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NOCHE DE TEMBLORES

Almería registra un terremoto de magnitud 3,4 con epicentro en Los Gallardos

El seísmo se sintió en más de veinte municipios durante la madrugada. Otros dos temblores en Bédar habían sobresaltado a los vecinos horas antes.

Almería pasó una noche de sobresaltos que terminó con un terremoto de magnitud 3,4 al noroeste de Los Gallardos. La sacudida de mayor fuerza llegó de madrugada, después de otros dos movimientos en Bédar, y despertó a vecinos de distintos puntos de la provincia que sintieron vibrar sus viviendas.

Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el seísmo principal se registró a las 05:31 de este lunes 19 de octubre y alcanzó una intensidad máxima de IV. El movimiento se percibió en más de veinte municipios, aunque con diferencias entre localidades. Arboleas y Lubrín figuran entre los lugares donde más se notó, mientras los testimonios recogidos durante la mañana extendían el alcance del episodio desde el entorno del epicentro hacia otras poblaciones del Levante y del valle del Almanzora. Hasta el momento, SER Almería no reporta heridos ni daños materiales de consideración, pese a la inquietud que provocaron las sacudidas durante las horas de descanso.

La sucesión de temblores es una de las claves para reconstruir lo ocurrido. El primero había llegado a las 23:09 del domingo, al norte de Bédar, con una magnitud de 2,8; el siguiente se produjo a las 04:25, al noroeste del mismo municipio, y fue de 1,9. Algo más de una hora después se registró el de Los Gallardos. Tres movimientos en una misma noche convirtieron un episodio inicialmente localizado en una preocupación compartida por numerosas poblaciones, donde la percepción del temblor y la búsqueda de información se prolongaron durante la madrugada. El registro del IGN permite ordenar esa secuencia y distinguir la magnitud de cada sacudida de los efectos que tuvo en cada lugar.

Por qué Almería es una de las zonas sísmicas activas de España

Los temblores del Levante almeriense se producen en una región donde la actividad sísmica forma parte de su funcionamiento geológico. El sur y el sureste peninsular están sometidos a las tensiones del acercamiento entre las placas africana y euroasiática, cuyos efectos se distribuyen por una extensa zona de deformación. Esa presión puede acumularse en las fallas y liberarse mediante terremotos. El IGN sitúa a Almería dentro del contexto sísmico de las cordilleras Béticas, una región con numerosos episodios documentados tanto en los registros instrumentales como en los archivos históricos. Ese marco permite entender por qué tiembla la provincia, aunque no identifica por sí solo la falla responsable de cada movimiento.

La magnitud tampoco explica por sí sola cuánto puede sentirse una sacudida. La profundidad del foco, la distancia y las condiciones del terreno influyen en los efectos que se perciben en cada localidad. Por eso, un terremoto relativamente pequeño puede resultar claramente perceptible cerca de su origen, especialmente si es superficial. La magnitud caracteriza el tamaño del seísmo, mientras la intensidad describe sus efectos en un lugar concreto. Esa diferencia ayuda a interpretar el episodio de Los Gallardos sin confundir la fuerza que liberó con la experiencia de quienes se despertaron al notar vibraciones dentro de sus casas.

El antecedente histórico más significativo del entorno es el terremoto de Vera del 9 de noviembre de 1518, al que el IGN atribuye una magnitud estimada de 6,4 y una intensidad máxima de VIII-IX. Los documentos recopilados describen la destrucción de viviendas y fortificaciones en Vera y graves daños en Mojácar. La devastación obligó incluso a cambiar la ubicación de Vera. Se trata de un episodio de una escala muy superior a la del movimiento registrado este lunes, pero su documentación permite reconstruir la larga historia sísmica de unas poblaciones que hoy vuelven a aparecer en los mapas de percepción.

Ese pasado aporta contexto, pero no convierte los temblores actuales en un anuncio de que vaya a repetirse un terremoto destructivo. Para interpretar una secuencia hace falta estudiar cómo evolucionan sus registros, su distribución y sus características. La cercanía entre varios movimientos merece seguimiento científico; por sí sola no permite establecer el tamaño del siguiente ni asegurar que habrá otro perceptible. En Los Gallardos, el dato relevante sigue siendo el episodio observado y sus efectos comprobados, con un catálogo que el IGN mantiene sujeto a revisión conforme incorpora nuevos análisis.

España se mueve: dos meses de sacudidas de Granada a Galicia

El terremoto de Los Gallardos se suma a dos meses en los que distintas zonas de España han vivido sacudidas perceptibles y, en algunos casos, secuencias prolongadas. Granada concentra uno de los episodios más destacados. La serie iniciada en agosto en el entorno de Alhendín, Gójar y La Zubia acumulaba 1.693 terremotos hasta el 7 de septiembre, de los cuales 150 habían sido sentidos por la población, según un informe del IGN. La mayoría fueron pequeños, pero la repetición mantuvo a numerosos vecinos pendientes de un suelo que volvía a vibrar después de las primeras sacudidas. Ese balance corresponde a aquella fecha y a esa zona concreta, sin representar un recuento nacional ni actualizado a octubre.

La actividad granadina continuó durante septiembre. El día 16, un terremoto de magnitud 3,1 con epicentro en Churriana de la Vega volvió a sentirse en la capital y su área metropolitana. Llegó cuando la serie mostraba una disminución general de la energía liberada, una combinación que ayuda a entender cómo evoluciona este tipo de episodios. Que una secuencia pierda fuerza no significa que deje inmediatamente de producir movimientos perceptibles. La población puede atravesar jornadas más tranquilas y volver a notar una sacudida sin que eso invalide la tendencia de descenso observada en el conjunto de los registros.

En octubre, los sobresaltos alcanzaron también al norte peninsular. El 9 de octubre, un terremoto al suroeste de Aranguren se percibió en Pamplona y numerosas localidades de su entorno. El cálculo revisado del IGN lo sitúa en magnitud 3,5, frente al 3,6 difundido inicialmente. Seis días después llegó el movimiento de magnitud 4,2 en la provincia de León que se sintió en Galicia. Son episodios distintos por ubicación y características, pero su cercanía en el calendario explica que el temblor de Almería encuentre ahora a muchos lectores con el recuerdo reciente de otras sacudidas.

La sucesión permite hablar de semanas con varios episodios sísmicos sentidos en España, aunque todavía no demuestra un aumento general respecto de lo habitual ni una conexión entre todas esas zonas. Granada presenta una serie local documentada; Navarra, León y Almería aportan otros registros que deben estudiarse en sus respectivos contextos. Para establecer si el país está temblando más sería necesario comparar períodos equivalentes, con los mismos criterios de magnitud y cobertura. Lo que deja este recorrido es una diferencia relevante para quienes viven las sacudidas: mientras algunos municipios afrontan un sobresalto puntual, otros llevan semanas conviviendo con la repetición y la incertidumbre de volver a sentirlo.

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FUENTE: Urgente24 y IGN.