Porteños, aporteñados y cobardes

Ha comenzado la disputa por el control político-institucional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero la clave la tienen los vecinos, no los posibles candidatos.

Los residentes en la Ciudad de Buenos Aires no son todos nacidos en la Ciudad Autónoma, pero unos y otros son ganados por comportamientos similares, a menudo contradictorios cuando no ridículos, absurdos cuando no incomprensibles.
El electorado porteño más el aporteñado eligió 1er. diputado nacional por el distrito, en 1993, al contador público riojano Antonio Erman González; pero en 1995 ya había 'descubierto' a Graciela Fernández Meijide y a Carlos Álvarez; en 1997 se había 'enamorado' de Fernando De la Rúa y Enrique Olivera; en 1999 se embelesó con Aníbal Ibarra y María Cecilia Felgueras; en 2003 prefirió a Ricardo López Murphy sobre los otros candidatos presidenciales pero apenas unas semanas después reeligió a Ibarra, ahora acompañado por Jorge Telerman. ¿Alguien puede explicar la conducta errática?
Al menos en apariencia, gente de escasas convicciones, muy exitista u oportunista, con aires de 'sabelotodos', una soberbia que, en verdad, esconde cierta impotencia atroz.
Porque cualquier capital provincial tiene más atribuciones institucionales propias; en definitiva lo que tiene la Ciudad Autónoma (¿Autónoma?) es más contribuyentes a quienes cobrarles impuestos.
Porque los porteños y los aporteñados carecen de policía propia.
Porque los porteños y los aporteñados necesitan de la Nación tanto como Santa Cruz o Jujuy para afrontar cualquier obra pública.
Porque los porteños y los aporteñados ni siquiera pueden decidir el recorrido de las líneas del autotransporte urbano de pasajeros, que es definido por la Secretaría de Transportes de la Nación.
Entonces, ¿cuál es el origen de sus ínfulas?
Ahora, porteños y aporteñados esperan que los precandidatos a la Jefatura de Gobierno expliquen sus propuestas, en vez de imponerles a ellos una agenda.
Ya aparecen en la línea de largada Jorge Telerman y Daniel Scioli, bastante similares en cuanto a su espíritu utilitario del prójimo y su sociedad coyuntural, volátil, episódica, con cualquiera (hasta con ellos mismos). La diferencia a favor de Telerman ya está aprendiendo a administrar la Ciudad y Scioli nunca tuvo esa responsabilidad.
Lo de Scioli en la Secretaría de Turismo fue patético, recargado de contratados 'ñoquis' casi casi tanto como hoy día. La metodología de incorporar 'ñoquis' la llevó al Senado de la Nación, de acuerdo a algunas denuncias conocidas en esto días.
Scioli es el candidato de Néstor Kirchner y de Alberto Fernández, aunque éste sigue compungido porque no puede ser él, y le reclama que, entonces, lleve a Vilma Ibarra como Nº2.
Hasta hace poco Telerman estuvo buscando algo similar, aunque ahora, por necesidad, procura construir una alternativa con nexos con Kirchner a través de Julio De Vido.
Lo extraño es que se aferren ambos a Kirchner cuando la localidad de la Argentina donde Kirchner más baja, excepto Río Gallegos, su ciudada natal, es la Ciudad Autónoma.
De todos modos, Telerman tiene muchas posibilidades de ganarle a Scioli, siempre que demuestre alguna audacia. Cuando días atrás el conductor radial Ari Paluch le sugirió que promueva marchas de vecinos porteños exigiéndole al Legislativo y al Ejecutivo concretar la transferencia de la Policía, no estaba errado.
Es una antigua reivindicación de Urgente24 y un tema que fue tapa de EDICIÓN i en el año 2004. Si Telerman asume que la inseguridad es un tema muy preocupante y logra concientizar a los vecinos que no hay estrategia de seguridad sin policía propia, y fija un plan de lucha, ubicaría la agenda en un lugar al que Scioli dificilmente acceda.
Pero, sin embargo, hasta ahora Telerman parece demasiado timorato como para asumir semejantes actitudes: teme quedar 'rotulado' como de derecha, o que la reivindicación se le vaya de las manos, o que la banda de comisarios corruptos que siempre gestionan las comisarías más importantes de la Ciudad le hagan la guerra porque ya no podrán comerciar con el delito. Telerman prefiere hablar con Antonio Cafiero para buscar una 'Ley Cafiero 2' o una 'Anti Ley Cafiero 1', que es la legislación que le impide a la Ciudad tener una policía propia. El problema es que Cafiero ya no es legislador de la Nación.
En cuanto a Scioli apuesta al marketing. Lo suyo siempre fue marketing. Desde los días cuando inventó una categoría de motonáutica para hacerse campeón mundial. Luego de haber apostado durante meses a que Kirchner pidiera licencia médica -según muchos rumores de gente cercana a Scioli- ha terminado asumiendo que Kirchner no se irá a Ascochinga como María Estela Martínez de Perón, y que Kirchner ya no lo quiere de compañero de fórmula, y por eso el destino porteño parece el único posible.
Falta saber si Mauricio Macri será o no candidato. La margarita que deshoja Macri parece gigantesca, interminable. Eduardo Duhalde, en 1991, tenía una margarita de tamaño semejante, cuando dudaba dejar la Vicepresidencia de la Nación para asumir como candidato a gobernador bonaerense, pero lo hacía porque negociaba el Fondo del Conurbano Bonaerense, o sea el subsidio de la Nación a su gobierno provincial. Sin embargo, ¿qué negocia Macri?
En este escenario, los porteños y los aporteñados deben establecer sus condiciones a los interesados en gobernarlos. Resulta incomprensible que una localidad con impuestos elevados, y consiguientes recursos abundantes, no pueda concederle a sus habitantes una calidad de vida decente.
El sistema sanitario de la Ciudad no es el adecuado. Al sistema educativo público le falta mucha calidad. Hasta la empresa que cobra por las multas y por regular los semáforos está estafando a los vecinos cobrando prestaciones que no brinda como percibirá cualquier conductor.
Para evitar nuevas frustraciones, porteños y aporteñados deberán asumirse como ciudadanos interesados en participar y no en delegar la solución de sus problemas. De lo contrario, 'calavera no chilla' dice una letra de tango, la música de la Ciudad que ni siquiera se sabe si es porteña o aporteñada.