- Ardió París cuando Emmanuel Macron tomó medidas que afectaban a la clase media y tuvo que dar marcha atrás. Casi coincidió con los días que pudo pasear tranquilo por las calles porteñas durante la Cumbre del G-20, aunque no por el contento social con la gestión el anfitrión Mauricio Macri, sino gracias a que el operativo de seguridad había liberado de vehículos y transeúntes el radio en que se movían las delegaciones. Por el contrario, su par argentino aplica un severo ajuste que impacta en vastos sectores de la ciudadanía: recorta los ingresos, aumenta los precios a un ritmo anual del 50%, pone fuera del alcance de los asalariados el crédito indexado, la tarjeta, agrava la problemática laboral y sin embargo no llega a concitar reacciones virulentas. Ni siquiera cacerolazos. La protesta callejera se circunscribe a la escala socioeconómica más baja, representada por las organizaciones sociales y de piqueteros. Pero en las fiestas de fin de año y en la planificación de las vacaciones queda en evidencia la merma que las mediciones de consumo vienen dando desde hace rato: las familias en general recortan los gastos para el arbolito, los regalos de Papá Noel, de los Reyes Magos, y hasta racionalizan el uso del aire acondicionado para morigerar la incidencia de los tarifazos eléctricos. Sería la faz estacional de otros ahorros forzosos que se estaban haciendo, como usar menos el auto (se nota en los peajes, los estacionamientos y la menor venta de naftas Premium), o la peregrinación de padres al final del curso en busca de cambiar de colegio privado a sus hijos por otro más barato o directamente por vacantes en la escuela pública, a pesar de los incumplimientos de días de clase. El común denominador de esta gran tijera social al uso nostro sería la resignación de calidad de vida, gradual pero sistemática, a la que la población media se va acostumbrando, del mismo modo que se adaptó a la inseguridad y a la violencia ejercidas por minorías amparadas.
- Más allá de expresiones de deseos a favor y en contra del oficialismo, el timing preelectoral del ajuste económico en marcha no justifica vaticinios optimistas como el de la Casa Rosada, de un triunfo de Mauricio Macri en 1ra vuelta. Para las PASO quedan exactamente 8 meses y suponiendo que la terapia del FMI diera resultado, recién se notaría y muy levemente en los 2 meses previos en la capacidad de compra de los sueldos, ya que las paritarias estarían ajustando al 23% anual promedio (de acuerdo con las previsiones del gobierno adelantadas informalmente por el ministro Dante Sica) contra un ritmo de aumento de los precios, para ese momento, del 30%. María Eugenia Vidal consideró el lunes 10/12 en Parque Norte que 1.095 días (mirando hacia atrás) eran poco tiempo para que los cambios fueran percibidos por la gente. Y para el comicio en ciernes sólo está faltando algo menos de una 5ta parte del margen que la gobernadora consideró exiguo. Pretender desplazar las cuitas económicas del primer plano de las preocupaciones ciudadanas para reemplazarlas por la inseguridad como eje de campaña remite a la reciente experiencia de la final Ríver-Boca, que tuvo que ser llevada a un lejano país para poder disputarla, o a la cumbre del G-20, que pese a haber contado con una decisiva cogestión extranjera, requirió de paralizar a una ciudad entera para garantizar la integridad de las delegaciones visitantes. La inflación hoy en 50% golpea duro en el poder adquisitivo de la mayoría de la población y aunque lograra ser reducida un par de meses antes que las PASO al 30%, frente a salarios que ajustan al 23%, desocupación arriba del 10%, con las peores perspectivas declaradas por empresarios de contratación de empleos desde 2007, difícilmente crearía sensaciones tan excepcionales para asegurar una victoria de Macri en 1ra. vuelta, como el mismo mandatario pregona.
