CIUDAD DE BUENOS AIRES. Podemos definir a la política económica del gobierno del siguiente modo: Tasas de interés positivas; endeudamiento externo para financiar el déficit fiscal e ingreso de dólares por la venta de comoditis, lo que origina fatalmente atraso cambiario, por exceso de dólares y como el dólar queda barato, la gente lo gasta en todo aquello que sea transable. Las tarifas de los servicios públicos se sinceran de modo muy tímido y gradual por lo que los subsidios apenas disminuyen en términos reales.
ARGENTINA 2017
Ideas se buscan para un gobierno sin liderazgo económico
Hay que dejar de lado toda la pirotecnia que utilizan los Kirchner, para justificar lo que se robaron; y los macristas, para justificar que no han acertado en 1 año y 6 meses de gestión. La grieta no es negocio para los argentinos y lo mejor es comenzar a imaginar decisiones concretas y eficientes, que nunca tendría un Mario Quintana o un Nicolás Lopetegui -ambos desconocen lo que es una pyme- ni un Pancho Cabrera -¿qué sabrá él de Producción?-, tal como tampoco conocía algo Axel Kicillof -apenas un académico de medio pelo-, que seguramente pueden surgir de un heterogéneo recipiente de iniciativas. Como aporte a ese proyecto, aquí va una:
El turismo es el mejor ejemplo, los argentinos viajan y compran, de este modo se produce desvío de consumo hacia el exterior.
Se financian empresas ineficientes, como Aerolíneas Argentinas, que no hace ningún esfuerzo por incrementar su productividad; alrededor de 3,5 millones de personas que reciben planes sociales; presión fiscal insoportable que convierte en inviables a varias pymes y emprendimientos personales al tiempo que alienta a la economía informal o la evasión o no pago de impuestos.
En una definición, el gasto público consolidado de 2016 fue del 48 % del PBI. A propósito de ARG/AU (Aerolíneas/Austral), en 15 meses solo se atinó a cuidar el gasto, pero la cuestión es “cambiar su estructura” y, si el gobierno no logra consenso para ello, deberá tomar una decisión que tendrá su costo, pero será beneficiosa para el bien común.
A su vez
> este dólar bajo, incrementa nominalmente el valor del salario pero
> la persistente inflación erosiona su capacidad adquisitiva o el llamado “salario real”, y
> los planes de cuotas ya no son suficientes para facilitar el consumo.
El efecto aspirina que tanto resultado le dio a la dupla K, Kristina-Kicillof; se agotó, hoy hace falta morfina pero es mucho más cara y muy perjudicial para la salud económica de un país.
Este tipo de políticas, fracasaron con José Martínez de Hoz, es odiosa la comparación, pero a su vez es válida, ya que los resultados son los mismos, gana la banca (y los “K” en Santa Cruz con la Circular 1050). Fue asimismo, la bomba casera que legó el kirchnerismo y que en vez de explotar con estruendo, explota de a poco, un piquete acá, otro más allá, reclamos sectoriales escalonados y hasta ahora el gobierno vino cediendo. La clausula gatillo, significa ceder y demuestra falta de convicción en la presunta política antiinflacionaria. Recordemos, en descargo del gobierno, que en la época de la convertibilidad, en los contratos se seguía aplicando la cláusula dólar/bonos según su cotización en EEUU u otra plaza convincente.
Hay algunos programas interesantes, como la Ley Nº 27349, de emprendedores, pero que, con un dólar barato, altas tasas de interés, presión fiscal -aunque morigerada para algunos proyectos-, resultan insuficientes en lo inmediato mientras no haya un programa económico novedoso. Esta es la madre de una de las cuestiones que debemos resolver.
Este tipo de programas para “emprendedores” exigen cambios culturales esenciales.
Señalo uno.
