Debido a una mala educación sexual, la masturbación de la mujer se ha convertido en un tema mucho más tabú que la masturbación masculina. Hoy en día, aún existen muchas mujeres que no se masturban, y muchas otras que aunque lo hagan, se sienten incómodas o culpables ante tal hecho.
No es un tema que muchas mujeres compartan con amigas o incluso con sus parejas. Pero lo cierto es que la masturbación femenina es una vía sana y saludable de satisfacer los instintos sexuales y de aprender sobre el propio cuerpo y su respuesta sexual.
Prácticamente cualquier parte del cuerpo puede ser susceptible de desencadenar un orgasmo si se estimula convenientemente, los hombres prefieren estimularse el pene, las mujeres quizás debido a una mayor represión prefieren acariciarse antes otras zonas del cuerpo, como senos, pelo, manos o brazos para terminar acariciándose la zona exterior de sus genitales y sobretodo el clítoris.
Existen razones sociales para que las mujeres aprendan a masturbarse sin tocarse, como apretando los muslos o frotándose contra el asiento de las sillas, incluso algunas de ellas pueden llegar al orgasmo solo con la imaginación.
Las mujeres con fuertes sentimientos de culpa se masturban sólo cuando se encuentran en situación de ensueño, y de esta forma pueden negar que lo están haciendo, ya que no llegan a ser plenamente conscientes de ello.
Sin embargo la masturbación es una experiencia muy valiosa, es la forma de aprender cómo responde el cuerpo a los estímulos sexuales y del mismo modo que aprendemos hablar antes de poder mantener una conversación, todos deben aprender a masturbarse bien antes de hacer el amor.
La forma más común de masturbación femenina es estimularse el clítoris con los dedos. Una forma muy aconsejable es empezar a estimularse suavemente el pubis con una mano y los senos con la otra, acariciándose los pezones y la areola, mientras se imprimen movimientos en el monte de Venus de arriba hacia abajo.
Cuando las sensaciones ya estén concentradas en la zona del clítoris se puede pasar los dedos con suavidad por toda la parte interior de los labios menores, y por encima de los labios mayores.
Luego se puede seguir aumentando la presión con la palma de la mano, después puede tomarse el clítoris entre dos dedos y pellizcarlo suavemente. Tambien puede acariciarse la parte interior de los muslos, el vientre, el pelo, la boca como si se estuviera mamando. Algunas mujeres pueden conseguir un orgasmo solo con pellizcarse suave y rítmicamente los pezones.
Hay quien creen que las mujeres se masturban introduciéndose penes de plástico o vibradores en la vagina y cuanto más grandes mejor, como puede verse en las películas porno. Pero, en realidad, la mayoría de las mujeres lo encuentran muy incómodo y poco satisfactorio.
Los vibradores suelen usarse para estimular el clítoris o los pezones, los labios menores o el periné y la parte exterior del ano, pero casi ninguna suele introducirse nada en la vagina para alcanzar el placer que produce la masturbación.
Casi todas las mujeres mezclan distintos tipos de estimulación y dependiendo del día, de la hora y de las ganas pueden tener un orgasmo rápido o una sesión larga y muy excitante que tenga como consecuencia varios orgasmos encadenados.
En fin, la culpabilidad y vergüenza paralizan en bastantes mujeres las conductas autoerógenas. Algunas aprenden a disfrutar de sus genitales tras las primeras relaciones sexuales, pero también están aquellas que se permiten disfrutar de las relaciones sexuales en pareja e inhiben el placer sexual consigo misma.
En estos casos, en la mujer persiste un fuerte peso social y educacional que reprime el goce, disfrute y deleite del propio cuerpo.
Lo esencial es aceptar la sexualidad como algo saludable y positivo, siendo la persona autónoma y responsable de cómo quiere vivir su sexualidad y si quiere hacer uso de ella.
La Organización Mundial de la Salud y los terapeutas sexuales, recomiendan su práctica.
Ellas también: Pese a los tabúes, las mujeres se masturban
Es cierto. Las mujeres también lo hacen. La masturbación femenina es una vía sana y saludable de satisfacer los instintos sexuales y de aprender sobre el propio cuerpo y su respuesta sexual.
11 de septiembre de 2006 - 11:43







