LA ARGENTINA DEL DEFAULT

Una pregunta (que no la responda Lavagna): ¿Macri cambiará 200 años?

Roberto Lavagna es un personaje que a Urgente24 siempre le merece reparos, y nunca se podrá comprender la identificación que Sergio Massa mantiene con el ex ministro de Economía. Lavagna fue un beneficiario directo de la devaluación descontrolada que cometió Jorge Remes Lenicov y de los precios agrícolas que le concedieron 'viento de cola' a la economía argentina. Pero él exhibió enorme impericia al igual que Néstor Kirchner en los 2 temas centrales (inicio de la inflación y decisión de mantener en default parcial a la Argentina aunque se afirmaba que se había salido del default, una mentira K) y una cobardía increíble en la otra cuestión: la corrección de las tarifas de servicios públicos. Por supuesto que provoca interrogantes diversos que el diputado nacional Marco Lavagna, hijo de Roberto, afirma que el borrador del proyecto de ley del Ejecutivo Nacional para dejar atrás el default "necesita cambios. Es necesario realizar cambios para que esta presentación sea viable”. Marco Lavagna era el secretario privado de su padre en el Palacio de Hacienda y ahora parece haber escalado hasta vocero. En el mundo -hay vida más allá de Techint, mal que le pese a los Lavagna- hay mucha expectativa por cómo resolverá Mauricio Macri el entuerto de Néstor K, Lavagna y sus sucesores.

Los principales medios económicos del mundo están hablando de Argentina, celebrando el trato alcanzado por el país con los bonistas (también conocidos como holdouts o fondos buitres), aunque todavía resta que este sea aprobado por el Congreso.

La disputa entre la República Argentina y sus acreedores financieros externos en los últimos años ha sido tan encarnizada que el portal del periódico británico Financial Times tiene una columna exclusiva dedicada a la "Pari Passu Saga ”, en que distintos autores aportan su mirada en forma permanente.

Al ingresar, se describe así el contenido de la columna: “El ‘juicio del siglo’ en reestructuración de deuda soberana, según nuestra humilde opinión. La historia de Argentina, sus acreedores, el gran final (¿será?) de su batalla en las cortes estadounidenses”.

Algunos de los ingeniosos títulos de los artículos del blog, que ya de por sí recuerdan las distintas etapas que lleva recorridas esta saga, son:

> “La montaña rusa emocional de la pari passu”,

> “El complejo de persecución RUFO”, y

> “Stayin’ alive (manteniéndose vivo), edición argentina”.

Rodrigo Olivares-Caminal, experto en reestructuraciones de deuda y uno de los autores del blog, rememoraba en medio de las negociaciones que desembocaron en el acuerdo: “La saga argentina del default, el no-default y el default otra vez, data de diciembre de 2001, cuando la suspensión de pagos de su deuda externa fue públicamente celebrada y aplaudida de pie en ovación en el Congreso argentino.”

Sin embargo,advirtió él, Argentina debía cuidarse de poner en peligro este avance por su “idiosincrasia bravucona”.

El diario Financial Times, al mismo tiempo que celebra el acuerdo, advierte que desde que Argentina es independiente del Reino de España, se ha declarado en default 8 veces, por lo que habrá que ver si el acuerdo tiene el efecto esperado.

Un banco de inversión europeo dijo que por la reputación defaultera de Argentina, solo invertiría en el país si se ofreciera a pagar más del 10% de tasa de interés de sus bonos. 200 años de historia han dejado una marca y, tras el 2001, en que Argentina defaulteó sobre una deuda de US$ 82.000 millones –el default más grande de la historia-, el país quedó virtualmente aislado de los mercados de crédito internacionales.

15 años después de eso, Argentina “aún intenta limpiar el desastre”, explica el semanario británico The Economist. Y aunque Mauricio Macri tenga buena imagen en el mundo, hay que ver si eso alcanza para cambiar una reputación de 200 años.

Diego Dillenberger, periodista argentino, lo puso en estos términos desde su cuenta de Twitter: “Imagen y reputación no es igual. Macri tiene buena imagen, pero recuerdan una reputación de 200 años de default.”

The Economist: “¿Qué cambió de ayer a hoy?”

En una nota titulada “Por fin”, el semanario británico The Economist anunció lo siguiente: “Por más de una década, Elliott Management, el fondo liderado por Paul Singer, fue la pantomima del villano en la disputa argentina con sus acreedores. En lugar de aceptar una gran quita de la deuda sobre la que el país había defaulteado, como hicieron otros bonistas en 2005 y 2010, Elliott, junto con otros ‘holdouts’, persiguió el pago total a través de las cortes de Nueva York. Eso llevó a un default fresco en 2014. Ahora el drama está ingresando en su acto final.”

El 29/02, Argentina alcanzó un acuerdo por US$ 4.650 millones con los holdouts (incluido Elliott Management) que en 2005 y 2010 habían rechazado las reestructuraciones de deuda y reclamaban a Argentina el pago total con intereses, a través de la Justicia estadounidense, en cuya jurisdicción estaban escritos los bonos originales.

Ayer nomás (2003-2015), la Argentina de los Kirchner se negaba a negociar con los holdouts, insistiendo en que no podía hacer una oferta más generosa que la que ya había hecho a los acreedores.

“¿Qué cambió?”, se pregunta la revista The Economist. Durante las reestructuraciones de deuda, el 93% de los bonistas había aceptado intercambiar sus bonos “defaulteados” por nuevos, aceptando una quita del 65%. “Imperturbables, los holdouts llevaron el caso a Thomas Griesa, un juez de Nueva York, quien le ordenó a Argentina el pago total."

