ADVIERTEN POR UNA FUERTE BAJA... MÁS ALLÁ DEL CLIMA

Por las trabas, ¿faltará trigo?

La advertencia fue emitida: por las restricciones comerciales que traban las exportaciones, se espera una baja en el área de siembra de trigo del 25%, que afectaría fuertemente a todo el sistema de producción. "Esperemos que nuestro país vuelva a tener plena libertad de comercialización de los cereales y que permita ir mejorando nuestra capacidad potencial de producción de los suelos, porque en este último aspecto vamos exactamente en el sentido contrario", afirman desde la FAUBA.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Según una alerta emitida desde la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), para el inicio de la campaña cultivos de invierno, el trigo volvería a retroceder fuertemente en su área de siembra, afectado por las restricciones comerciales que traban las exportaciones.

Daniel Miralles, docente de la Cátedra de Cerealicultura de esa Facultad e investigador del CONICET, afirma, según 'AgroClipping', que la superficie de trigo bajaría entre 20 y 25%, respecto de 4 millones de hectáreas implantadas en 2011/12.

"Dependerá de las decisiones políticas estatales. Si se continúa con la intervención del mercado, entonces los agricultores sembrarán menos trigo, aun cuando existe una demanda mundial cada vez más creciente", afirmó.

Lo cierto es que el cultivo viene perdiendo unas 270.000 hectáreas por año, en la última década.

Como contrapartida, los productores optarían por sembrar otros cultivos de invierno, de los cuales la cebada cervecera presenta las mayores perspectivas de incremento, tanto para vender como malta, grano o forrajera. La cebada viene aumentando su superficie de siembra en unas 40.000 hectáreas anuales, en los últimos 10 años. Y para este ciclo se proyecta un incremento de 30% del área, para alcanzar entre 1,2 y 1,5 millón de hectáreas.

Al respecto, Miralles subrayó que "el crecimiento de la cebada no representa un riesgo en términos técnicos, pero si en términos económicos porque el precio de la cebada forrajera no es esperable que se mantenga y, en caso de venderla como malta, hay cupos que están fijados por los contratos que se hacen con maltarías o exportadores directos".

Según Miralles, "la caída del trigo tiene efectos negativos en todos los aspectos técnicos: los suelos tendrán menores períodos de cobertura, habrá un menor aporte de rastrojo, aparición de nuevas malezas (como rama negra) y un mayor uso de agroquímicos para el control de estas malezas emergentes", por ejemplo.

Además, advirtió que la fuerte disminución en la superficie sembrada de trigo no se va a cubrir en su totalidad con otros cultivos de invierno, puesto que el crecimiento de la cebada representa menos del 20% de la caída del otro cereal. Por esa razón se induce que una gran cantidad de hectáreas va a pasar a implantarse con el monocultivo de soja.

"Este proceso acompaña el incremento de soja, que si bien puede aumentar el ingreso de divisas para el país por exportaciones, representa una estrategia a corto plazo. Un sistema con pobres esquemas de rotación, reducción de aporte de rastrojos y predominio de un monocultivo, redundará en un empobrecimiento de todo el sistema de producción en el mediano plazo", apuntó.

"Las consecuencias de este escenario requerirán un largo proceso de recuperación en el futuro. Este aspecto debería discutirse seriamente dentro de los esquemas de proyección de las políticas agropecuarias para el país, ya que de no tomar conciencia de estos aspectos negativos podríamos llegar a una situación irreversible", dijo.

Por último, advirtió: "Esperemos que esto pueda revertirse en el futuro y que nuestro país vuelva a tener plena libertad de comercialización de los cereales que produce y que permita ir mejorando nuestra capacidad potencial de producción de los suelos, porque en este último aspecto vamos exactamente en el sentido contrario".

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