- Así como todos los caminos conducen a Roma, en Argentina tanto los recalentamientos de la economía como los enfriamientos que llevan a congelarla convergen en la misma consecuencia: la inflación. Puesta a volar a una tasa que supera el 100% atizada por un dólar que sigue volátil, la Administración Macri mandó al freezer los combustibles, la cláusula UVA en los créditos hipotecarios, como ya lo había hecho con las tarifas de los servicios públicos y los precios de una lista de alimentos considerados esenciales, a los que también desgravó de IVA hasta fin de año. Asimismo, repartirá desde fin de mes bonos no remunerativos, AUH extras, planes de pago de AFIP, créditos blandos para Pymes, todo a cuenta del Tesoro, que venía siendo controlado por el prestamista mayor, el Fondo Monetario Internacional. Otro factor de riesgo a la vista: se nota que escondió la lupa hasta que se sepa con quién va a tratar cómo se le devolverán los US$57 mil millones del crédito stand by y qué sucederá con los pocos desembolsos aún pendientes hasta 2021. El costo fiscal de la gesta presidencial para revertir la “mala elección” de las PASO no sólo puso punto final al déficit 0, sino que agrega una incertidumbre todavía peor: qué sucederá con los congelamientos cuando las urnas sean regresadas al depósito. Más aún, cómo harán los días subsiguientes las famélicas finanzas familiares para pagar la fiesta, cuando el trabajo no es lo que sobra y lo que se cobra la inflación saquea por adelantado. Ni siquiera sus fortalezas a priori acompañaron a Macri en este tramo de su gobierno: inversión e infraestructura.
- Así como todos los caminos conducen a Roma, en Argentina tanto los recalentamientos de la economía como los enfriamientos que llevan a congelarla convergen en la misma consecuencia: la inflación. Puesta a volar a una tasa que supera el 100% atizada por un dólar que sigue volátil, la Administración Macri mandó al freezer los combustibles, la cláusula UVA en los créditos hipotecarios, como ya lo había hecho con las tarifas de los servicios públicos y los precios de una lista de alimentos considerados esenciales, a los que también desgravó de IVA hasta fin de año. Asimismo, repartirá desde fin de mes bonos no remunerativos, AUH extras, planes de pago de AFIP, créditos blandos para Pymes, todo a cuenta del Tesoro, que venía siendo controlado por el prestamista mayor, el Fondo Monetario Internacional. Otro factor de riesgo a la vista: se nota que escondió la lupa hasta que se sepa con quién va a tratar cómo se le devolverán los US$57 mil millones del crédito stand by y qué sucederá con los pocos desembolsos aún pendientes hasta 2021. El costo fiscal de la gesta presidencial para revertir la “mala elección” de las PASO no sólo puso punto final al déficit 0, sino que agrega una incertidumbre todavía peor: qué sucederá con los congelamientos cuando las urnas sean regresadas al depósito. Más aún, cómo harán los días subsiguientes las famélicas finanzas familiares para pagar la fiesta, cuando el trabajo no es lo que sobra y lo que se cobra la inflación saquea por adelantado. Ni siquiera sus fortalezas a priori acompañaron a Macri en este tramo de su gobierno: inversión e infraestructura.
- No parece viable que la sociedad acepte un modelo que insista con “vivir con lo nuestro”, ni tampoco con “achicarse para vivir hipotecado”, pero la realidad es que el tejido productivo nacional que más cantidad de mano de obra emplea llega al recambio de gobierno a media máquina y con un nuevo bombardeo en los costos, por el dólar y traslado a precios, que hunde aún más el consumo interno. Mauricio Macri salió a anunciar créditos subsidiados para que las Pymes resistan no se sabe hasta cuándo, ni cuántas, cuando lo que necesitan saber es si van a poder facturar o no para mantener encendida la caldera. La recesión prolongada y en la que acaba de reingresar Brasil compromete aún más la integración automotriz, y deja un problemón expuesto: con Argentina a un cuarto de la escala que justifique la actual estructura de terminales y autopartistas y Brasil en la mitad, la conclusión obvia es que, así como está, sobran empresas y por supuesto personal. Algo parecido sucede con maquinaria agrícola, electrodomésticos y textiles, que entre el paupérrimo consumo y la competencia importada, no dan pie con bola. Los puntos suspensivos conducirían a un cierre de plantas, disminución de empleos y salarios más bajos. De ahí que más que una reforma laboral se imponga una reforma productiva.
