INTENSO TRABAJO DE LA IGLESIA CATÓLICA

El Papa reescribió su discurso para Brasil

El ministro secretario de la presidencia, Gilberto Carvalho, ex estudiante de Teología y muy cercano a líderes de la Iglesia Católica brasilera, advirtió que Brasil tiene que estar preparado ante la eventualidad de que haya protestas durante la visita del papa Francisco. "Tenemos que estar preparados incluso para la (eventualidad de que) la Jornada ocurra en un clima en que estén ocurriendo manifestaciones en el país", afirmó el ministro. El Papa visitará Río de Janeiro del 22 al 28 de julio para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Le respondió a Carvalho el arzobispo emérito de Sao Paulo, Claudio Hummes, quien dijo al diario O Estado de Sao Paulo: "Es difícil prever alguna cosa. Pero no esperamos que suceda algo porque las reivindicaciones no están vinculadas a la visita del Papa. Tienen que ver con nuestro gobierno. Por eso supongo que no habrá grandes problemas". Hummes, arzobispo emérito que apoya las manifestaciones que cobraron fuerza hace 3 semanas, dijo que el Papa "no teme que (las protestas) perturben su visita".

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Raymundo Damasceno Assis, cardenal y arzobispo brasileño, presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil afirmó que sigue en pie el viaje del papa Francisco a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Brasil, pese a las protestas, porque éstas no afectarán el viaje que tiene previsto Jorge Mario Bergoglio a territorio brasileño, del 22 al 29 de julio próximo.
 
"Él no está preocupado por esto. Ve estas manifestaciones como una cosa normal, natural en un país democrático donde la gente tiene el derecho de manifestar", dijo Damasceno Assis, en declaraciones a la Radio Vaticana.
 
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Pero estas acciones "deben desarrollarse en un clima de respeto de la persona, de los derechos de las personas y sobre todo desarrollarse sin agresión alguna", añadió.
 
Damasceno Assis destacó además que existe gran expectativa en su país por la visita del Papa, ya que se trata de su primer viaje intercontinental a América latina, subcontinente al que pertenece. "Hará esta visita y nosotros los brasileños lo esperamos con mucha alegría, con calor humano. Estoy seguro que será una visita muy importante para Brasil, porque sus palabras serán escuchadas por todos los jóvenes que irán a Río de Janeiro", agregó.
 
“Tenemos una serie de complicaciones y preocupaciones; lo que está ocurriendo puede tener reflejo en la Jornada”, afirmó el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, en una reunión sin acceso de la prensa pero cuyas palabras fueron captadas por cámaras de televisión autorizadas a tomar imágenes.
 
“No puedo decir que la Jornada ocurrirá en un clima igual al de los días de hoy porque la coyuntura evoluciona tan rápido que no podemos profetizar, pero tenemos que estar preparados en caso de que ocurra con un clima como el generado por las manifestaciones de hoy en el país”, agregó Carvalho.
 
El funcionario también reveló que Rousseff “está preocupada” y añadió: “Vamos a convocar a la sociedad brasileña para adoptar medidas de contención. Tenemos que impedir ese tipo de manifestaciones que no le traen nada bueno al país.”
 
Sin embargo, no es el ánimo que impera en la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil, como si los clérigos ya tuvieran la situación bajo aparente control. La Conferencia le regalará al papa Francisco un libro en 2 volúmenes que refleja, de forma temática y con testimonios, la peregrinación de la Cruz de la JMJ y el ícono de María Salus Populi Romani, 2 símbolos de los encuentros mundiales entre el Papa y los jóvenes que recorrieron el territorio brasileño durante el último año. 
 
Quienes hayan recibido la cruz y hayan compartido su testimonio a través de la red social eCatholicous.com -lanzada por la Iglesia Católica y el Centro de Estadísticas Religiosas e Investigaciones Sociales-, formarán parte de la nómina que integrará el 2do. volumen de la obra, que será obsequiado al Papa. 
 
"Naturalmente, no todos los mensajes serán impresos. Algunos serán seleccionados por un equipo de la Conferencia Episcopal. Sin embargo, los nombres de las personas que participen de esta acción constarán en el libro”, indicó el presbítero Valdeir Goulart, coordinador de la comisión que trabaja en el proyecto. 
 
 
"(...) El Papa tenía ya escrito su discurso a los jóvenes cuando fue informado por prelados brasileños de lo que ocurría en Brasil, y rescribió parte de él para abordar las manifestaciones. Según el Pontífice, esas reivindicaciones por una mayor justicia no contradicen el Evangelio.
 
