Un terremoto de magnitud 4,2 se dejó sentir este jueves por la noche en numerosos puntos de Galicia y dio paso a una madrugada de réplicas en el entorno de El Bierzo. La sacudida sorprendió a vecinos que notaron vibraciones en sus viviendas y llamaron a emergencias, sin que el balance inicial recogiera daños personales ni materiales.
TEMBLOR NOCTURNO
Un terremoto de magnitud 4,2 se siente en Galicia y deja una madrugada de réplicas
El epicentro se localizó en Benuza, León, y el temblor alcanzó numerosos municipios gallegos. No constan daños en el balance inicial.
Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el seísmo se registró a las 22:34 horas del 15 de octubre, con epicentro al este de Benuza, en la provincia de León. El organismo revisó la primera localización, que apuntaba a Priaranza del Bierzo, y situó la magnitud en 4,2. Aunque el origen del movimiento estuvo fuera de Galicia, sus efectos alcanzaron localidades de las cuatro provincias gallegas y también se percibieron en Asturias. El 112 recibió avisos desde municipios como Lugo, O Barco de Valdeorras, Chantada, Teo y A Pobra do Brollón.
La actividad continuó después de la primera sacudida. La Región recoge otros 21 movimientos hasta las 03:21 de este viernes, con una réplica de magnitud 2,4 como la mayor de esa secuencia. Mientras los registros instrumentales permiten reconstruir esa sucesión, los testimonios ciudadanos ayudan a precisar dónde y con qué fuerza se percibió el terremoto. El mapa inicial del IGN sitúa la intensidad máxima en IV-V en varias localidades leonesas, mientras en puntos de Lugo y Ourense recoge valores de III-IV, una diferencia que permite explicar por qué algunos vecinos sintieron claramente el temblor y otros apenas lo advirtieron.
De Valdeorras a Santiago, una sacudida que se sintió de distintas maneras
En Valdeorras, próxima a la zona del epicentro, algunos vecinos describieron un ruido que precedió al movimiento. Un testimonio recogido por La Voz de Galicia en A Rúa resume esa secuencia. “Notamos un zumbido raro y de pronto la sensación de que la pared se movía. Duró un instante, pero lo más impactante fue el silencio que vino justo después”. En otros lugares, la primera reacción fue buscar confirmación entre familiares y vecinos para entender si aquella vibración había sido un terremoto. La brevedad del episodio dejó percepciones diferentes incluso entre personas de una misma localidad.
El temblor también alcanzó Santiago de Compostela, a más de 200 kilómetros del epicentro, según El Correo Gallego. Una vecina de Santa Lucía que ya estaba acostada avisó al diario poco después de la sacudida. “Estoy flipando o acabo de sentir un terremoto”, relató. En Vista Alegre, otra residente lo percibió mientras hablaba por teléfono y lo describió como una sensación extraña de movimiento. En Melide hubo testimonios sobre objetos que se desplazaron en una habitación, mientras otros habitantes del municipio aseguraron no haber notado nada. Esas diferencias muestran por qué la distancia al epicentro, por sí sola, no describe toda la experiencia del seísmo.
La magnitud caracteriza el tamaño del terremoto; la intensidad describe sus efectos en cada lugar. Por eso el IGN asigna distintos valores a las poblaciones desde las que recibe información, en vez de dar una única intensidad a todo el territorio. Los cuestionarios ciudadanos permiten registrar si las personas estaban en reposo, si vibraron ventanas o si se movieron objetos, y ayudan a completar la información de los instrumentos. En Galicia, ese mosaico de testimonios permite reconstruir una sacudida ampliamente percibida sin confundir su extensión con la existencia de daños, que no constaban en el balance inicial.
Triacastela y Molinaseca, los antecedentes que ayudan a dimensionar el terremoto
El terremoto que se sintió en Galicia se inscribe en un noroeste peninsular con actividad sísmica conocida, aunque las sacudidas que llegan a tantas localidades resulten menos habituales. El IGN describe esta región como relativamente estable, con terremotos de magnitud baja o moderada. Dentro del territorio gallego, la distribución es desigual. El sur y el este concentran más movimientos, mientras en otras zonas aparecen de forma dispersa, incluidos algunos epicentros marinos frente a las costas atlántica y cantábrica. Esa geografía sísmica explica por qué los antecedentes relevantes para entender lo ocurrido también se encuentran más allá de los límites administrativos de Galicia.
La referencia más destacada está en el entorno de Sarria, Becerreá y Triacastela, en Lugo, donde el IGN identifica series importantes en 1979, 1995 y 1997. La repetición de episodios en ese sector lo convirtió en uno de los principales focos de actividad del noroeste. Su historial aporta una perspectiva distinta de la sorpresa que genera cada temblor entre la población: aunque durante largos períodos apenas haya movimientos perceptibles, los instrumentos han documentado una actividad que permite estudiar dónde se concentra la sismicidad y cómo evoluciona. Ese conocimiento regional sirve de contexto, sin que implique atribuir el terremoto de Benuza al mismo origen concreto.
La serie de mayo de 1997 dejó un terremoto mayor que el de este jueves, con una intensidad máxima de VI según la documentación del IGN. Un estudio publicado en Geophysical Journal International recoge para aquel movimiento una magnitud de momento de 5,1. La comparación requiere distinguir las medidas: el registro actual de Benuza utiliza magnitud mbLg, por lo que no corresponde restar ambas cifras para calcular directamente una diferencia de energía. La intensidad, en cambio, permite describir los efectos observados sobre personas, objetos y construcciones. En ese aspecto, el máximo IV-V asignado inicialmente al episodio actual queda por debajo del VI documentado en la secuencia de 1997.
En El Bierzo aparece un antecedente más próximo al epicentro de anoche. El 10 de junio de 2006 se registró al sureste de Molinaseca un terremoto de magnitud 4,1, a 10,7 kilómetros de profundidad y con intensidad máxima de V, incluido en el catálogo de terremotos importantes del IGN. Su tamaño y sus efectos ofrecen una referencia cercana para dimensionar el movimiento de Benuza. Ambos registros muestran que la comarca ya había experimentado sacudidas claramente perceptibles antes de esta madrugada. Para valorar el impacto del episodio actual, esa comparación debe acompañarse del balance de emergencias, que hasta esta mañana no recogía daños personales ni materiales.
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