quiere ir a internas contra el kirchnerismo en Buenos Aires. Julián Domínguez, que era su máximo aliado, pero ahora aparece enojado ante la frialdad del ex ministro de Interior y Transporte. En medio, el kirchnerismo comenzó a levantar el perfil de la Intendenta de La Matanza, Verónica Magario, esfuerzo que fue frenado en seco por la foto del Metrobus local iluminado y la imagen de los patrulleros de la Policía local ploteados con su nombre. Un papelón mayúsculo para empezar una campaña.

En otros distritos, el liderazgo de los Gobernadores peronistas no parece discutido en ninguna de ellas. Pero en Santa Fe, Omar Perotti había avanzado en una alianza con parte del PRO local, algo que negoció Emilio Monzó; sin embargo, ahora aparece el Frente Renovador buscando alguna forma de acuerdo, algo que no termina de convencer al kirchnerismo santafecino; lo que mostraría al peronismo dividido en esta elección.

Pero todo este complejo entramado es a nivel provincial, si bajamos a los municipios, el problema del armado de listas es inmenso en casi todos los distritos, dado que la atomización es muy grande. Por eso, casi con seguridad, en Octubre, los ciudadanos van a encontrarse con una cantidad muy importante de listas locales en las PASO e igualmente grande en la rueda eleccionaria posterior, lo que generará un largo recuento de votos.

Es muy mala la experiencia de alianzas o pactos electorales. Los armados son circunstanciales y no se extienden mucho más de las elecciones. Por lo general, los representantes de fuerzas minoritarias se separan y forman bloques separados. La atomización legislativa crece y juntar los votos para aprobar un tema, se convierte en una tarea ardua, insume incontables recursos monetarios y no le sirve al ciudadano.

En cierto sentido, el peronismo tiene más experiencia en dividirse y unirse luego de una elección. Sin embargo, hasta ahora, el peronismo y el kirchnerismo no parecen dispuestos a discutir quién fue el responsable de la derrota electoral de 2015. Por eso, unirse contra el macrismo, permite superar una discusión que quebraría en varias partes al peronismo ante de poder comenzar a juntar los pedazos de nuevo.

Pero en las negociaciones de todas las fuerzas, que al Gobierno le vaya mal en la economía, es el mayor aliciente para unirse en su contra. Por eso, para la Casa Rosada, que se note el crecimiento económico sería su mayor argumento de campaña. Pero, eso, está lejos de ocurrir. Colocar a Elisa Carrió donde se quería, en el fondo, era el menor de los problemas.

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