Esa revelación vuelve a instalar el debate sobre los verdaderos beneficios de las prácticas de la medicina preventiva, que si bien en la mayoría de los casos no provoca daños directos puede ocasionar una dilación fatal hasta optar por las soluciones de la medicina tradicional que pueden tener mejor resultados en los inicios de determinados padecimientos.
Volviendo a Steve Jobs, Isaacson cuenta que se había entregado a zumos de frutas especiales, acupuntura, remedios de hierbas de la abuela y otros tratamientos de similares características para evitar el quirófano y el tratamiento de quimioterapia.
Esa decisión habría enfurecido a su familia y a sus amistades, que le urgían a que actuara con rapidez desde que conocieron el diagnóstico en octubre de 2003.
Fue en julio del año 2004 -nueve meses después de la fatal noticia- cuando Jobs finalmente accedió a ser tratado por médicos y cirujanos. Hasta entonces, según el biógrafo -que fue autorizado por Jobs y con el que trabajó sobre el libro durante dos años-, muy pocos sabían de la enfermedad.
"Trató de combatir el cáncer con dietas alimentarias; iba a espiritistas y se negaba a ser operado", relató Isaacson en una entrevista televisiva con el programa ‘60 Minutes’ de la cadena estadounidense CBS que se emitirá este domingo 23/10.
La medicina alternativa, solo en los Estados Unidos, genera unos “15 billones de dólares al año”, indica en un artículo el Dr. Víctor Rivera y que fue publicado en el portal escepticospr.com donde se analizan los riesgos de los tratamientos basados en este tipo de prácticas.
Rivera apunta en primer lugar que la medicina alternativa se basa “en principios, métodos, tratamientos o conocimientos no probados, no tradicionales, y no científicos. La medicina alternativa se basa frecuentemente en creencias metafísicas y es frecuentemente anti-científica. Sin embargo la percepción del pueblo (especialmente debido al despiadado incremento en publicidad, a la que es bombardeada todo el tiempo por las ondas televisivas, de radio y la prensa escrita), es que lo natural es más seguro y efectivo, pues se alegan múltiples beneficios de estas prácticas y productos, muchas veces en forma claramente, antiética ”.
El galeno, que analiza la situación en Puerto Rico, destaca que “aún con los avances científicos del Puerto Rico moderno y al gran número de profesionales de la salud disponible por milla cuadrada, todavía persiste la creencia, en un porcentaje significativo de la población, de que estas técnicas son efectivas”.
Y encuentra algunas razones para esas creencias: “La cirugía y las drogas no son parte de la medicina alternativa. El miedo a la cirugía y a los efectos secundarios de las drogas asustan a muchas personas de la medicina tradicional. La medicina alternativa es atractiva pues no ofrece estos tipos de terapias. También es la percepción de muchos, que la medicina tradicional lastima a muchas personas, los tratamientos alternativos son inherentemente menos riesgosos y el riesgo de daño es menor”.
El artículo prosigue así:
El razonamiento selectivo y el prejuicio confirmado podrían fácilmente guiarnos a enfocarnos en aquellos lamentables casos donde un cirujano amputa incorrectamente una pierna, o realiza la operación equivocada, o en la que el paciente muere debido a la aplicación de demasiada anestesia, radiación o un medicamento incorrectamente prescrito. Sin embargo muchas personas ignoran completamente, los millones de personas que están vivas y se han curado debido a cirugías y drogas exitosas. Estas personas se enfocan en los casos de personas que mueren luego de una cirugía rutinaria, o que son convertidos permanentemente en seres con limitaciones debido a una reacción adversa a una droga.
