YAHYA JAMMEH

El peor dictador del mundo: ¿Caída o baño de sangre?

República Islámica del Gambia es una nación africana, rodeada en su totalidad por Senegal, excepto en la desembocadura del río Gambia en el océano Atlántico. Su capital es Banjul, aunque la mayor ciudad del país es Serekunda. El país comparte con el resto de naciones de África Occidental un pasado vinculado al mercado de esclavos que lo colonizaron, primero portugueses y más tarde británicos. Yahya Jammeh es el jefe de Estado de Gambia: en julio de 1994 llegó liderando el Consejo de Gobierno Provisional de las Fuerzas Armadas, o sea un golpe de estado que 'legitimó' en las urnas en septiembre de 1996, en elecciones que recibieron muchísimas críticas. Él cambió oficialmente su nombre: Yahya Alphonse Jemus Jebulai Jammeh. Y no es un 'nene de pecho'.

Yahya Jammeh preside la peor y más ignota dictadura que existe, afirma la revista estadounidense Foreign Policy. El Presidente de Gambia -un pequeño país en el oeste de África que algún día fuera colonia británica y punto clave en el tráfico de esclavos- llegó al poder dando un golpe de  E stado en 1994 y desde entonces, gobierna a través del miedo pero también tiene un gran apoyo popular, revela el periódico británico The Guardian.

El Presidente encarcela gente bajo acusaciones de brujería, ha amenazado con decapitar a todos los homosexuales por ser “anti-Dios” y “anti-humanos” (la homosexualidad en Gambia es un delito que puede ser penado hasta con la condena perpetua), enfrentó cuatro golpes de estado y asegura haber encontrado una cura herbal al sida y al asma, y estar cerca de encontrar una para el cáncer.

“Ah, y también está su inclinación por dispararle rondas en vivo a multitudes de manifestantes pacíficos. Cualquiera que hable en contra de sus maneras crueles y extravagantes, corre riesgo de ser secuestrado, torturado o asesinado, como el imam Leigh”, escribió Laura Secorun Palet del portal OZY, en referencia a un clérigo que estuvo detenido e incomunicado por su defensa de los derechos humanos.

En las últimas semanas se han desatado en el país una serie de protestas en ocasión del aniversario de una represión brutal del 2000 -en la que 14 estudiantes habían sido ejecutados a plena luz del día- que amenazan con convertirse en una verdadera revuelta popular, explica Palet.

Muchos gambianos parecen estar hartos del silencio que impera en su país. El 16/04, el líder del ala joven del partido opositor Partido Unido de la Democracia (UDP según sus siglas en inglés), fue arrestado y habría sido torturado hasta la muerte. Tras conocerse la noticia de la muerte de Ebrima Solo Sandeng, se intensificaron las protestas, presentando el mayor enfrentamiento al mando de Jammeh desde que gobierna.

La represión se hizo más brutal y hay riesgo de que el “paranoico Gobierno” de Jammeh continúe respondiendo de manera letal, advierte Foreign Policy. Pero si las manifestaciones efectivamente se transforman en una revuelta popular contra el dictador africano con poderes curativos, y este terminara cayendo, ¿cómo podría ser la vida post-Jammeh del país que no conoce otra cosa que el mando del dictador desde hace 22 años?

“Será un paso hacia adelante o será un baño de sangre”

Hoy Gambia está enfrentando el mayor movimiento de protesta en años. “Será un paso hacia adelante o será un baño de sangre”, advierte Foreign Policy. “Desde que tomó el poder en un golpe en el que no corrió sangre en 1994, Yahya Jammeh ha presidido la peor dictadura de la que has escuchado. El excéntrico Presidente de Gambia, que desarrolla exorcismos rituales y dice curar todo desde el sida a la infertilidad con remedios herbales, gobierna su pequeño país del oeste de África a través de una mezcla de superstición y miedo. Tortura autorizada por el estado, desapariciones forzosas y ejecuciones arbitrarias-estas son solo algunas de las tácticas favoritas empleadas por sus notorios servicios de seguridad e inteligencia”, escribió Jeffrey Smith en la revista estadounidense.