- Argentina asume el 18 de diciembre la presidencia pro tempore del Mercosur por 6 meses sin que el nuevo gobierno brasileño haya entrado en funciones. Hasta que se acomoden y la temática entre en su orden de prioridades transcurrirá casi todo el turno sin poder hacer demasiado. El canciller Jorge Faurie viajó con el ministro Dante Sica para ver a sus pares del subbloque regional y definir qué hacer con los trámites para cerrar un acuerdo con la Unión Europea, pero resulta que el jefe de Itamaraty está dando las hurras y mucho no puede avanzar. Igual, tampoco hay demasiado ambiente que digamos allende el Atlántico, según advirtió el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su reciente paso por Buenos Aires. De todos modos, mientras la macroeconomía macrista esté con la inflación cerca del 50% (contra 4% de la brasileña), la tasa arriba del 60% para que no se dispare el tipo de cambio y la actividad económica sepultada , va a ser más que difícil pensar inserción internacional, tratados comerciales y en competitividades (laboral, impositiva) que coloquen al país en la senda exportadora. Sobreendeudada y sin mercado de capitales, la Administración Macri no dispone de otra ventanilla para que entren las divisas que banquen la importación de insumos y maquinarias que requiere crecer: 2 dólares pagan cada uno de evolución. En este contexto de parálisis, empiezan a explorarse variantes para el día después, aunque no se sabe de qué ni cuándo. El Centro de Estudios para la Innovación, la Productividad y el Desarrollo (CEIPyD), creado recientemente por el Instituto de Investigación y Educación Económica (I+E), y que dirige Ariel Coremberg, planteó un modelo como el australiano para espejarnos y, en una generación, equiparar su nivel de ingreso per cápita sin generar problemas de balanza de pagos. La meta sería duplicar la tasa de crecimiento y triplicar el incremento del volumen de exportaciones. Siguieron atentamente la presentación dos ex radicales como Ricardo López Murphy y Roberto Frenkel, nada conformes con la gestión económica de Cambiemos.
- El administrador de AFIP, Leandro Cuccioli, reveló que, a pesar de la debilidad económica, la recaudación se sostiene en gran medida gracias a la fiscalización de las cadenas de valor y a que se pusieron en marcha 130 mil planes de pago permanentes, más 40 mil denominados puentes, pero que se llega a un límite cuando muchos contribuyentes quieren pagar y no pueden. De todos modos como siempre se puede apretar un poco más, la gobernación bonaerense, que había subido 10 veces, en varios casos, el revalúo de los inmuebles urbanos para cobrar el impuestazo resultante, ante los consecuentes incumplimientos ofreció planes de pagos sin coordinar correctamente con las tarjetas de crédito, aplicó intereses a los que se cayeron por no haberse concretado el débito e instruyó finalmente al apoderado fiscal a intimar con embargos y acciones legales. El inmobiliario, como ingresos brutos, ganancias y bienes personales, recaen sobre los ingresos o estados patrimoniales anteriores de contribuyentes particulares que hoy resignaron poder adquisitivo y actividades debido, en gran parte, a los propios errores de la gestión económica que los administradores les transfieren al contado en la boleta fiscal o bajo la forma de planes de pago. La tasa del 60% sigue siendo referencia. La minoría de grandes empresas que tiene excedentes y posición dominante en el mercado la aprovechan para ganar todas las semanas la diferencia que hacen con las letras del Banco Central y el Tesoro, mientras les imponen condiciones de plazos mucho mayores a la cadena de valor.
- La recaudación impositiva de noviembre dejó al desnudo el devastador efecto que durante 2018 han venido causando en la seguridad social la destrucción de puestos de trabajo registrados, la precarización y el retroceso del poder adquisitivo del salario frente al ritmo de la inflación: -17,2% de caída real. En definitiva, repercuten en un menor consumo, lo cual se viene notando desde hace 5 liquidaciones consecutivas de IVA, negativas en términos reales. Y como también pegan de lleno en la actividad económica, o sea en el PBI, reavivan la espiral de la stagflation. Terminan así desembocando en el área del conflicto social, explícito o no, y presionan al alza el déficit fiscal 0 comprometido en el Presupuesto 2019, y en el acuerdo stand by con el FMI que ataja los penales de eventuales corridas cambiarias. El titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, se cubrió al dar a conocer los últimos resultados de la recaudación: “La capacidad de la fiscalización para combatir al efecto de la recesión llega hasta un punto. Vemos que hay mucho uso de nuestros planes de pago y eso da la idea de que algunos contribuyentes, incluso queriendo hacerlo, no pueden cumplir". El faltante de aportes previsionales agranda el agujero que el propio contexto inflacionario le creó al cambio de la movilidad para los haberes jubilatorios: en el afán de cerrar los números del actual presupuesto, el gobierno cambió la fórmula que regía desde 2009 por una indexatoria que toma el anterior semestre. Las pasividades, que en la mutación del anterior sistema resignaron el último ajuste de diciembre, este año fueron a pérdida frente a la inflación. Pero resulta que en marzo, cuando recién reciban la compensación atrasada de la devaluación y el pass through en el IPC de este 2do semestre, el desfasaje en las cuentas fiscales por la menor recaudación presionará para situar un nuevo recorte a las jubilaciones y pensiones en el centro de la escena política.