Este miedo y falta de confianza en la medicina tradicional en lo que respecta a la cirugía, las hospitalizaciones y el uso de medicamentos tiene sus fundamentos. Es cierto que como toda actividad humana, existen casos de mala práctica de la medicina, algunas veces esto es el trágico e impredecible resultado de ciertas cirugías y tratamientos médicos. Como invariablemente entran en consideración aspectos legales, ciertos médicos y hospitales pudieran no estar diciendo la verdad en cuanto a los detalles de muertes de pacientes en las que ellos pudieron estar directamente relacionados. De esta manera la confianza del público se erosiona cada vez que leen o se enteran mediante prominentes encabezados en la prensa de estos desafortunados tratamientos que no tuvieron un final feliz. Se olvida el público, que en nuestra bella isla la cantidad de muertes fatales en las vías de rodaje sobrepasan los 800 por año, así como las muertes por asesinatos es de 900 al año. Esto nos haría erróneamente pensar (al comparar la posibilidad de morir en un accidente de carro versus la de morir durante una cirugía rutinaria) que no deberíamos conducir nunca un automóvil debido al alto riesgo de morir, o a no salir nunca de nuestros hogares para no ser parte de las estadísticas de el crimen.
Por otro lado, el riesgo de ser lastimado por un médico que brinda tratamiento alternativo, como por ejemplo, un homeópata es extremadamente bajo comparado con la posibilidad de ser lastimado por un médico tradicional utilizando cirugía o medicinas potentes. Esto es así, pues el homeópata NO interviene en ninguna manera significativa. Las dosis de medicamentos prescritas no son dadas a tener ningún efecto en nadie. El homeópata no es posible que mate a nadie, ni por error. En realidad, el daño a el paciente viene no de dar una intervención efectiva, si no de no hacer ningún tratamiento (ni cirugía ni medicinas) que mejore su salud y aumente su longevidad.
Nadie en su sano juicio puede negar que hoy en día los diabéticos estén mejor hoy que antes de los descubrimientos de la insulina, los hipoglucémicos orales, y a la orientación médica en cuanto a la dieta y el ejercicio. Tampoco podemos ignorar los millones de personas que le deben la vida a la vacunación contra enfermedades debilitantes o mortales como la pulmonía, el sarampión, el polio y el SIDA. Este éxito se debe a los adelantos y la investigación científica, que han desarrollado cientos de medicamentos y terapias altamente exitosas. No podemos ignorar a los millones de personas que han sido aliviados del dolor, el cáncer, trauma, aflicciones cardiacas, del hígado y el riñón mediante la cirugía y las medicinas.
Un mejor uso de la razón en cuanto a la salud sería el tomar una actitud más proactiva ante nuestras enfermedades. Como pacientes debemos preguntar a nuestro médico ¿por que? un tratamiento y no otro. No debemos tener una fe ciega en nuestro médico por más conocimientos que este aparente tener. Si nos proponen un tratamiento debemos leer y preguntar sobre alternativas probadas, aceptables o equivalentes, para así tener varias de las cuales podamos escoger. Es aconsejable el solicitar una segunda o tercera opinión con otro médico para que nos certifique y nos proponga si es posible otro método de tratamiento. En el hospital debemos preguntar a la enfermera que es lo que nos están dando en forma de pastillas o en el suero intravenoso, y haberle preguntado al médico que medicinas o estudios nos van a dar. Esto, en ninguna manera representa desconfianza sino una actitud más directa en relación a nuestra salud y nuestro cuerpo.
* La medicina tradicional frecuentemente falla en descubrir la causa de una enfermedad o aliviar un dolor
Esto es algo que la medicina alternativa tampoco puede alegar que puede hacer. Sin embargo la medicina tradicional es menos probable a darnos falsas esperanzas cuando su medicina falla. Los médicos alternativos frecuentemente nos piden que continuemos con esperanza aún cuando lamentablemente no la hay. Frecuentemente el paciente a el que la medicina tradicional no ha podido ayudar, recurre a la medicina alternativa y a pesar de la poca probabilidad de éxito, se instauran tratamientos costosos que no ayudarán al paciente.
* Cuando la medicina tradicional encuentra la causa de una enfermedad, frecuentemente falla en ofrecer tratamiento que esté garantizado a ser exitoso. Otra vez la medicina alternativa ofrece esperanza cuando la medicina tradicional no puede ofrecer una cura segura y de verdad.
