LA “ESTACION MISTERIOSA”

La base en Neuquén dependería directamente del EPL

La versión que publicó el diario La Nación afirma que, "en reserva, el Gobierno ya empezó a renegociar con Beijing uno de los temas que mayor polémica provocaron en los últimos años. Se trata de la construcción de una estación espacial de China situada en Neuquén, que podría tener un uso militar ya que la empresa estatal Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC), que se encargará del control del lugar, depende del Ejército Popular chino. La intención de Mauricio Macri no es anular el tratado que Cristina Kirchner firmó con Beijing y que fue ratificado por el Congreso en enero de 2015" sino "incluir una cláusula específica que (...) establezca específicamente que la estación espacial, situada en la localidad neuquina de Bajada del Agrio, "no tendrá uso militar alguno". (...)". El tema provocó el siguiente comentario:

N. de la R.: EPL (Ejército Popular de Liberación): Es el brazo armado de la República Popular de China. Fue establecido el 1 de agosto de 1927 (celebrado anualmente como "Día del Ejército Popular de Liberación"), como la rama militar del Partido Comunista de China (PCCh). Su insignia consiste en un rondel con una estrella roja que porta los caracteres chinos para primero del octavo, día (1 de agosto) de la Revuelta de Nanchang.

 

por JULIO A. CIRINO

Entre todas las complicaciones y tema irresueltos que recibió la nueva administración de Mauricio Macri la relación con China, en términos generales, y la “estación satelital” en construcción en la provincia de Neuquén están entre las más destacadas.

El día de hoy (lunes 15/02/2016) el periodista Martín Dinatale, en un artículo en el diario La Nación, plantea algunos de los aspectos que Argentina intenta dilucidar en un dialogo con el gobierno de China.

Para variar comencemos por el final; la señora Cristina Fernández de Kirchner, en la medida en que se aislaba del resto del planeta concentraba las relaciones exteriores de la Argentina, en un pequeño grupo de países, la Rusia de Vladimir Putin, China, Venezuela primero con “el comandante” (Hugo Chávez) y ahora con Nicolás Maduro, y un pequeño grupo de países de la órbita “bolivariana”, no mucho más.

Paralelamente la situación de la economía argentina, de cara a las inversiones y a la obtención de capitales enfrentaba (y continúa enfrentando) muy serias dificultades. En estas circunstancias es que una relación asimétrica con China, aparece para el kirchnerismo como una tabla de salvación, no importa que (como plantea Di Natale), el déficit comercial con China en el 2015 fuera de 4929 millones de dólares y nuestra mayor exportación sea de bajísimo valor agregado.

Volvamos ahora a Neuquén y la estación de marras. Que es lo que no se podrá discutir: Que la estación espacial dependerá de la estatal China, Satellite Launch and Traching Control General (CLTC).

Según se explica, la CLTC a su vez depende de lo que nosotros denominaríamos el Estado Mayor General.

En resumen pocas dudas quedan que la estructura de dirección está en manos del EPL (Ejército Popular de Liberación) y, por tanto, con dependencia directa de la Comisión Militar Central del Partido Comunista Chino.

Pero, para no entrar en cuestiones técnicas que pueden cansar al lector, sólo una rápida recapitulación de preguntas, aún sin respuestas:

> ¿Cuál es la ventaja que obtiene Argentina al permitir esta estación?

> ¿Percibiremos alguna renta? No hay constancia de ello.

Por un lapso horario menor a las dos horas al día Argentina tendría “acceso” a la información que produce la estación.

¿Acceso físico? Poco probable. Acceso remoto, hasta un chico sabe que en el acceso remoto, quien accede solo puede hacerlo a la partición de la información a la que el propietario le permita acceder. Además es muy probable que esta información esté, como es lógico, en idioma chino. Ya tenemos previsto el necesario grupo de traductores?

Pero hay cosas más delicadas aún:

> ¿Tiene la aduana argentina la capacidad de revisar el tipo de material electrónico que se está ingresando al país? 

> ¿Se realizó ya esta inspección? Si es así, no se conocen los resultados.

Otro dato extraño, ¿por qué 200 hectáreas para una estación que difícilmente supere los 10.000 metros cuadrados? 

En estas hectáreas quien ejerce “soberanía” o se vuelve a la “extraterritorialidad” y se considera que tienen exención diplomática bajo la Convención de Viena?

Esto también aplicaría para el personal que viene desde China para operar la estación?  Son todos diplomáticos? Poco probable, son “técnicos”.

> ¿En rastreo de satélites?

> ¿Guerra electrónica?

> ¿O ambas especialidades?

La preocupación internacional por el creciente uso de los instrumentos de guerra electrónica y/o “hackeo” por parte de autoridades Chinas, está reflejado en múltiples documentos, entre los más recientes: “Why China hacks the world” (¿Por qué China hackea el mundo?), por Adam Segal, del diario Christian Science Monitor, 31/01/2016. O bien, el trabajo de Peter Mattis (Analysing the Chinese Military o Analizando el Ejército chino, The Jamestown Foundation, 2015), por mencionar solo dos ejemplos.

En modo alguno se afirma en estas líneas que esa sea la intención, simplemente señalamos que es una posibilidad y que carecemos de la necesaria información en un sentido o el otro.

El 31 de diciembre pasado el EPL anunció una reorganización de la que aún poco se conoce, excepto la creación  de una nueva fuerza que se suma a las tradicionales, ejercito, marina, aeronáutica y fuerza misilística, se denomina “Fuerza de Apoyo Estratégico” (Strategic Support Force) e incluye el conocido “Tercer Departamento” (también llamado 3PLA) que se supone que en conjunto con el Cuarto Departamento se ocupan de las estaciones de hackeo y guerra electrónica.

Será personal de estas unidades el que se trasladará a Argentina… No lo sabemos y es algo preocupante… o no?

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