- Mauricio Macri se consagró como excelso anfitrión, según reconocieron los líderes mundiales que asistieron a la cumbre del G-20 que acaba de finalizar, mérito en gran parte de la seguridad, las recepciones y las gentilezas gourmet que rodearon a las 3 jornadas dedicadas a las visitas. Y sobresalió la calidad que imprimió a los agasajos protocolares la esposa del mandatario, Juliana Awada, que harían las delicias de la audiencia de la revista Caras. Ni siquiera logró empañar la organización del trascendente evento internacional el deficiente servicio de internet del que se quejó la prensa extranjera, por el que habría que preguntar en el ex Ministerio de la Modernización, al mando de Andrés Ibarra. No fue responsabilidad de la presidencia pro tempore argentina que la virtud del documento final haya sido ver la luz, ni que la mayor expectativa del cónclave haya estado puesta en la postrer cena de los presidentes de USA, Donald Trump, y de China, Ji Xinping, para tratar nada menos que una tregua en la guerra comercial que mantiene en vilo al mundo. Para Macri, las satisfacciones estuvieron en el día antes (carta de intención con la agencia de inversiones de USA para financiar obras) y en el de después, cuando la delegación china visitó Olivos para firmar una treintena larga de convenios. La sensación de vacío la sintió cuando cayó el telón sin que le hubiera llegado, como lo habían entusiasmado los pares de Francia e Italia, la invitación de la OCDE para incorporarse al exclusivo club intergubernamental. El lunes finalizó el encanto, el dólar volvió a subir, remontó las exorbitantes tasas, el riesgo país no cede por la desconfianza de los inversores en la continuidad pero también en la firmeza del mandatario, y los indicadores de actividad económica, inflación, consumo, empleo y salario auguran tensiones sociales de incierto trámite. La gente se muestra muy preocupada por los aumentos en las encuestas: la mitad inclusive cree que el año que viene será peor que éste.
- El presidente de USA, Donald Trump, no les dejó pasar a sus colegas empresarios que cierren plantas y despidan personal lo más campantes, mientras reciben prebendas del Estado, o sea de los contribuyentes, o sea, de esos empleados de Ohio, Michigan y Maryland que General Motors anunció que dejaría en la calle. El capitalismo sustentable tiene una doble vía que la clase gobernante argentina, de cualquier lado que esté de la llamada grieta, visualiza sólo dentro de una especie de autopista fiscal. Caen persianas de plantas de organizaciones privadas asistidas por las comunidades a través de excepcionales beneficios impositivos y crediticios, y que hasta no hace mucho se repartían generosos emolumentos entre los directivos y accionistas, dejando tendales de despedidos. Previamente no les pagan los sueldos y los suspenden. Abundan los ejemplos: SanCor, Canale, y siguen las firmas. El proceso de precarización del empleo es el resultado de malas praxis de una gestión pública que llega a su 3er año, pero también de responsabilidades privadas que sería bueno no olvidar. Y encima de todo, la recesión que ha caracterizado a la Administración Cambiemos hoy asume la temible forma de una desocupación que retorna a los dos dígitos. A setiembre se acumula la destrucción de 70 mil puestos registrados y el salario se redujo 9,6% interanual, que se eleva al 12% en la remuneración media. Menos trabajadores en la nómina cobran menos y, a la vez, aportan menos a ANSES y las obras sociales, de incierto futuro.
