A los 87 años falleció el último caudillo bloquista Leopoldo Bravo, quien padecía el Mal de Alzheimer desde hace 10 años y sufrió una aneurisma intestinal, que desencadenó en una hemorragia interna imposible de parar.
Como todos los días, su hijo Alejandro (presidente del Concejo Deliberante del municipio de la ciudad de San Juan), pasó a verlo y se encontró con el cuadro de situación. Bravo fue trasladado al Hospital Español pero era imposible una intervención quirúrgica por su estado de salud.
Se encontraban en la Ciudad de Buenos Aires su esposa Ivelice Falcioni de Bravo, y sus hijos Juan Domingo, Federico y María del Valle. En Moscú, Leopoldo Alfredo, nominado como embajador. Sus hijos que estaban en la provincia eran Fernando y Alejandro.
Cuando comenzó a manifestarse su enfermedad, Bravo optó por dejar la participación activa en la política. Apareció en las elecciones legislativas nacionales del año 1997. Y algo en las de 1999, pero en forma simbólica.
Para su último cumpleaños de Bravo, el pasado 16 de marzo, lo visitó en su domicilio particular el gobernador José Luis Gioja, a quien le pidió la construcción de nuevos caminos para conectar con Chile.
Por décadas, cierta entrevista que mantuvieron por 45 minutos, Leopoldo Bravo y Josef Stalin motivó especulaciones de los servicios secretos de los países europeos y americanos. A 50 años de la muerte de Stalin, se supo que el embajador argentino no había mentido cuando dijo que la reunión había sido exclusivamente protocolar.
¿Qué hacía Bravo en Moscú?
Sepultan a Leopoldo Bravo
Como consecuencia de un aneurisma intestinal, y tras padecer mal de Alzheimer durante más de 10 años, murió el legendario caudillo político sanjuanino Leopoldo Bravo. El desenlace ocurrió el viernes, pasadas las 23:00, y su sepultura el domingo a las 16:00.
Bravo nació el 15 de marzo de 1919 en la ciudad de San Juan. Estudió derecho en la Universidad de La Plata y en 1940 se doctoró en ciencias sociales, con una tesis sobre derecho laboral. Por aquellos años conoció a Ivelise Falcioni, también abogada, con quien se casó y tuvo hijos que heredaron la vocación política.
Bravo --que, por entonces, tenía 33 años-- fue enviado a Rusia por recomendación del canciller Gerónimo Remorino.
Leopoldo Bravo era un joven abogado sanjuanino -nacido el 15 de marzo de 1919-, afiliado desde su juventud al Partido Bloquista. Como diplomático, había llegado a Moscú a fines de 1946, cuando se establecieron las relaciones diplomáticas con la URSS, desempeñándose hasta 1949 como consejero de la embajada argentina en ese país, y luego en carácter de encargado de negocios. Como enviado especial y ministro plenipotenciario había recorrido otros destinos detrás de la Cortina de Hierro, tales como Rumania y Bulgaria, hasta que el 16 de enero de 1953 presentó ante el Kremlin sus cartas credenciales como embajador de la Argentina en Rusia.
Bravo llamó a Stalin "Generalísimo".
Terminando la entrevista, Bravo le dijo: "Me alegro de ver al Generalísimo Stalin, sano, joven y fuerte".
Stalin le preguntó entonces, con falsa modestia: "¿Qué represento yo para que un hombre joven como usted esté alegre de verme? Unos me alaban, otros me regañan, por ejemplo, Winston Churchill".
Bravo resultó electo gobernador sanjuanino en 1962, con un mandato que se prolongó hasta 1966, cuando fue derrocado Arturo Umberto Illia.
7 años después acompañó al brigadier Ezequiel Martínez como candidato a vicepresidente de la Alianza Republicana Federal. Entre 1973 y 1976 ocupó una banca de senador por su provincia hasta que fue derrocada María Estela Martínez de Perón.
Pero el Proceso de Reorganización Nacional designó a Bravo embajador ante la URSS, Italia y Mongolia, hasta 1981. La Argentina no adhirió al embargo cerealero que USA le hizo a la URSS.
Bravo volvió para hacerse cargo de la gobernación
hasta 1983.
En 1989 fue electo senador nacional y su historia política concluyó con la campaña para las legislativas nacionales de 1997.
Los restos de Bravo son velados en la sede central del Partido Bloquista y serán sepultados hoy a las 16:00, en el cementerio de Pocito.
Bravo --que, por entonces, tenía 33 años-- fue enviado a Rusia por recomendación del canciller Gerónimo Remorino.
Leopoldo Bravo era un joven abogado sanjuanino -nacido el 15 de marzo de 1919-, afiliado desde su juventud al Partido Bloquista. Como diplomático, había llegado a Moscú a fines de 1946, cuando se establecieron las relaciones diplomáticas con la URSS, desempeñándose hasta 1949 como consejero de la embajada argentina en ese país, y luego en carácter de encargado de negocios. Como enviado especial y ministro plenipotenciario había recorrido otros destinos detrás de la Cortina de Hierro, tales como Rumania y Bulgaria, hasta que el 16 de enero de 1953 presentó ante el Kremlin sus cartas credenciales como embajador de la Argentina en Rusia.
Bravo llamó a Stalin "Generalísimo".
Terminando la entrevista, Bravo le dijo: "Me alegro de ver al Generalísimo Stalin, sano, joven y fuerte".
Stalin le preguntó entonces, con falsa modestia: "¿Qué represento yo para que un hombre joven como usted esté alegre de verme? Unos me alaban, otros me regañan, por ejemplo, Winston Churchill".
Bravo resultó electo gobernador sanjuanino en 1962, con un mandato que se prolongó hasta 1966, cuando fue derrocado Arturo Umberto Illia.
7 años después acompañó al brigadier Ezequiel Martínez como candidato a vicepresidente de la Alianza Republicana Federal. Entre 1973 y 1976 ocupó una banca de senador por su provincia hasta que fue derrocada María Estela Martínez de Perón.
Pero el Proceso de Reorganización Nacional designó a Bravo embajador ante la URSS, Italia y Mongolia, hasta 1981. La Argentina no adhirió al embargo cerealero que USA le hizo a la URSS.
Bravo volvió para hacerse cargo de la gobernación
hasta 1983.
En 1989 fue electo senador nacional y su historia política concluyó con la campaña para las legislativas nacionales de 1997.
Los restos de Bravo son velados en la sede central del Partido Bloquista y serán sepultados hoy a las 16:00, en el cementerio de Pocito.