Mientras los activistas en otros países en África están manifestando su repudio por el ”tercer-mandatismo” (esto es el gusto que están tomando ciertos líderes africanos por introducir pequeños cambios en la Constitución que les permitan perpetuarse en el poder), Jammeh, quien prefiere que se refieran a él por su nombre oficial, Su Excelencia Sheikh Professor Alhaji Dr. Yahya Abdul-Azziz Jemus Junkung Jammeh Naasiru Deen Babili Mansa, es probable que salga elegido en diciembre para cumplir su 5to. mandato de 5 años. Eso, siempre y cuando, advierte Foreign Policy, las manifestaciones de las últimas semanas no se transformen en una revuelta a gran escala.

Entre los ingredientes que conforman el mix explosivo de Gambia están la corrupción endémica, el sistema de seguridad represivo y la escasez crónica de comida. Gambia salió última entre los países del oeste de África en términos del PBI per capita y es el único país que decayó en esa región desde 1994. Pero Jammeh ha tenido éxito en mantener el descontento bajo la alfombra, en parte gracias a la Ley de Indemnidad –firmada por el Presidente en 2001- que le dio concedió poderes totales para evitar que las fuerzas de seguridad sean procesadas por reprimir las “reuniones ilegales”.

El último intento de golpe en contra del dictador fue en diciembre de 2014 y estuvo protagonizado por dos gambiano-americanos con algo de entrenamiento militar, según una declaración de FBI. Los hombres compraron armas (incluyendo ocho rifle semi-automáticos) en Estados Unidos, los desarmaron, los envolvieron en ropa y los metieron dentro de barriles de 50 galones (189,2 litros) que fueron enviados a Gambia en un container. Fueron hasta la puerta de la casa de Jammeh, convencidos de que sus guardias escaparían, que no tendrían voluntad de morir por el dictador -que en ese momento se encontraba fuera del país-, pero se equivocaron. Entre los gambianos hay mucho apoyo al dictador más allá de su brutalidad.

El ABC del dictador africano

En el repertorio de los mejores hits de Jammeh, que podría dar un curso llamado “El ABC del dictador africano”, están frases como:

> “Le cortaré la garganta a los homosexuales de Gambia.”

> “Desarrollaré las áreas que voten por mí, pero si no votan por mí, no esperen nada.”

> “Si quiero prohibir un periódico, lo haré, con una buena razón.”

> “Voy a cumplir con el pueblo de Gambia y si debo gobernar este país por 1.000 millones de años, lo haré, si Alá lo dice.”

Hace alrededor de un año, Jammeh cambió el nombre de su país de “Gambia” a “República Islámica de Gambia”. Ordenó a las mujeres del sector público usar velo, pero 10 días después derogó la norma porque veía que las mujeres no estaban felices con la nueva medida. Gambia es un país con un 90% de población musulmana sunnita, afirma Wikipedia, pero el islam que prospera allí es el de la observancia, no hay una adherencia estricta a la ley islámica. No existe el fundamentalismo.

El Presidente asegura que se trata de una movida dentro de un plan de descolonización de Gambia (en 2014 modificó también el idioma oficial del inglés al árabe), pero la mayoría de los analistas asegura que lo que Jammeh busca es obtener la gracia de los ricos países del Golfo Pérsico (y de sus potenciales inversiones). Es que Europa recortó el apoyo que daba al país africano a raíz de un informe de Human Rights Watch que denunciaba las violaciones a los derechos humanos en Gambia (especialmente los riesgos que corren activistas políticos, periodistas independientes y homosexuales).

