La historia de Moro no comienza como la historia de Moro. Porque la historia de Moro comienza con 'el Turco' Basilio Adjaydie, en batería; Ciro Fogliatta, en teclados y saxo; Guillermo Romero, en bajo; 'el Chango' Juan Carlos Puebla, en guitarra; y 'el Litto' Félix Nebbia, en voz, armónica y pandereta.
De entre las decenas de grupos juveniles que pululaban por la ciudad de Rosario en el primer lustro de los '60 se destacaban The Wild Cats.
Eran días de servicio militar obligatorio, y cuando su cantante, que cantaba rock en inglés, debió marchar a la milicia, el grupo incorporó a un adolescente Litto Nebbia, quien trae consigo un puñado de canciones en castellano.
Entonces nacieron Los Gatos Salvajes. Luego de tocar en bailes de fin de semana fueron probados en un programa televisivo porteño llamado 'La Escala Musical', consiguieron un contrato y editaron el primer simple 'La Respuesta'. Entre 1964 y 1965 grabaron un álbum, con canciones muy simples, instrumentación precaria, en su mayoría compuestas por Litto Nebbia.
El álbum no tuvo repercusión porque la moda era el rock en inglés. A fines de 1965, al terminar el contrato la banda se desarmó, y Nebbia y Fogliatta se prepararon para emprender otra aventura: Los Gatos.
Entonces sí es la historia de Moro.
Había muchos grupos: Las Sombras, Los Gatos Negros, Los Guantes Blancos. Estaban Sandro y los de Fuego, la versión castellana de Chuck Berry o de Elvis Presley.
Nebbia y Fogliatta reclutaron a dos jóvenes rosarinos Kay Galiffi y un compañero de Litto llamado Oscar Moro. Se sumó Alfredo Toth en el bajo.
Esa formación fue la responsable de 'Los Gatos Volumen 1' (La Balsa), 1967; y 'Los Gatos Volumen 2' (Viento, Dile a la Lluvia), 1968.
Aún se puede escuchar algo de 
O sea que la muerte de Oscar Moro es también la muerte de uno de los pioneros del rock en español, protagonista de esos antros míticos llamados La Cueva y La Perla de Once, habitados por contestatarios de verdad.
En La Cueva estaban desde los periodistas-filósofos Miguel Grinberg, Pipo Lernoud y Juan Carlos Kreimer, hasta el poeta Charly Camino, Mauricio Birabent (Moris), Javier Martínez (Manal), José Alberto Iglesias (Tanguito), Miguel Peralta (el Abuelo de la Nada), y Alberto García (Pajarito Zaguri).
La onda era zapar (improvisar). Eso venía de la tradición del jazz. Y La Cueva había sido inicialmente un local de jazz. Así lo imaginó su dueño, 'el Gordo' Juan Carlos Cáceres. Por eso llegaron hasta ahí desde 'el Gato' Barbieri y 'el Gordo' Fernandez hasta Bernardo Baraj, Ricardo Lew, Adalberto Cevasco, Norberto Minichilo, y otros.
Después llegaron los rockeros como Billy Bond y otros músicos 'beats' como los Shakers uruguayos y los Con´s Combo suecos.
Como escribió Pipo Lernaud, "Sin La Cueva no hubiera habido Avellaneda blues, ni De Nada Sirve, ni La Balsa. Y toda la historia que viene detrás, desde Charly García a Sumo, desde Los Redondos hasta Spinetta, estça teñida con las inquietudes ambiciosas de los locos de La Cueva. No hay en el Continente, con la excepción de Brasil, una historia de rock, poesía y desafío como en la Argentina, y tampoco la hay en Europa fuera de Inglaterra. Porque el aislamiento cultural al que nos sometieron las sucesivas dictaduras y la multiplicidad de las influencias del rock, produjeron un híbrido original que nació ahí, a fines del '65 y comienzos del '66, cuando el mundo dejó sus viejos 'conjuntos' abandonó el sueño de triunfar en la Escala Musical y salió a caminar por la avenida Pueyrredón, desde La Cueva a La Perla, para empezar a escribir una historia diferente".
Los Gatos grabaron 'Madre escúchame' y 'El Rey Lloró', y 'Solo seremos amigos', mientras crecían como músicos e incrementaban los toques sicodélicos.
Los Gatos se separaron durante algún tiempo. Algunos de los integrantes de la banda viajan a USA, Kay se radicó en Brasil y Litto se quedó por aqui, como solista y protagonista de la película 'El extraño del pelo largo'.
Los Gatos volverían con un enfoque más 'pesado' por el nuevo guitarrista que habían incorporado: Norberto 'Pappo' Napolitano.
Después de Los Gatos, Oscar Moro se fue a tocar con Pappo, y más tarde estuvo en una formación extraordinaria que tuvo el rock local: Color Humano.
En verdad, Color Humano comenzó con Edelmiro Molinari (guitarra y voz), Rinaldo Rafanelli (bajo y coros) y David Lebón (batería y coros).
Pero David quería tocar el bajo y Luis Spinetta lo invitó a hacerlo en un conjunto que estaba armando, 'Pescado Rabioso'.