- Ser votante un domingo por un rato es un acto cívico que abarca a consumidores, miembros de familia, asalariados, empresarios, jubilados, desocupados, rentistas, empresarios, amas de casa y cuanto mortal negocie una vida cotidiana escindida de los discursos políticos de campaña. Pero la disparada del dólar, las tasas, el riesgo- país con que los mercados respondieron al resultado de las urnas convirtió el lunes último, que fue negro para los mercados, en tétrico cualquier ciudadano común. Sin precios en los listados y agoreros pronósticos de default, hiperinflación y las 7 plagas de Egipto juntas, la grieta al rojo vivo, nadie vendió ni compró, salvo excepciones. En las góndolas se insinuaron ya desde el viernes anticipos de una ola de aumentos al corazón de la canasta básica si sucedía lo que se temía: la derrota del oficialismo. La angustia e incertidumbre que vive el ciudadano tras los comicios hacen pensar que más que un voto castigo, el castigo fue que votara.
- Ser votante un domingo por un rato es un acto cívico que abarca a consumidores, miembros de familia, asalariados, empresarios, jubilados, desocupados, rentistas, empresarios, amas de casa y cuanto mortal negocie una vida cotidiana escindida de los discursos políticos de campaña. Pero la disparada del dólar, las tasas, el riesgo- país con que los mercados respondieron al resultado de las urnas convirtió el lunes último, que fue negro para los mercados, en tétrico cualquier ciudadano común. Sin precios en los listados y agoreros pronósticos de default, hiperinflación y las 7 plagas de Egipto juntas, la grieta al rojo vivo, nadie vendió ni compró, salvo excepciones. En las góndolas se insinuaron ya desde el viernes anticipos de una ola de aumentos al corazón de la canasta básica si sucedía lo que se temía: la derrota del oficialismo. La angustia e incertidumbre que vive el ciudadano tras los comicios hacen pensar que más que un voto castigo, el castigo fue que votara.
- Circula por las redes un audio con instrucciones que bajó el comando electoral para macristas con vistas a remontar el resultado del domingo: hablar todo lo posible de lo que hace bien su jefe y ni mencionar a CFK. Sería como un antídoto de la estrategia de la grieta que llevó a una resonante derrota y podría ser denominada la Patriada del Pro. El propio Mauricio Macri hizo caso omiso e insistió en descalificar al kirchnerismo asegurando que no goza de credibilidad en el mundo, luego de la negativa repercusión cambiaria y financiera tras la victoria de F-F en las PASO de la víspera. No dejan de ser fantasmas que se menean, como hacían los boquenses que alguna vez presidiera Macri con River. El contraargumento: a continuación del 18 de mayo en que Cristina anunció la fórmula con Alberto Fernández para Presidente y ella para vice, el mismo mercado protagonista de este lunes negro se abrió a una colocación masiva de títulos de la deuda más allá del 10 de diciembre de 2019. El martes 21 se adjudicaron US$300 millones en LETES (Letras de Tesorería) a una TNA del 6,21% y, el jueves 23, la Secretaría de Finanzas recibió oferta por $5.885 millones para los Bonos del Tesoro Nacional en pesos a Tasa Fija con vencimiento en noviembre de 2020 (BOTE 2020) a una TNA de 26,35%. Esta vez, como explica Miguel Boggiano, de Carta Financiera, la toma masiva de posición en portafolios previa a la elección en respaldo de Macri pudo haberse desarmado el día después.