Una comentarista de televisión rechazó tratamiento para su cáncer de seno en favor de la terapia Gerson 6. Pat Davis recibió un riguroso régimen de 13 horas al día a base de una dieta con vegetales y jugos verdes así como enemas de café 4 veces al día desarrollado por el Dr. Max Gerson. La madre de Davis había padecido de cáncer de seno dos veces, y había sido sometida a quimioterapia y mastectomía. Davis sabía de los peligros de la quimioterapia y la cirugía de seno y se negaba a creer que no existieran otras alternativas. El tratamiento Gerson le ofrecía esperanzas. Cuando ya fue claro que el tratamiento no funcionó, entonces aceptó la quimioterapia, para luego morir 4 meses mas tarde en 1999 a los 39 años. Nos preguntamos, ¿pudo la quimioterapia a tiempo haberla salvado como hace con miles de mujeres actualmente? Quizás. Aunque baja, la esperanza brindada por la medicina tradicional hubiese sido por lo menos una esperanza real. La esperanza ofrecida por el tratamiento Gerson fue falsa de principio a fin.
* La medicina alternativa utiliza métodos naturales. Muchas personal piensan que lo natural es necesariamente mejor y más seguro que lo artificial (creadas por farmacéuticas).
Esta es una idea que me encuentro a menudo en mi práctica, como mencioné al comienzo de este artículo. Debemos tener cuidado con este concepto pues si bien es cierto que muchos productos naturales son inofensivos por poseer ínfimas cantidades de la sustancia activa,(muchas veces indetectables por pruebas para cuantificar su contenido), otras si son lo suficientemente peligrosas para hacer que el FDA (Federal Drug Administración) haya recientemente publicado un aviso sobre los efectos muy peligrosos de productos naturales como el Ma-Huan, utilizado como ingrediente principal en productos de perdida de peso y cuya composición es similar a la efedrina (una potente droga parecida a la adrenalina) que en muchos pacientes produce una elevación de la presión sanguínea, sudoración, temblor y excitabilidad, y que puede producir la muerte, especialmente en aquellos pacientes que están en tratamiento de tiroides y de hipertensión. Muchos de medicamentos naturales como el Ginko Biloba, potencian o aumentan los efectos de otros medicamentos por receta que utilizan los pacientes, o pueden causar reacciones adversas en combinación. También muchos supuestos productos naturales tienen impurezas del mismo procedimiento de empaque que pudiesen ser nocivas a la salud. El problema estriba en que estos productos caen fuera de la jurisdicción del FDA por ser mercadeados como suplementos dietéticos. Así que el FDA no monitorea su producción, ni control de calidad. Muchas veces el producto alegado ni siquiera se encuentra presente. Lo que obviamente es un engaño para el consumidor. Se ha preguntado ¿por que el producto que usted mandó a pedir a vuelta de correo al que se le adjudicaban funciones increíbles, solamente dice en la etiqueta”Uselo solamente como un suplemento dietético”?
* La medicina alternativa es menos costosa que la tradicional. Esto ha hecho que muchas compañías de seguro médicos especialmente las de cuidado dirigido (HMO) vean como atractivas estas terapias y las consideran más costo efectivas y baratas que la medicina tradicional.
Lo cierto que las presiones políticas y económicas para abaratar costos de muchas compañías de cuidado médico, combinado con la percepción en la comunidad de que estas terapias son efectivas, ha dado paso a que algunas ofrezcan ciertos tratamientos alternativos a sus subscriptores. Esto con la esperanza de que el efecto placebo 7 permita que el paciente no recurra a la medicina tradicional. Sin embargo en la mayoría de los casos este tipo de terapia no ofrece ninguna alternativa real a la medicina tradicional en cuanto a efectividad, así pues, lo barato de la terapia es de poco significado. Más aún es el público el que invariablemente sale mal, pues los tratamientos alternativos son frecuentemente pagados al contado (cash). En adición, frecuentemente el médico alternativo utiliza y factura por técnicas complementarias como la magnetoterapia, iridiología, acupuntura y le sugiere a el paciente que compre medicinas y haga una dieta natural que frecuentemente vende él mismo en su oficina o el edificio donde practica. En esta situación el plan médico del paciente no paga nada, y el paciente no recibe una terapia eficaz, ni científicamente probada.