El Gobierno argentino, liderado por Cristina Fernández de Kirchner, se negó. En 2012, en un esfuerzo por forzar a Argentina a negociar, Thomas P. Griesa le prohibió al país pagarle a los acreedores de su deuda reestructurada a menos que arreglara con los holdouts.

La decisión enfureció a Fernández, quien calificó al juez de "senil" y a los holdouts de "buitres", detalla The Economist. En 2014, Argentina volvió a defaultear, negándose a pagarle a los holdouts e inhabilitada de pagarle a los que habían aceptado la reestructuración.  “Pero en noviembre de 2015, la Argentina eligió, por un pequeño margen, a Mauricio Macri como Presidente. El primer no peronista en habitar la Casa Rosada en 16 años, prometió normalizar la economía argentina tras años del mal manejo de sus antecesores”, explica el semanario británico.

El 01/02, Argentina abrió negociaciones en Nueva York en un intento por alcanzar un acuerdo con los holdouts restantes. Al día siguiente, un grupo de bonistas italianos aceptó una oferta de US$ 1.350 millones. El 17/02, 2 fondos, Montreux Capital y el grupo EM, acordaron por US$ 1.100 millones.

Pero el trato con los más grandes holdouts representa lo que realmente le va a pesar a Argentina: US$ 4.650 millones, lo que equivale a una rebaja de solo el 25%, una oferta mucho más generosa que la que se le ofreció a los acreedores en 2005 y 2010.

Argentina, una “defaultera serial”, según el Financial Times

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, ha dicho que el pago a los holdouts será financiado a través de la emisión de bonos por US$ 15.000 millones. “Macri calcula que este es un precio que vale la pena pagar. Su antecesora dejó la economía Argentina hecha trizas: en 2015 tuvo un déficit fiscal del 5,8%; la inflación está actualmente alrededor del 30%. Obtener préstamos de los mercados de crédito le ayudará a apuntalar ambos”, detalla The Economist.

“El Banco Central se ha visto forzado a imprimir dinero para compensar el déficit, aumentando la inflación. Pronto, el Gobierno de Macri podrá utilizar el crédito para cubrir la brecha. Eso da a Macri más tiempo para recortar el gasto, evitando un recorte fiscal agudo, que amenazaría el empleo y el crecimiento”, explica el semanario tradicional de Londres.

Según el texto, si bien la recuperación económica de Argentina tomará tiempo, el giro en U abrupto que ha dado Macri lo pone en la dirección correcta. El Financial Times, si bien también celebró y apoyó la iniciativa, fue más cauto, y moderado en su entusiasmo.

La Argentina está a punto de emitir la deuda más grande de un país en desarrollo desde 1996, remarcó. Y en los mercados financieros globales, la pregunta es a qué tasa estará forzado a pagar el país tras una laguna de 15 años, y por otro lado quién querrá invertir en el país que ha entrado en defaults seriales desde hace 200 años.

Con respecto al interés que el Gobierno deberá pagar, el Financial Times opinó que no podrá ser menos a 8%. "Desde que el presidente pro-mercado Mauricio Macri asumió, los mercados financieros repuntaron, sacando a los bonos argentinos de la crisis en la que se encontraban. Los bonos Bonar 2024, que se podrían tomar como punto de comparación para medir la performance de los nuevos bonos a 10 años, rinden a 7.9%. Sin embargo, la escala del préstamo requerido elimina cualquier esperanza que tenga el Gobierno de pagar menos de 8% anual", le explicó al semanario Sergio Trigo Paz, titular de la división de mercados emergentes de BlackRock, la empresa gestora de fondos más grande del mundo.

"Argentina tiene un Gobierno reformista y está integrado por personas que estuvieron en Wall Street y que saben lo que están haciendo, pero aún no ha arreglado su economía", dijo Greg Saichin, jefe de renta fija de mercados emergentes de Allianz Global Investors. Y agregó: "Ellos se van a exponer si traen demasiados papeles al mercado de una sola vez. Yo aconsejaría comenzar con una venta de US$ 8.000 millones".

Cristina y el "banquete de abstracciones populistas

Otro medio que destacó el acuerdo con los holdouts fue el The Washington Post, diario estadounidense hoy día de Jeffrey Preston Bezos o Jeff Bezos, el fundador de Amazon.com/ que eligió un término muy peculiar para describir la nueva postura tomada por nuestro país: “Argentina finally starts sobering up”, tituló. Esto se traduciría literalmente como: “Argentina finalmente comienza a desembriagarse”, y puede ser interpretado como que el país finalmente sale de su delirio y entra en razón.

Por fin terminó la borrachera del país que se negaba a pagar. Comienza una nueva etapa: la de una Argentina sobria. “La lección de liderazgo democrático responsable del día nos viene hoy desde, de entre todos los países en el mundo, Argentina”, comienza la nota de manera irónica.

“Durante la mayor parte del siglo 21 –y el siglo 20, por si acaso- Buenos Aires ha sido el escenario de desventuras populistas seriales, más recientemente bajo la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien trajo al país una inflación de dos dígitos, corrupción pública estrepitosa, y una contienda con el Occidente democrático durante dos términos de 4 años que afortunadamente terminaron en diciembre.”

El Washington Post halaga el pragmatismo de Macri, quien supo que era elemental arreglar con los fondos buitres para mover el país hacia algún lugar. “A pesar de una propaganda monumental desde Buenos Aires contra estos ‘fondos buitres’, ellos tenían, efectivamente, la ley de su lado, como repetidamente lo encontró un juez federal de Nueva York. Argentina está poniendo, afirma el Post, sus intereses económicos tangibles a largo plazo por encima de las abstracciones populistas, tales como la “dignidad”, sobre las que la ex Presidente invitó a su pueblo a darse un banquete.

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