El reporte de Human Rights Watch de septiembre de 2015, titulado “estado de miedo”, denunció abusos tremendos a los derechos humanos y un clima de miedo en Gambia. Jammeh ha creado “una de las administraciones más represivas y autoritarias del continente”, decía el informe. Los “Jungulers” (paramilitares), que se encargan de asesinar a los opositores a Jammeh, “suelen ir vestidos de negro, con las caras tapadas y armados con machetes y armas de fuego, incluidos rifles de asalto, Kalashnikov. Han estado implicados en numerosos incidentes de tortura y ejecuciones extrajudiciales” y arrojan los cuerpos de los asesinados en un pozo abandonado cerca de la ciudad del Presidente. La UE le bloqueó entonces US$ 16 millones al dictador en financiamiento para desarrollo.

República Islámica de Gambia

“Muerto de hambre por fondos para el desarrollo debido a sus récords deplorables en derechos humanos y mal manejo económico, Jammeh está mirando hacia el mundo árabe como sustituto y fuente de ayuda para el desarrollo”, explicaba Sidi Sanneh, un ex ministro de Exterior que se ha convertido en un disidente viviendo en USA, al periódico británico The Guardian hace un año, en ocasión de la declaración de Gambia como una República Islámica.

“Jammeh está recurriendo a los estados del Golfo –Catar, Bahréin, Kuwait- en busca de los fondos que le están negando los donantes tradicionales”, explicó Sanneh. Marloes Janson, de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Londres, apuntó en la misma dirección: “Jammeh ha perdido el apoyo de Occidente, por lo que está mirando al mundo musulmán.”

Pero, agrega, también puede haber sido impulsado por la voluntad de luchar contra el turismo sexual. El Gobierno ha llevado a cabo campañas contra los hombres jóvenes que ofrecen servicios sexuales a turistas femeninas, a los que castiga cortándoles el pelo y enviándolos a períodos de trabajo forzado.

Dice el periódico The Guardian: “Algunos dicen que el Presidente de Gambia está jugando con fuego. El país es pacífico en una región en la que el extremismo islámico ha tomado control de algunos lugares.Y agrega que la pobreza y la falta de oportunidad, sumadas a la represión y la religiosidad, podrían encender un poderoso cocktail". Sanneh advirtió: “Jammeh está cometiendo un error. Está empeorando las cosas al despertar este sentimiento religioso. Es un momento inoportuno para insertar la palabra ‘islámico’ en el nombre de tu país cuando tienes a Isis (Estado Islámico) recorriendo la región”.

Un poco de historia

Gambia es un pequeño país ubicado en el oeste de África, rodeado en su totalidad por Senegal, excepto por la desembocadura del río Gambia en el Océano Atlántico. Su capital es Banjul, aunque la mayor ciudad del país es Serekunda. Gambia fue en el pasado un punto clave en el tráfico de eslavos. La colonia del río Gambia primero perteneció a los portugueses y luego al Imperio Británico. Se estima que de Gambia salieron casi 3 millones de esclavos hacia las Américas, según datos de Wikipedia.

El 18/02/1965, Gambia se independizó del Reino Unido y en 1970, Dawda Jawara se convirtió en el primer presidente del nuevo estado. En 1994, Yahya Jammeh, un lugarteniente de 29 años, recién vuelto a casa de un entrenamiento de cuatro meses en policía militar en Alabama, USA, derrocó a Jawara y estableció una dictadura. Fue elegido presidente 2 años después, en septiembre de 1996, y fue reelegido el 18 de octubre de 2001 con aproximadamente el 53% de los votos, siendo estas elecciones consideradas generalmente libres por observadores internacionales.

De hace 2 décadas a esta parte, el resto del oeste de África se ha vuelto más democrático y desarrollado, pero Jammeh ha llevado a su país en la dirección contraria. Aproximadamente un tercio de la población vive bajo el umbral internacional de la pobreza y solo el 40% está alfabetizado. Gambia posee unos de los Índice de Desarrollo Humano más bajos del mundo: con 0,441, se ubica en el puesto 175 de 188 países.