* La medicina alternativa es sancionada por el gobierno, que los regula y los licencia y más aún los protege de ataque de la medicina tradicional.
En Puerto Rico el colegio médico luchó por evitar que la naturopatía fuera reconocida como una ciencia probada. Esto en base a que la mayoría de la comunidad científica sabe de la poca efectividad de la misma. Supuestamente la legislatura local cedió ante el fuerte cabildeo de este sector, que aduciendo discrimen “logró una victoria”. Creo que al final lo que se logró fue ponerle ciertas restricciones a la práctica de la naturopatía para evitar el engaño por médicos alternativos sin ninguna preparación, así como lograr una mejor fiscalización de sus mecanismos internos de licenciamiento. Creo que al menos el público está más protegido hoy que antes. Aún así nadie sabe como se acreditan y donde estudian ciertos doctores en naturopatía.
* Muchos médicos tradicionales tratan la enfermedad y no a el paciente.
Los médicos alternativos son frecuentemente “holisticos” o sea alegan que tratan la totalidad de el paciente, su enfermedad su alma, y su mente. Mucha gente es atraída por esta técnica más personal, espiritual y completa que la del médico tradicional. Lo cierto es, que el médico tradicional hoy en día está bajo presión de atender más pacientes para poder ganarse el sustento. Hoy en día la mayoría del público tiene un plan de salud. En Puerto Rico los planes de salud han proliferado y las tarifas al médico se han reducido. Esto debido a que muchos planes de cuidado dirigido (HMO) excluyen a médicos que no están en la red de proveedores. El médico firma contratos con estos planes para no perder clientela, pero las tarifas son tan bajas que lo obligan a atender muchos pacientes al día para poder atender sus necesidades económicas. Esto es más evidente con la implantación de la reforma de salud. En cambio, el médico alternativo no tiene la presión de un plan médico que le regula su práctica, pudiendo cobrar un precio más “razonable” y al contado (cash) por evaluar a un paciente con más detenimiento con menos prisa, y menos cantidad. También frecuentemente opera desde su casa o negocio de productos y comida naturales que le proporciona una ganancia adicional, (¡¡basado en los mismos productos que el mismo prescribe!!). A pesar de todo esto la mayoría de los médicos tradicionales responsables sacan tiempo para y dialogar con sus pacientes. De todas maneras un paciente con diabetes que va a un médico endocrinólogo posiblemente está más interesado en el conocimiento del médico sobre su condición y como está debe ser tratada. Si el médico sabe de su especialidad y en adición es amable y personal, mejor todavía. Mi experiencia es que siempre que sea un buen médico con conocimiento adecuado su práctica siempre tendrá clientela.
* Mucha gente no entiende que la medicina tradicional tiene las mismas limitaciones que la medicina alternativa, y por lo tanto puede fallar.
Aquí la diferencia fundamental es que la medicina tradicional es corregible. Cuando la medicina tradicional falla, lo hace de maneras que puede ser corregida. Eventualmente un tratamiento que no sirve es descartado. Sin embargo la medicina alternativa se fundamenta en la metafísica, y por ende no puede ser probada fácilmente, ni puede ser probado que es incorrecta. Por lo tanto una vez son aceptadas se adhieren a el dogma y nunca cambian.