Luis y Edelmiro venían de Almendra. Luis le dijo a Lebon que si estaba con Edelmiro no podía tocar con él. Lebón le dijo a Edelmiro que se iba a USA pero se fue a tocar en Pescado. Edelmiro invitó a Moro a fines de 1972.
Color Humano se consolidó y comenzó a grabar a fines de marzo de 1973, en los estudios Phonalex, un álbum doble. Por razones presupuestarias y de mercado el sello Microfón lo sacó a la venta como dos discos independientes: Color Humano 2 y Color Humano 3.
Entre uno y otro se produce la crisis del petróleo y, todos los productos de él derivados, como el vinilo, eran difíciles de conseguir. Esto provocó la demora en la salida de Color Humano 3, que se editó finalmente en 1974.
Moro seguía impregnado por un estilo psicodélico.
Le preguntaron a Edelmiro:
-¿Te dolió mucho o tuvo mucha importancia para ti la partida de David Lebón a Pescado Rabioso?
Él respondió:
-No...(Edelmiro vacila un segundo y reordena su pensamiento) Sí, tuvo una importancia muy grande porque gracias a eso yo empecé a tocar con Moro que era un baterista mucho más sólido. David era y sigue siendo un músico que toca muy bien la guitarra, muy bien el bajo, se sienta en la batería y también la hace sonar porque tiene un swing increíble. Pero en ese momento, cuando él se fue a tocar con Pescado, a mí me posibilitó poder tocar con Oscar Moro, que venía de tocar con Los Gatos y para mí era uno de los bateristas -después de Rodolfo García, ex Almendra- con los que yo más ansiaba tocar. David emigró, entró Moro y la banda se hizo impresionante. Ese trío fue increíble.
El paso siguiente de Moro fue La Máquina de Hacer Pájaros, donde comenzó a tocar con Carlos García Moreno, 'Charly García'. Pero 'La Máquina' no duró mucho.
El 11 de noviembre de 1977, se llevó a cabo el Festival del Amor en el Luna Park, ideado por Charly García, quien anunció que había decidido alejarse de la Argentina por un tiempo, tras su desvinculación de La Máquina de Hacer Pájaros.
Además de Sui Generis y La Máquina, en el Festival tocaron León Gieco, Nito Mestre, Gustavo Santaolalla, María Rosa Yorio y los Hermanos Makaroff. En el evento aparecieron juntos Charly García y David Lebón, que ya habían tocado juntos en las épocas finales de Sui Generis.
Los acompañaron Alejandro Cavoti en guitarra, José Luis Fernández en bajo y Gonzalo Farrugia, tocando canciones del primer disco solista de David, de 1973.
Luego, Charly y David partieron a Buzios para instalarse por unos meses en Brasil y componer material para la futura banda. No fue fácil.
"Con Zoca –contó Charly en un libro de Daniel Chirom–, empezamos a ir a la casa de David Lebón y tratábamos de convencerlo por todos los medios de que dejara de ocuparse del gurú y se viniera con nosotros a Brasil, para tocar la guitarra nuevamente. A mí me gusta mucho como canta y toca David. Es una persona muy inspirada, tiene mucha vibreta, es un tipo fuerte."
Dúo en un comienzo, Charly y David decidieron que su nuevo grupo debería ser un cuarteto, para lo cual faltaban un baterista y un bajista. Oscar Moro fue una elección obvia. Pedro Aznar fue descubierto por Charly mientras tocaba en el grupo de Raúl Parentella.
Moro y Aznar fueron para los ensayos a Sao Paulo. Así nació Serú Girán. Debutaron el 28 de julio de 1978, en un show benéfico titulado Festival de la Genética Humana. La organización fue espantosa pero menos que el sonido. Serú Girán tenía el último turno, y solamente tocó tres temas.
"En el Luna fue un desastre, no escuchábamos lo que estábamos tocando. Lo que hacemos es demasiado sutil, necesita buen sonido y clima propios", le dijo después Charly a Pipo Lernoud, para la revista 'Expreso Imaginario'.
El debut formal de Seru Giran fue el 3 de noviembre, en Obras Sanitarias, acompañados por una orquesta de cuerdas. El clima fue frío y el grupo sufrió críticas muy duras.
"La música en general estaba bien hecha, pero si hubieran venido los auténticos Charly y David, no hubiera sonado tan inconsistente. Ellos, de Brasil, tienen que haber traído algo más lleno, con más polenta que el estilo Nueva York Quinta Avenida. Quizás no tuvieron tiempo de armarlo y reclutaron a esta gente en la Galería del Este, para actuar en este recital", escribió Lernoud en el 'Expreso'.
Seru Giran se fue en una extensa gira por el interior y preparaban las canciones que desembocarían en 'La grasa de las capitales', su explosión.
Con ese disco, Charly pudo desvincularse del contrato que lo ligaba a Sazam Records, compañía de Oscar López y Billy Bond. E ingresó Daniel Grinbank como manager de la banda.
Con Moro se va un pedazo enorme de la historia del rock local. Aunque nunca haya concedido reportajes. Aunque casi nunca lo hayan buscado para hablar porque lo de Moro siempre fue un perfil diferente. Un batero de alma que dejaba el 'jet set' para los otros, pero que a la hora de tocar cualquiera sabía que Moro era un grande.