- El nuevo gobierno que estará desde fin de año hasta 2023 y se empieza a elegir el domingo dispone de poco tiempo para entender el laberinto geopolítico que se cierne en el horizonte inmediato, y que, por ahora, los candidatos que se presentan a las PASO prefirieron ignorar: las consecuencias que el conflicto entre USA y China y la amenaza de recesión mundial descargan sobre la frágil y volátil economía nacional: sobreendeudada, empobrecida y un mercado interno en la mínima expresión. Se cierne un endurecimiento aún mayor que el actual de las condiciones financieras y comerciales. Como viene sucediendo desde hace muchos años, nuestros dirigentes omiten planificar los mercados externos y quedan atrapados por las coyunturas, de modo que la tasa de interés, la inflación y el tipo de cambio constituyen un cóctel volátil que desdibuja un potencial de 1.300 millones de bocas chinas para alimentar, que demandan cantidades, calidades y garantía de abastecimiento de largo plazo sin que Argentina pueda anotarse para aprovechar, salvo en el caso de la soja. No se trata únicamente de oportunidades perdidas, sino de subsistencia, pero parece que para la clase política el 11 de diciembre será no el principio, sino el fin de la historia. El académico sinólogo Gustavo Girado y el economista Carlos Ábalo les pone a disposición, en estos días de veda de campaña, las explicaciones del caso.
- Ex vicepresidente del Banco Central, Martín Lagos nació en Chile mientras su padre, militar, estaba en misión diplomática en el país trasandino. Pasó por la Fundación de Investigaciones Económicas de Latinoamérica (FIEL), fue durante muchos años el economista del exBanco de Boston, director ejecutivo del Consejo Empresario Argentino y presidente del Consejo Superior de la Universidad del CEMA. Subraya el período de 15 años que medió entre el Rodrigazo y la Convertibilidad de Carlos Menem como muy malo, incluyendo el final peronista, los militares y Alfonsín. Lamenta de que no haya en el país una dirigencia política que sea capaz de llevar adelante un pacto como el de la Moncloa y que arbitre la contradicción entre las expectativas, sobre todo de la clase media, que tal vez se cree más rica de lo que es, y lo que están dispuestos a hacer: las ganas de trabajar.
- La rueda de las transacciones de propiedades prácticamente se ha detenido como consecuencia de las devaluaciones, las tasas siderales de interés y el salto que dieron las cuotas de los créditos hipotecarios indexados con UVA. Pero también porque, en su momento, esa financiación accesible inicialmente en comparación con un alquiler infló los precios de las tasaciones y Buenos Aires se ubicó como la ciudad más cara en valuación inmobiliaria de América Latina y la adecuación de precios en dólares por la recesión se tornó muy lenta y vamos por el 13er mes consecutivo de caída en la medición interanual de ventas. A la vez, con un debilitado poder adquisitivo de los potenciales inquilinos, la renta ha descendido al 2% anual, con el agravante de una elevada carga fiscal, entre contribución inmobiliaria provincial y municipal, a lo que se suman los intereses por deudas vinculadas, los gastos de reparación y mantenimiento, las expensas, los seguros y la amortización estimada por los años de vida útil. Está, por un lado, la incertidumbre que genera un proceso electoral en la operatoria inmobiliaria, pero a la vez tener inmovilizada una inversión por falta de mercado, sea de alquiler o compraventa, ahuyenta a desarrolladores, ralentiza la oferta de unidades nuevas y mantiene cerrada la incorporación de mano de obra en la construcción.
- La fiesta patronal de San Cayetano congregó este miércoles 7/8 a miles de fieles que, como cada año, visitan el santuario en Liniers a pedir por pan y trabajo. Es casi el mismo ruego que debería estar implícito en el voto que sea depositado el domingo en las PASO, donde la propuesta de unos consiste en recibir un acto de fe para seguir con el actual modelo económico y social y la de otros, en retornar a tiempos pasados que, como se estila decir, siempre fueron mejores. La realidad de las familias que viven de su capacidad laboral para generar ingresos es que escasean las fuentes alternativas, no se abren nuevas, su estabilidad entró en zona de riesgo, el desempleo llegó a los 2 dígitos y los únicos sectores en los que hay vacantes no son los que más mano de obra ocupan, como minería, agro y servicios de comunicaciones, educación y relacionados con transporte y almacenamiento, que entre todos andarían por el millón. En cambio, los más numerosos, que congregan a más de 3 millones de almas, como construcción, comercio e industria manufacturera (a los que alimentan los alicaídos obra pública y consumo), vienen a los tumbos, con todo tipo de problemas laborales, desde despidos hasta jornadas reducidas, y generalizan la zozobra social. En otras regiones, y tal vez se refleje en nuestro acto comicial en ciernes, a san Cayetano se lo asocia con la Providencia y es patrono de los desempleados.










