BLOQUE OFICIALISTA

Cristina se cansó de Di Tullio, La Cámpora y el PJ pelean por su puesto

Este sábado 1/03, Cristina Fernández inaugura las sesiones ordinarias en el Congreso. En Diputados está muy cuestionada la jefa del bloque, Juliana Di Tullio. Ni los peronistas del Interior ni La Cámpora la respaldan. Encima Cristina ya tuvo que retarla por ausentarse reiteradamente. Se viene un año difícil en lo económico y el Gobierno necesita defensores con liderazgo, pero tampoco quiere dar muestras de debilidad desplazando a la jefa del bloque elegida por la propia Cristina. En el medio está la disputa por el control de las comisiones.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- A fines de mayo de 2013 (ver notas relacionadas) ya anticipábamos en Urgente24 que con la partida de Agustín Rossi al ministerio de Defensa, la presidencia del bloque del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados quedaba en manos de la vice, Juliana Di Tullio quien tenía por delante una tarea que podría terminar haciéndole perder el puesto: debía lidiar con la creciente influencia de La Cámpora, los arrebatos del ‘Cuervo’ Larroque y el ala peronista del cristikirchnerismo. También debía evitar la pérdida de más bancas del FpV a manos del massismo. Mucho se dudaba de la capacidad de Di Tullio para estas tareas, y ahora llega el momento de mostrar su liderazgo junto cuando el Gobierno atraviesa la etapa más dura de la crisis económica y necesita de defensores en todos los ámbitos.

Pero también se viene la negociación por las comisiones y además debe transitar un año con quórum muy ajustado que podría perder en cualquier momento, lo que obligaría a negociar con la oposición desde otro plano.

El otro problema que tiene Di Tullio es que es resistida por parte del peronismo del Interior y tampoco tiene el respaldo de La Cámpora. Solo debe agradecer a Cristina por el lugar que ocupa.

Ocurre que la discusión sobre la procedencia de las autoridades de la Cámara de Diputados es tan antigua como la desconfianza de los gobernadores a que un mandatario bonaerense acceda a la Presidencia de la Nación.

Por tradición, los peronistas siempre aceptaron que un bonaerense ocupe el sillón del titular de la Cámara baja. La excepción fue el jujeño Eduardo Fellner, y se reestableció la costumbre con Julián Domínguez mientras que el titular del bloque del Frente para la Victoria siguió siendo el santafecino Agustín Rossi, quien también era resistido por los peronismos que no olvidaban su paso por el Frepaso.

Pero con la partida de Rossi, Cristina eligió a dedo a Di Tullio –aunque era la vicejefe de bloque y reemplazante natural no permitió que luego se eligiera a otro titular de bancada-, sin reparar en si estaba capacitada para manejar un bloque donde cohabitan peronistas del Interior, aliados de centroizquierda y jóvenes camporistas.

Dos bonaerenses manejando la Cámara de Diputados es algo difícil de digerir para los peronistas del Interior, que ya tienen que ver a Amado Boudou como titular del Senado y solo cuentan a Beatriz Rojkés de Alperovich como integrante de la línea de sucesión presidencial, figura que seguirá allí por la presión que ejercieron los senadores en su rechazo a la idea de Cristina de encumbrar a Gerardo Zamora (Santiago del Estero).

Pero además de la resistencia de los diputados peronistas, Di Tullio tiene la presión de La Cámpora, en especial de Andrés “Cuervo” Larroque y Eduardo “Wado” De Pedro.

En lugar de la moronense, quieren encumbrar a Teresa García, otra mujer de la Provincia de Buenos Aires y que oficia de Secretaria Parlamentaria desde la gestión de Agustín Rossi. Aunque con un perfil muy bajo, -casi no se conoce su voz en el recinto- García es muy eficaz en su rol y quizás más maleable para los planes de Larroque.

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Cristina está al tanto de los problemas de Di Tullio en la Cámara y hasta hubo ‘correctivo’. A sus oídos llegaron quejas por las ausencias de la legisladora, su falta de directivas a los diputados y un viaje a España en enero cuando el Gobierno instrumentaba la devaluación del peso que había que defender, lo cual habla de también de la falta de comunicación dentro del propio kirchnerismo cuando se toman medidas importantes.

En noviembre, el diputado chaqueño José Mongeló solicitó que no sea "un bonaerense" el titular de la bancada del FpV en la Cámara Baja. Mongeló, responde a Capitanich, ahora Jefe de Gabinete.

Si la presidencia de la Cámara de Diputados está en manos de la provincia de Buenos Aires, quien presida el bloque debería ser un compañero o compañera del interior”, expresó el legislador en declaraciones a Parlamentario.com dejando en evidencia el fastidio de los diputados del interior.

Ese sector intentó dejar en offside a Di Tullio cuando semanas atrás emitió un documento en apoyo al Gobierno nacional ante presuntas maniobras de desestabilización. A último momento invitaron a la Jefa del bloque y a Domínguez.

En tanto, a pocos días de la inauguración de las sesiones ordinarias por parte de Cristina Fernández, se negocia el manejo de las comisiones donde se espera que Frente para la Victoria mantenga la preponderancia gracias a su mayoría ajustada.

En la Cámara de Diputados hay 15 presidencias vacantes de legisladores cuyos mandatos caducaron en diciembre pasado. Aunque a esta altura, nadie duda del peso que tendrá la presidenta Cristina Fernández a la hora de definir los cargos, indicó el portal El Parlamentario.

En Diputados, el FpV buscará retener al menos 28 de las 29 comisiones que presidía hasta la última renovación parlamentaria, el 10 de diciembre pasado.

En este sentido, el kirchnerismo podría aplicar el mismo criterio que se utilizó para designar las autoridades del Cuerpo, es decir, darle prioridad a los interbloques, y no a los bloques. Fue la determinación que le permitió al Frente Renovador alzarse con la vicepresidencia tercera de la cámara, al ganarle la pulseada a Unión Pro. El tema no es menor en la puja por las comisiones, ya que si se maneja por interbloques, éstos tendrán mayores posibilidades de colocar a sus diputados en más vicepresidencias y secretarías.

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Hasta el año pasado, la bancada oficialista tenía la presidencia de 29 de las 45 comisiones permanentes, y la mayoría de miembros en todas ellas. Esta vez el panorama no sería demasiado diferente, ya que la tropa kirchnerista reúne 118 integrantes netos y al menos 14 aliados.

Si bien todo dependerá de la voluntad del bloque mayoritario, la oposición no pierde la esperanza de reclamar algunas nuevas presidencias y conservar las propias.

Aunque como suele ocurrir por tradición, el oficialismo retendrá las comisiones estratégicas que le garantizan el control del Congreso para la aprobación de los proyectos del Poder Ejecutivo Nacional.

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