El fabricante de teléfonos Nokia logró un triunfo sobre su rival Apple, después de que el fabricante del iPhone aceptó resolver una histórica disputa sobre patentes, dinero que impulsará las ganancias de la empresa finlandesa en el 2do. trimestre, tras haber advertido a finales de mayo de que no cumpliría con sus objetivos.
CAMBIOS EN EL MERCADO DE SMARTPHONES
El ocaso de Nokia o el ascenso de Samsung
Nokia es un ejemplo de la decadencia tecnológica que parece acechar a Europa. Apple, con el iPhone, cambió el paradigma del mercado de smartphones y Nokia todavía no reaccionó, mientras que Samsung, con su productividad, es el Nº1 en ventas.
"Estamos realmente complacidos de tener a Apple como parte de nuestro creciente número de licencias para Nokia", dijo Stephen Elop, presidente y CEO de Nokia, a través de una carta pública.
En tanto, Nokia presentará su nuevo terminal móvil inteligente, N9, del que ya se han filtrado las primeras imágenes, un smartphone con sistema operativo MeeGo, derivado de Linux y desarrollado y apoyado por múltiples compañías y grupos — aunque relegado al ostracismo por la mayoría de ellas — con un formato muy sencillo donde prima la presencia de la pantalla, sin botones frontales, lo que indica o bien menús táctiles al estilo HTC Desire, o simplemente una interfaz al estilo Symbian, con todas las opciones en la propia pantalla.
O sea que le dijo adiós el teclado slider, para dar la bienvenida al nuevo formfactor, supuestamente.
Es una demostración de que, finalmente, Nokia aceptó que necesita reinventarse en una Europa que está desapareciendo peligrosamente del mapa mundial de la tecnología.
Nokia, el único fabricante de teléfonos móviles de Europa, perderá el liderazgo que ostenta desde hace 14 años en la fabricación de teléfonos inteligentes.
El coreano Samsung Electronics arrebatará, en junio o julio, a Nokia el 1er. puesto de la fabricación de smartphones.
Y Apple -que se muestra condescendiente con Nokia porque se encuentra en otro nivel ya- será el Nº2.
Los finlandeses pagarán muy caro la parálisis que ya lleva 4 años y que sus ejecutivos no han querido abordarhasta hace apenas 5 meses aplicando la receta de un cambio de estrategia que parece pasar por Microsoft, otro gran perdedor de la carrera smartphone.
De nada le sirve a Nokia ser la empresa europea que más invierte en I+D porque ha perdido la confianza de los analistas como Nomura, de los analistas de tecnología como Canalys, y de las calificadoras de riesgo como Standard &Poor’s y Ficht, que coinciden en confirmar que hay un cambio de paradigma.
La esperanza del sector en Europa es que el estadounidense Microsoft impulse de nuevo las ventas de Nokia, y viceversa, gracias al acuerdo firmado entre ambas compañías el pasado febrero para lanzar juntos al mercado móviles inteligentes.
Tras revisar "substancialmente" a la baja (en palabras utilizadas por la compañía) sus previsiones de ventas y beneficios para el 2do. trimestre de 2011, el CEO de Nokia, Stephen Elop, y sus empleados quieren "reinventar" la empresa para salir del bache.
Falta hace ese cambio de estrategia porque Nokia no levanta cabeza desde el lanzamiento del iPhone: 2007.
El teléfono de Steve Jobs fue/es un enorme problema para el fabricante europeo, cuya lenta capacidad de reacción le está pasando factura en ventas y en los mercados.
En 2009, 2 años después de que el iPhone hubiera conquistado el corazón de los usuarios de telefonía móvil más exquisitos del mercado, Nokia seguía centrada en crecer en mercados emergentes vendiendo teléfonos de gama media y sin perder de vista la gama baja.
Además, seguía empeñada en que su sistema operativo Symbian lideraría el mercado alguna vez, olvidándose de que Google llevaba ya tiempo trabajando en su ataque a Apple con el hoy popular Android.
Esta falta de visión ha penalizado a la compañía en Bolsa.
Desde que Apple lanzó su dispositivo, en junio de 2007, las acciones de Nokia han perdido el 75% de su valor y hoy se pueden comprar a € 4,29, lejos de los € 17,4 a los que cotizaban en aquellas fechas.
Por si fuera poco esta presión bursátil, las agencias de calificación crediticia también han empezado a ‘atacar’ al fabricante con rebajas de nota.
La más dura fue la acometida la semana pasada por Fitch, que colocó a Nokia al borde del ‘bono basura’ argumentando que los consumidores están comprando los dispositivos baratos de Nokia, mientras que prefieren el sistema operativo de sus rivales Google y Apple para manejar un smartphone.
Pese a todo, ni el fabricante, ni las casas de análisis, ni los operadores de telefonía que apoyan los productos Nokia al promocionarlos con sus tarifas, parecen dispuestos a tirar la toalla.
Si el acuerdo de Elop con Steve Ballmer sale bien, la marca Nokia impulsará las ventas de Windows Mobile Phone, lo que permitiría al sistema operativo de Microsoft pasar a tener una cuota de mercado del 20,3% en 2015, frente al 3,8%, según estimaciones de Nomura.
Si no funciona... habrá take-over hostil o algo peor.