Tres altos prelados de Brasil hablaron personalmente con el Pontífice en Roma cuando las manifestaciones hervían en la calle y con ellas los actos de violencia. Quisieron informarle en persona, y no a través de los canales diplomáticos, dada la importancia política y social de las protestas.
 
El primero que se encontró con el papa Francisco en el Vaticano fue el arzobispo de Río de Janeiro, el monje cisterciense, Orani João Tempesta, responsable de la organización de la Jornadas Mundiales de la Juventud, que se celebrarán en su arquidiócesis.
 
Hace 15 días, quien voló a Roma fue el cardenal arzobispo de São Paulo, Cláudio Hummes, con fama de obispo social pues a finales de los años '70 y principios de los ochenta abrió las puertas de las iglesias para los obreros en huelga. Había sido uno de los papables más fuertes en el cónclave en el que resultó elegido el cardenal Bergoglio.
 
El último en encontrarse con el Papa, justo la semana pasada, fue el Presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB), el cardenal Raymundo Damasceno.
 
El pasado 21 de junio, la Conferencia Episcopal de Brasil, tras dos días de reunión en Brasilia, redactó un documento oficial que empezaba con estas palabras: “Nosotros, los obispos del Consejo Permanente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), reunidos en Brasilia del 19 al 21 de junio, declaramos nuestra solidaridad y apoyo a las manifestaciones —mientras sean pacíficas— que han llevado a las calles a personas de todas las edades, sobre todo jóvenes”.
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El documento que está en manos del papa Francisco añadía: “Se trata de un fenómeno que envuelve al pueblo brasileño y lo despierta para una nueva conciencia”.
 
La importancia del documento radica en que en este momento los obispos no lo hubiesen escrito, y menos con tanta solemnidad, de no haber estado antes concordado con el papa Francisco, que está por llegar a Brasil.
 
Las manifestaciones, afirman los obispos, “gritan contra la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia en la gestión pública. Denuncian la violencia contra la juventud. Son al mismo tiempo testigo de que la solución de los problemas que sufre el pueblo brasileño solamente será posible con la participación de todos. Hacen así renacer la esperanza cuando gritan: “El gigante ha despertado”.
 
Tras subrayar que “nada justifica la violencia” el documento de la Conferencia Episcopal concluye: “Que estas manifestaciones sirvan para fortalecer la participación popular en los destinos de nuestro país y sean un anuncio de nuevos tiempos para todos. Que el clamor del pueblo sea escuchado”.
 
Los obispos defienden además el “derecho democrático a las manifestaciones” que, afirman, “debe ser siempre garantizado por el Estado”.
 
En una entrevista al periodista político de TV Globo, Gerson Camarotti, el arzobispo de Rio, monseñor Orani, aseguró: “La mayoría de los jóvenes que han salido a la calle quieren un Brasil nuevo, más justo y solidario”. Y añade: “Eso concuerda con lo que nosotros, los obispos, buscamos también”.
 
En São Paulo, el cardenal Hummes, a su regreso del encuentro con el papa Francisco, habló sobre las protestas en el auditorio del Colegio San Bento ante un grupo de católicos. No solo se mantuvo en la línea de apoyo a las manifestaciones de la Conferencia Episcopal, sino que fue más allá. Como un eco de su conversación con Francisco, Hummes llegó a decir que “el mensaje de Cristo está en sintonía con esas reivindicaciones del pueblo”, y agregó: “Por eso debemos estar presentes. En la calle la gente, de hecho, está viviendo el Evangelio”.
 
Hummes hizo también una dura crítica a los políticos: “Ni los sindicatos, ni el Gobierno saben cómo comportarse con el movimiento”. Añadió que el movimiento ha venido “para consolidar la democracia”. Según el arzobispo de São Paulo: “Los que no se sienten escuchados necesitan salir a la calle”.
 
El cardenal confió a los fieles reunidos que el papa Francisco no “teme que las manifestaciones vayan a empañar” su viaje a Brasil, aunque reconoció que “es difícil hacer predicciones por el momento que vive Brasil”. Está convencido, y es el mensaje que transmitió al Papa, de que “las protestas no están relacionadas con la visita del Pontífice. “Son protestas contra el Gobierno”, puntualizó.
 
El millón de jóvenes que esperan al Papa Francisco en Río de Janeiro están avisados: los obispos de Brasil están con ellos. El Pontífice, también. Y lo dirá en su discurso. (...)".