- Nadie mejor y más representativo que el embajador de USA en Argentina, el ex juez Edward Prado, para velar personalmente de que los US$3.000 millones que, en principio, le tocan a nuestro país del paquete que administra la agencia de inversiones creada en 1971, que depende del presupuesto del Congreso de Estados Unidos, la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC, por sus siglas en inglés), cuenten con seguridad jurídica. Mucho más en el contexto de la causa penal por los cuadernos que desnudó la tradicional matriz de corrupción en las adjudicaciones de obras públicas. La participación norteamericana en el gasoducto Vaca Muerta-Rosario, los corredores viales a Mendoza (otra de las provincias del megayacimiento) y proyectos eólicos en Chubut dan el puntapié inicial a un proceso de exportación hacia nuestro país de equipos y know how made in USA contenidos en inversiones internacionales en infraestructura y su financiamiento.
- Como en los viejos westerns, las trompetas y polvareda de las huestes de un general Custer podrían devolver a los mercados del exterior la confianza en habrá algo más que desembolsos del FMI para cubrir los vencimientos de bonos de acá a fin de año y aventar el riesgo de un default, que las calificadoras hicieron subir a un nivel comparable con los mejores tiempos del kirchnerismo. En este caso, sería encarnado por la llegada al país del presidente de USA, Donald Trump, si es que trae, como se vino anunciando, los puños llenos de promesas de paquetes de dólares de compañías americanas para Vaca Muerta, energía eólica y hasta la construcción de un gasoducto que conecte la cuenca neuquina con el complejo sojero del Paraná. Wall Street y los industriales vernáculos están enojados con Mauricio Macri y hoy por hoy le bajaron el pulgar, pero está claro que en Washington quieren su reelección: lo prefieren para el equilibrio continental a cualquier experiencia que tenga tufillo bolivariano. Como en el clásico entre Ríver y Boca por la Libertadores, el partido trasciende las fronteras, se reposiciona en escritorios foráneos y es casi seguro que se dispute en el área de la moneda estadounidense. ¿Exigirá la Casa Blanca como garantía para involucrarse la dolarización de la economía nacional, como se propusiera en plena corrida cambiaria de mitad de año?
- A poco de asumir Guido Sandleris al frente del BCRA y con las tasas de interés por las nubes, el dólar quebró la tendencia de ese momento y cedió de $40 abajo de $38 para mantenerse un mes en ese nivel. Si los formadores de precios de los alimentos hubieran seguido el pass through como en la devaluación, habrían tenido que corregir los valores en un 13,5% pero en menos. El IPC de octubre no reflejó esa rebaja sino todo lo contrario: el rubro alimentos y bebidas sin alcohol, inclusive, superó al nivel general: 5,9% contra 5,4%. En las postrimerías de noviembre, cuando los funcionarios del gobierno de Mauricio Macri se apresuraban a pronosticar que la inflación empezaría a aflojar, la paridad cambiaria retornó al escalón de los $40 y, rápidamente, los fabricantes de productos de primera necesidad, como el aceite, la harina y el arroz, notificaron a los supermercadistas que ese salto del 5% repercutiría en igual medida en las listas. Pero la pérdida de poder adquisitivo de la población les ha tornado más engorrosos los traslados automáticos a las góndolas, porque los clientes migran hacia los mayoristas y los mercados de concentración de productos frescos para seleccionar ofertas, fraccionar las compras y abaratar el contenido de la heladera y la alacena. De modo que ahora retailers y proveedores se sacan chispas, aunque a la hora de pasar por caja el consumidora, ante tamaña inflación que se autoindexa, siempre termina perdiendo. En esta pelea cuerpo a cuerpo con los precios, penetra una corriente global de cambio en los hábitos de consumo que flaco favor le hace a las grandes cadenas comerciales, las cuales por su contacto con el público hoy representan a sus ojos la cara visible de la exacción. Aterriza con fuerza desde el exterior una creciente preferencia de acudir a los canales e-commerce, discounters y mayoristas para abastecerse de lo que acá se clasifica como canasta básica.