La medicina alternativa frecuentemente se fundamenta en la fe y en preceptos metafísicos como el chi (“energía del universo”) y si falla o es ineficaz utiliza la hipótesis ad hoc (que busca distraer la atención de por que un tratamiento no funcionó, por ejemplo por vibraciones negativas, por falta de fe, por que la gente estaba mirando), para justificarse. Sin embargo la medicina tradicional siempre está expuesta a crítica de los colegas y las instituciones científicas, puede haber controversias, errores y argumentos, así como desacuerdos en las revistas y publicaciones sobre un método, una cirugía, o una a medicina y su efectividad. Se harán decisiones por humanos que se pueden equivocar en la práctica falible de la medicina. Algunas de estas decisiones serán malas, pero con el tiempo el método científico, la crítica, y el cuestionamiento las descubre, y así tratamientos que se creía que funcionaban, se descartan por unos que sí lo son, y la medicina crece y progresa. En cambio la homeopatía, iridiología, reflexología, etc., no cambiarán en ninguna forma sustancial a lo largo de muchos años como ha pasado con la acupuntura y la terapia a base de plantas por muchos siglos. (¿Quien en Puerto Rico no ha oído de Juana la Blanca o la Vaquiña para las piedras del riñón?, mi tatarabuela la usaba al igual que hoy mi madre.) Los médicos alternativos no se cuestionan entre ellos como la medicina científica lo hace, en cambio lo que hacen estos practicantes es generalmente apoyarse mutuamente.
* La medicina alternativa hace uso del pensamiento mágico.
La medicina alternativa hace uso frecuentemente de magia simpatética 8. Un ejemplo vivido en Puerto Rico recientemente es el del detective síquico que tocando pertenencias o el área donde estuvo una víctima le da al síquico una idea mediante vibraciones de donde puede estar el cuerpo de un muerto en un crimen. Recientemente la policía utilizó, para vergüenza de todo el cuerpo policiaco una síquica que tras mucha prensa guió a la policía al área donde supuestamente estaba enterada el cuerpo de una persona asesinada. Lo que se encontró fueron huesos de un cabro. Pero con tiempo no sería difícil que el síquico se saliera con la suya con la ayuda de un cómplice que plante evidencia que haga creer en sus poderes mágicos. La medicina tradicional aunque muchas veces puede parecer hacer milagros, al curar y restablecer la salud de millones de personas, lo hace usando la ciencia, no la fe.
* La razón principal por la cual las personas buscan la medicina alternativa es por que piensan que esta trabaja. Se sienten mejor, más saludables, y con más vigor luego del tratamiento.
La mayoría de estos “pacientes” solo son clientes satisfechos por que se sienten mejor. Para el médico alternativo, el tener un cliente satisfecho es muchas veces lo único que ellos necesitan para decir que son sanadores. En muchos casos los pacientes iban a mejorar como quiera si se le hubiese dado tiempo, es pues una coincidencia que al aplicar el tratamiento alterno su mejoría se le adjudica a el tratamiento, pues esta ocurre luego de el mismo. En muchos casos como dije anteriormente el “éxito” se debe al efecto placebo. También los efectos de un tratamiento médico tradicional pueden ser bastante serios, como por ejemplo, la terapia de radiación para cáncer de colón puede causar diarreas y sangramiento en la excreta. Si el paciente detiene el mismo y busca ayuda alterna para eso y es puesto en una dieta o en una terapia a base de baños de asiento y té de hierbas por el naturópata, es solo cuestión de tiempo cuando el paciente mejorará de los efectos adversos de la terapia. ¿Quiere decir esto que la terapia alterna lo sanó? No, pues el paciente iba a mejorar como quiera que fuere, con o sin tratamiento por los poderes de recuperación del organismo.
* Muchos creyentes en la medicina alternativa se niegan a aceptar su fracaso.
Hace un par de años un paciente a quien le tomé un gran aprecio y a quien diagnostiqué con cáncer de la próstata se negaba a considerar ningunas de las terapias que le propuse. El era un gran creyente en el poder de la oración y la terapia con plantas. Luego de convencerlo finalmente accedió a comenzar terapia con radiación, pero en medio de la terapia se fue a Estados Unidos donde estuvo recibiendo terapia natural a base de dieta y vitaminas y oración. Posteriormente 2 años después, lo atendí cuando regresó, pero ya tenía su cáncer en estado avanzado. Me dijo un mes antes de morir que quizás si hubiera recibido el tratamiento natural más temprano hubiese vencido su cáncer. Ese tipo de fe es común en pacientes vulnerables y desesperados, y se ve en pacientes que creen en la medicina alternativa.