Los bancos deben cambiar sus políticas y, en vez de conceder créditos a los ricos o pudientes sin la asunción de riesgos o minimizándolos, mediante el pedido de garantías personales o reales, deberían financiar proyectos de riesgo y fijar el costo del crédito en relación a la viabilidad y resultados del proyecto; en caso de fracasos, deberá idearse un sistema de responsabilidad según el cual se compartan las pérdidas, en caso de ganancias también el banco tendría derecho a percibir una tasa diferencial.
¿Saben los funcionarios económicos del gobierno cuántos negocios se pierden porque hay pymes que no califican para obtener créditos de corto plazo, para pagar los costos de nacionalización de bienes importados?
Los “CEOs” que vienen de grandes empresas no deben tener ni idea.
Recuerdo que hace años el entonces Banco de Crédito Rural, hoy liquidado, tenía una línea de crédito para financiar proyectos de riesgo, o bien recuperar empresas viables en situación de crisis. El banco administraba el suministro de los fondos ofrecidos y controlaba su destino, con la finalidad de no desvirtuar el objeto del crédito. Precisamente me tocó ser el interlocutor de la pyme -un frigorífico exportador de cortes especiales-, con el funcionario del banco asignado.
Esto llevará también a la especialización de la banca, porque hoy día lo único que diferencia a un banco de otro son sus escaparates o la pareja de Claudia y Marcos, del Galicia, que además es un mal ejemplo porque fomenta el endeudamiento irresponsable, tal como lo ilustra el personaje femenino, ante la resignación de su pareja. Ese endeudamiento apunta al “consumismo”, que no es más ni menos que otro pernicioso “ismo”.
Es obvio este cambio lo debe impulsar el Banco Central y las autoridades económicas, difícil saber cuál en el entramado actual.
Leía en el portal BBC Mundo, un artículo sobre Portugal titulado “El secreto detrás de la increíble recuperación económica de Portugal: ¿cómo hizo para reducir el déficit y al mismo tiempo aumentar los salarios?”
En uno de sus párrafos se dice: “… según reporta la publicación británica The Economist, en 2016 Portugal redujo el déficit fiscal a la mitad hasta alcanzar el 2,1% del Producto Interno Bruto (PIB), el mejor resultado desde la transición a la democracia en 1974. La economía lleva creciendo tres años seguidos y, lo que es mejor, el gobierno presidió sobre un regreso de los salarios y pensiones al nivel que tenían antes de la crisis."
Más adelante la nota dice: “El gobierno de Costa parece dar sustento a lo que muchos economistas heterodoxos venían advirtiendo sobre la respuesta a la crisis global: que, más que austeridad acérrima, lo que los países europeos necesitaban eran medidas que alentaran la demanda interna para impulsar el crecimiento. Es decir, si el gobierno gastaba más, reactivaría la economía, aumentaría la recaudación de impuestos y eventualmente reduciría el déficit fiscal existente."
Se estima que el desempleo en 2019 será del 7% y las exportaciones seguirán creciendo.
Esta nota finaliza así: “La experiencia portuguesa parece sustentar la idea de que la economía no es una ciencia exacta. Los remedios estándar a los problemas económicos, como la austeridad extrema, no han llevado siempre a la solución ideal. Portugal sigue buscando la suya, aunque en este caso lejos de camino de la ortodoxia económica del FMI”.
Con esto quiero decir, una vez más, que debemos dejar “la dependencia del sendero” y buscar nuestro propio sendero, pero para eso debemos dejar de hablar del choripan, de piquetes, de protocolos y de mafias aunque sea con la tercera acepción de la RAE, o del futuro que nos espera, aclaro el futuro no nos espera, uno lo fabrica; o de las inversiones que llegarán o de qué “…suerte que hoy estamos trabajando….”. Esas son las ingenuidades de este gobierno.
Una vez que demos ese paso para construir nuestro sendero, comenzaremos a mejorar como sociedad, pero para ello se necesitan técnicos de excelencia y cultos, más que buenos ojos y oídos, necesitamos cabezas de excelencia y en el gobierno no las hay, o si están por allí no las aprovechan.









